HOMENAJE
A
CUBA SOCIALISTA Y REVOLUCIONARIA
50 AÑOS DE TRABAJO INCESANTE
EN DEFENSA
DE SU TERRITORIO
DE SU LIBERTAD
DE LA VIDA DE SU PUEBLO
SOLIDARIA EN DEFENSA DE LOS POBRES DEL MUNDO

JOSÉ MARTÍ

FIDEL CASTRO - CAMILO CIENFUEGOS - ERNESTO
GUEVARA "EL CHE"

Desembarcando del Granma
Casiopea Altisench tradujo del catalán este breve texto de Antoni Domènech, escrito originalmente para el portal electrónico de filosofía web.terricabras-filosofia.cat, mantenido por el filósofo Josep Maria Terricabras.
Cuando los guerrilleros encabezados por Fidel Castro entraron en La
Habana, hace ahora 50 años, poniendo fin a la dictadura de Batista y al protectorado de
los EEUU sobre la isla, el mundo era muy distinto del actual.
En los EEUU, por empezar en algún sitio, las rentas financieras y las ganancias de
capital superiores a los 200.000 dólares anuales de la época estaban sometidas a tipos
fiscales marginales del 93%; las rentas equivalentes de hoy en dólares constantes,
escasamente a tipos fiscales del 15% (y eso, claro, las que no consiguen escapar
totalmente al control del fisco norteamericano con trucos financieros entonces
desconocidos, como, por ejemplo, los paraísos fiscales).
La vieja Europa estaba en la recta final del proceso que terminó con su terrible capacidad de dominación colonial sobre los pueblos del Tercer Mundo, el cual se hallaba en plena euforia de emancipación nacional: Cuba venía a añadirse a una larga lista de liberaciones del yugo colonial: India, China, Indonesia, la Indochina francesa, Egipto Un proceso que culminaría en 1974 con la Revolución de los Claveles, que derrocó a la penúltima dictadura fascista de Europa y dio un arreón a la emancipación de las colonias portuguesas en África y Asia.
Y los EEUU, contra la retórica anticolonial constitutiva de su gran República, estaban cogiendo el relevo. Ya lo habían puesto de manifiesto derrocando al presidente laico y republicano Mossadeq en Irán en 1953, y al presidente democrático de Guatemala, Jacobo Arbenz, un año después. Estaban también a punto de tomar el relevo de los colonialistas franceses en Vietnam, tras la memorable derrota militar de éstos en Dien Bien Phu. Poco después, en 1964, intervendrían decisivamente en Indonesia, en un sangriento golpe de Estado contra el presidente democrático Sukarno (300.000 asesinados en una sola noche en la capital, Yacarta), y en 1973, en Chile, contra el presidente socialista Allende (en las paredes de Santiago se escribía la noche del 11 de septiembre: "¡Yacarta!"). Cuba tampoco se libró, como es harto sabido, de los repetidos intentos del vecino norteamericano de subvertir y derrocar al régimen revolucionario de los guerrilleros que entraron triunfalmente en La Habana el uno de enero de 1959.
A pesar de un asedio y de un bloqueo económico repetidamente condenados por las Naciones Unidas, Cuba es hoy un país con una educación y una sanidad públicas excelentes, y es sin duda el país iberoamericano en el que los pobres viven en mejores condiciones. En cambio, el bloqueo ha provocado, o ha facilitado (y en cierta medida, legitimado, como reconocen incluso anticastristas radicales) un régimen político con unas libertades civiles de expresión, reunión y asociación harto menguadas, por decirlo educadamente, y con unas libertades políticas democráticas habilitadoras de una capacidad real de control del pueblo cubano sobre sus propios destinos que dejan mucho que desear. Con la estructura política grotescamente hierofántica dimanante de la falta de careo popular se corresponde una vida económica manejada por adocenados hierofantes, incapaces hasta de aprovechar con mínima eficacia la notable calificación intelectual y profesional generada por su solvente sistema de instrucción pública.
A su vez, la conversión de los EEUU en una potencia, no ya imperial, sino neocolonial, ha subvertido las mejores tradiciones de la gran República atlántica. Baste recordar que en los años 60 los EEUU sufrieron ellos mismos un verdadero golpe de Estado, visible en una serie de magnicidios, todavía hoy sin aclarar (un presidente de la República [John Kennedy, 1963], dos grandes dirigentes políticos afroamericanos del movimiento de derechos civiles [Malcom X, 1965; Luther King, 1968] y un candidato presidencial incómodo [Robert Kennedy, 1968]), y que culminó con la elección, cargada de consecuencias, para los EEUU y para el resto del mundo, del infame Richard Nixon, el hombre que, con su decisión de romper los acuerdos internacionales de Bretton Woods dio en 1971 el tiro de salida para la contrarreforma y la remundialización del capitalismo. Es decir, para la llamada "globalización", los efectos catastróficos de la cual son manifiestos hoy, a 50 años de la Revolución cubana, para quienes estén libres de enfermedad tan penosa cual es la de la ceguera voluntaria.
Antoni Domènech es catedrático de Filosofía de las Ciencias Sociales
y Morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Su
último libro es El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición
socialista, Barcelona, Crítica, 2004. Es el editor general de SINPERMISO
Traducción para web.sinpermiso.info: Casiopea Altisench
Revolución Cubana: 50 años
Nuevos tiempos, nuevos valores
Por Joseba Macías
De Zazpika/Rebelión
Detrás de la crónica de la historia que evocamos estos días, se esconde la épica de la cotidianidad, de los nuevos valores, de un proceso que apuesta abiertamente por la igualdad social, la justicia o la solidaridad humana. Detrás de estos cincuenta años de sobresaltos y esperanzas casi siempre postergadas, se esconden las crónicas de millones de hombres y mujeres que a lo largo de este intenso período de sus vidas se han sentido protagonistas de su propia existencia, que han gozado de momentos de ilusión colectiva o particular y que han sufrido paralelamente desencantos, desalientos y altibajos emocionales por el desarrollo de un modelo propio e intransferible. Una Revolución también es eso: un fenómeno intenso de la naturaleza social que no deja indiferente a nadie. Pura dialéctica en transformación permanente. Y en estas siempre ajetreadas décadas de lucha, compromiso y contradicciones a flor de piel, los ciudadanos-as cubanos-as han aprendido muchas lecciones y formas de conducta que, en su pluralidad, explican mejor que cualquier manual la sociedad cubana de este 2009, cincuenta años después del histórico e inolvidable recibimiento de los "barbudos" en las calles de La Habana.
Tiempo de Sueños.
Si Hemingway hubiera estado allí seguro que habría dicho que la
capital era una fiesta. Porque lo era. En la madrugada del 1º de enero miles de personas
se lanzaron a destruir parquímetros, máquinas traganíquel, los casinos de los hoteles
Plaza, Deauville, Sevilla
Una reacción natural y espontánea ante las
"apuestas del infierno" que acababan con los ínfimos sueldos populares. El
propietario de Tropicana, al observar el casino de su "paraíso bajo las
estrellas", expresó con manifiesto humor criollo: "Aquí, dando al público
pan
pero sin mantequilla". La mantequilla, claro está, no era otra cosa que el
juego, abolido en una de las primeras medidas revolucionarias. Días inolvidables para los
cubanos-as que lo vivieron y que lo cuentan "cándida y dialécticamente" a
todos los visitantes de la Isla. Luego vendría la reducción del precio del teléfono y
los alquileres de las viviendas, la confiscación de los bienes robados al pueblo, la
Reforma Agraria, las nacionalizaciones de los grandes trust norteamericanos
El
sueño existe y es real en la tierra. Las grandes mansiones de barrios capitalinos como el
de Miramar, abandonadas por sus dueños en viaje sin retorno hacia Miami, se convierten en
escuelas, centros de investigación, museos populares
Tiempo de movilizaciones, de
despedidas de los jóvenes alfabetizadores al campo, de aquella infamia llamada
"patria potestad" difundida por los sectores católicos más reaccionarios y que
causaría miles de separaciones familiares, de educación para todos (negros, blancos,
verdes y azules) con refuerzo alimenticio, de trabajo voluntario para limpiar la cuadra,
ayudar al vecino a terminar su casa, de horas extra en el trabajo entregadas al sueño
colectivo
Y tiempo de marchas y manifestaciones, décadas oyendo a Fidel hablando en
la Plaza enamorando a la concurrencia ("Pá lo que sea, Fidel, pá lo que
sea"), de defensa de la Revolución ante el anuncio de ataques enemigos y
atentados, de organización democrática directa en los barrios, en las calles, de
escuelas de campo combinando el trabajo manual y el intelectual para la formación
íntegra de las personas
¿Es difícil entender entonces que en Cuba el paso de los
ciclones o huracanes no cause apenas víctimas mortales, frente a los trágicos datos de
su entorno regional, y que el Gobierno destine tantos recursos a la protección de la vida
humana? ¿Por qué la sociedad cubana sigue siendo tan solidaria y abierta todavía hoy,
aún incluso habiendo vivido situaciones tan extremas como aquella
"sovietización" de la burocracia y de la cotidianidad o un Período Especial
que dejó herida su alma y posibilitó la reaparición de fenómenos aparentemente
superados como la mercantilización de las relaciones o el individualismo?
La respuesta, más allá de las patologías sociales y de los riesgos de perder buena
parte de los valores adquiridos colectivamente desde 1959, sigue estando en la intensa
historia cotidiana de estas cinco décadas en las que, pese a los flujos y reflujos de la
marea, se ha ido construyendo un modelo de relaciones sociales distinto y esencialmente
humano.
Cuba Libre.
Los millones de cubanos-as que han vivido en su país en estos cincuenta años han conocido la idea del "hombre nuevo" soñada y practicada por el Ché, han mostrado qué es la ternura de los pueblos abrazando la causa de Vietnam o la lucha por la liberación en distintas geografías de América y Africa, han vibrado con los éxitos internacionales de su diplomacia o su deporte, han llegado en un altísimo porcentaje a cursar estudios superiores situando en la actualidad a Cuba entre los países con mayor número proporcional de licenciados universitarios, han disfrutado de un sanidad gratuita que atiende y protege su evolución biológica desde el día de su nacimiento Y también han abierto sus puertas a estudiantes y refugiados políticos provenientes de distintas geografías, han creado escuelas internacionales para formar médicos y técnicos del Tercer Mundo, han recibido y lo siguen haciendo a los niños ucranianos afectados por la tragedia de Chernobil, han curado la falta de visión de centenares de miles de latinoamericanos sin recursos desplazados de forma gratuita a la Isla gracias a la dulcemente denominada "Operación Milagro", han acudido a ayudar a pueblos sometidos al rigor de la naturaleza o han visto con orgullo cómo su Gobierno ofrecía su apoyo técnico y humano a Estados Unidos ante situaciones como la vivida en el 11-S o tras las inundaciones de Nueva Orleans, respondidas siempre con el rechazo de la prepotencia Y ahora, actualmente, cincuenta años después, la Revolución sigue exportando solidaridad a manos llenas pese a sus dificultades internas: miles de médicos y profesionales de la salud cubanos trabajan en países de América Latina, Asia y África entre poblaciones que, en muchos casos, no han visto nunca un doctor y menos aún han tenido la oportunidad de acceder a una consulta ¿Es extraño entonces que este pequeño país insular, con poco más de once millones de habitantes y ubicado a doce millas de las costas estadounidenses, cuente con tantos apoyos y cariños nada disimulados en todo el mundo? El triunfo de la Revolución significó un antes y un después en la historia de América Latina. En todo el continente se abrió la puerta de la esperanza al observar cómo era posible comenzar a construir un modelo social diferente sin explotadores ni explotados. "Sin Cuba nada sería igual" continúan pensando hoy millones de trabajadores y campesinos desde el río Grande hasta el Cabo de Hornos. Y el nuevo mapa político del "continente de la esperanza", como lo llamara Salvador Allende, sigue llenando de puntitos rojos su orografía. En el Malecón habanero, a estas horas y pese a quien pese, se dibuja una enorme sonrisa colectiva.
LOS PRIMEROS 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN EN CUBA Por Gilberto López y RivasEl primero de enero próximo se cumplen 50 años del triunfo de la revolución en Cuba. El proceso de transformación económica, social, política, ideológica y cultural que da inicio en 1959 en la mayor de las Antillas no tiene parangón en América Latina. Con una permanente movilización y protagonismo del pueblo cubano en sintonía con una dirigencia sensible y consensuada, esta revolución ha tenido la habilidad y la fortaleza de resistir con éxito al poder imperialista más poderoso y destructivo que haya conocido la humanidad, el cual ha pretendido someterla por las vías militares abiertas y encubiertas, bloqueos económicos, políticos y diplomáticos, y por medio del apoyo permanente a grupos contrarrevolucionarios que actúan en el interior y fuera del país.
Cuando se observa en retrospectiva esta resistencia a la acción demoledora de Estados Unidos y a sus aliados; cuando se hace recuento de los numerosos procesos revolucionarios, democráticos y aún tímidamente nacionalistas abortados por la acción conjunta de fuerzas internas y los conocidos instrumentos subversivos estadunidenses, se constata lo inconmensurable de la tarea realizada por este pequeño país que ha decidido soberanamente su destino durante cinco largas décadas.
La revolución cubana tuvo que enfrentar también la desaparición de la Unión Soviética y del bloque económico y político de Europa del este, aliados político-militares y socios comerciales vitales para su seguridad y economía. Cuba salió airosa de esta prueba porque la experiencia socialista desarrollada en la isla se fundamenta en la realidad nacional y se enraíza en la ética y en el internacionalismo como políticas de Estado.
Este factor ha sido la base de la importante ayuda solidaria brindada a los movimientos de liberación nacional en América Latina, África y Asia, misma que se expresa en la actualidad en la presencia de técnicos y médicos cubanos en decenas de naciones en el mundo entero, todo lo cual ha redundado también en el conocimiento en el terreno de las realidades trágicas del capitalismo y el imperialismo de los cubanos que han participado en tareas internacionalistas a lo largo de estos años.
No obstante, el secreto de la longevidad del proceso revolucionario cubano se encuentra en su capacidad para hacer coincidir la radicalidad estratégica en el rumbo colectivista, con el mayoritario apoyo popular a las medidas tomadas en cada etapa de la revolución: las reformas agraria y urbana, la nacionalización de las empresas mayoritariamente estadunidenses, la declaración del carácter socialista de la revolución en el marco de un cruento sabotaje del imperio, la campaña de alfabetización, la edificación de fuerzas armadas, milicias y de seguridad pública de extracción y contenido nacional-popular, la gratuidad de los servicios públicos y la búsqueda de la excelencia en ámbitos básicos de la vida humana: salud, educación, cultura, arte, deporte, ciencia, técnica, investigación científica, etcétera. Sin el apoyo popular mayoritario al régimen socialista y sin la participación de la población en la defensa, la economía y el bienestar social, no es posible comprender la vitalidad de una revolución que no ha traicionado los principios martianos que constituyen la levadura de su identidad fundacional.
Siendo el pueblo cubano el principal artífice de esta gesta, es necesario reconocer el papel jugado por Fidel Castro, quien como revolucionario, estadista e intelectual orgánico ha estado siempre a la altura de las necesidades y los intereses del proceso de transformaciones.
Enemigo de la rutina, en permanente lucha contra todo conformismo, Fidel educó a varias generaciones de cubanos en las cualidades que el canciller Pérez Roque identificó en inspirado discurso: su concepto de la unidad como precondición del triunfo; la ética como razón de Estado, que no asume que el fin justifica los medios, no acepta que los revolucionarios torturen o asesinen, no imita los métodos de los enemigos; el desprendimiento por las cosas materiales, los homenajes y las vanidades; la solidaridad entregada como deber y no como arma de influencia política o instrumento del interés; la coherencia en los principios y los principios por encima de los intereses; el ejemplo personal, no pedir a la gente lo que no se está dispuesto a hacer antes; asumir las responsabilidades con derecho a más sacrificios y restricciones, y no a prebendas y canonjías; la verdad como arma y condición para ser respetado; la sensibilidad de sentir por los otros: de sentir como propio el dolor o la angustia de otros; nunca dejar de sentirse un ser humano capaz de comprender por lo que pasan los demás; la modestia, la ausencia de vanidad como aspiración de los revolucionarios; el afán de leer, estudiar y aprender; el rigor personal, el deber con las responsabilidades, de que las cosas salgan bien porque es el compromiso con el pueblo, con la causa que se defiende; la derrota no es tal hasta que no es aceptada, siempre existe la posibilidad de revertir una derrota; la aspiración a la justicia para todos, sin fronteras, como causa universal; la fuerza de las ideas, la convicción de que una idea justa puede más que un ejército; la ausencia total de odio hacia cualquier persona; odio profundo hacia la injusticia, la explotación, la discriminación racial, pero no hacia las personas, aun si son o han sido enemigos.
Este legado, que forma parte sustancial de la actual "batalla de las ideas", es la clave para entender este 50 aniversario de la revolución cubana que se conmemora en el mundo entero y que para los latinoamericanos es motivo de orgullo y de compromiso solidario. Felicidades, hermanos y hermanas de un pueblo digno y valeroso. ¡Los cinco héroes volverán a la patria!
CUBA - VENEZUELA
Venezuela y Cuba: 1960-2008
Por Saul LandauVer en televisión la oratoria de Hugo Chávez trae a la memoria el
tañido de viejas campanas. "Socialismo, Revolución, Patria". Palabras que
escuché en la Cuba de 1960-61.
Ahora, casi medio siglo después, en la capital de Venezuela, de más de 5 millones de
habitantes, veía a los residentes locales brindar y tremolar banderas, una escena que
parecía prácticamente calcada de las que yo recordaba de La Habana, cuando Fidel Castro
comenzaba a ejercitarse en sus maratonianas prácticas de inflamada retórica.
Como su mentor cubano, Chávez daba ejemplos de violación
"imperialista" su adjetivo para EEUU de la soberanía apoyando el
fracasado golpe militar de 2002 contra él, y de interferencia de Washington en los
asuntos internos de países más pequeños.
¡Cómo cambian las cosas unas décadas! A comienzos de los 60, la CIA (sirviéndose de
exiliados cubanos) asesinaba a maestros cubanos y miembros de la milicia, y saboteaba
instalaciones cubanas. Yo recuerdo el estruendo de explosiones, tiros y gritos en la
calle.
Entre mayo y octubre de 1969, oí a Fidel hablar con frecuencia ante rebosantes
multitudes. Se había convertido en lo que Lee Lockwood llamó un "periódico cubano
viviente" (Castros Cuba, Cubas Fidel, 1967).
Casi cincuenta años después, el hijo ideológico de Fidel trata de
aplicar una parte de la retórica de su mentor a objetivos similares: construir una
sociedad socialista en una nación en la que el petróleo ha contribuido a generar un modo
de pensar y de hacer (consumismo) capitalista, una nutrida clase rica y una masa mucho
más grande de pobres.
Fidel exportó a los EEUU a sus enemigos mortales. O Washington mantuvo una política de
importarlos. Fuera de Cuba, los exiliados ricos no podían hacer otra cosa que montar
campañas terroristas durante casi 50 años, pero no atravesarse en el camino
de los espectaculares cambios que permitieron a los revolucionarios cubanos transformar su
isla.
Chávez no tiene abierta la opción de exportar ricos oligarcas, la clase empresarial
subyacente y los profesionales de confesión abiertamente antisocialista. Tampoco quiere
Washington regresar a su vieja política de "importación de cubanos
anticastristas".
Chávez mantiene un firme apoyo entre los pobres, y señaladamente entre los sectores más conscientes de la clase obrera organizada venezolana. Tampoco ignora que, de ganar el referéndum convocado para el próximo febrero, tendrá opciones de seguir siendo presidente de la República hasta 2001. Por mucho que admire a Fidel, Chávez no quiere copiar el modelo económico de Cuba. El socialismo en Venezuela pretende hurtarse a los modelos soviéticos y avanzar conforme a institucionalizaciones económicas distintas.
Como observó Chávez, 18 años después del colapso de la Unión
Soviética, la economía cubana se tambalea.
Tras permanecer una semana en Caracas, paseé por las calles de La Habana y vi grupos de
jóvenes bebiendo cerveza y cantando a ritmo de reggae con transistores o Ipods equipados
con altavoces.
"¿Y de dónde saca el dinero para cerveza y aparatos musicales esa pandilla de
vagos?", preguntaba una señora de mediana edad en Marianao, uno de los barrios más
populosos de La Habana.
"Yo se lo diré", contestaba ella misma: "roban". Luego entró en
anécdotas sobre cómo los delincuentes aprenden de algunos programas televisivos, y se
enfundan gorros de lana para taparse el rostro y camuflar su identidad. "Uno de estos
golfos apuntó a una vecina con una pistola y le robó su ciclomotor. Ella alcanzó a
rajarle parte del camuflaje, y pudo ver sus ojos verdes. ¿Y qué? Miles de habaneros
tienen los ojos verdes."
Oí muchas veces quejas y protestas similares. "Si no hacemos algo para reformar el sistema laboral aquí", me dijo un amigo escritor, "tendremos muchos problemas. Raúl [el presidente Raúl Castro] mismo lo ha dicho. No podemos permitirnos seguir rodando cuesta abajo. En el momento culminante del estropicio causado por el huracán, ahora estamos enfrentándonos a una criminalidad creciente, y eso tiene obviamente que ver con la negativa de muchos jóvenes a trabajar en los puestos de trabajo existentes".
Se refería a tres potentes megatormentas que este año han devastado la agricultura cubana y destruido centenares de miles de hogares. Sin embargo, la industria turística cubana se jacta de que a fines delpresente año unos 2,3 millones de visitantes habrán hecho sus vacaciones en la isla, entre ellos 700.000 canadienses. El turismo significó unos ingresos superiores a los 2 mil millones de dólares.
Un cubano más joven con el que hablé me manifestó su resentimiento con "la resucitación de los viejos tipos [se refería a Machado Ventura y a Ramiro Valdez, que entraron en el Politburo del Partido Comunista de Cuba]". El joven hablaba con pasión. "Yo soy un socialista convencido, pero el paternalismo puede matar nuestra revolución. ¿No se retirarán nunca estos fósiles?". Sí, yo pienso lo mismo: ¿cuándo darán las llaves del auto a las generaciones que les siguen esos provectísimos dirigentes? Los rutinarios setentones tardosetentones que se hicieron hace décadas con el poder no es precisamente que vibren de inspiración en una época como la nuestra, que exige un pensamiento creativo y revolucionario.
Otros jóvenes recuerdan los éxitos logrados: sanidad, educación, arte, música, deportes, ciencia, así como derechos humanos reales. Mas ninguna de esas glorias pasadas es compensación bastante para una estructura salarial, injusta e insuficiente, saturada de cuadros tan mediocres como obedientes atravesados en el camino de gentes críticas y brillantes.
La hija de Raíl, Mariela, ha hablado públicamente de la urgente necesidad de reformas en varios ámbitos. Sus valientes llamamientos a poner fin a la homofobia en la isla traen también consigo un mensaje tácito. Es hora de poner fin a décadas de censura oficial, no sólo en le caso de bloggers peligrosos, sino de periodistas anatemizados por la vieja guardia por escribir "frases que no deberían haber escrito". El caso es que no me atrevo a dar el nombre del escritor por miedo a causarles problemas.
"Hemos invertido demasiado en nuestra revolución", me dijo
un autor de Juventud Rebelde, "como para permitirle a la vieja guardia arruinarlo
prohibiendo la discusión de asuntos de todos conocidos [refiriéndose a la irracionalidad
de a economía y a la negativa a ceder poder]. Cuba está por los derechos humanos
básicos, aun si el gobierno sse niega a garantizar algunos de ellos. Nuestro futuro pasa
por disfrutarlos. Y nuestra generación, gentes entre los 30 y los 60 años, lo
sabe."
Coincidí con él. ¡Cuánta gente ha invertido sus esperanzas y sus sueños en la
revolución cubana durante cinco décadas! Cada vez que Cuba hace algo que contradice sus
principios revolucionarios básicos.
I agreed. So many people have invested their hopes and dreams in the Cuban revolution for five decades. Every time Cuba does something we think contradicts its basic revolutionary principles, una mueca de dolor nos tuerce el rostro. "Cuba duele," escribió Eduardo Galeano. Precisamente ahora, nos duelen muchísimos cubanos, nos duelen las condiciones en que se desarrolla su vida cotidiana. Los huracanes y un sistema que dista por mucho de la perfección no son el equivalente del clásico par de puñetazos seguidos. Pero duelen, particularmente en el acuciante contexto del mundo de nuestros días.
Cuba ofrecía una visión para el futuro, a desecho del paternalismo y de otras herencias poco democráticas que arrastraba. Significaba la realización material de los derechos humanos, aun a pesar de la ausencia de una prensa libre y de la libertad de expresión para la oposición en política electoral. Los cubanos tenían derechos a la alimentación, a la habitación, a la educación, a la atención médica y a la cobertura de su vejez (aunque no a la ausencia de miedo por parte de quienes hacían públicas sus críticas a la política del gobierno). Con todo, Cuba no cazaba y asesinaba a "subversivos", como hacían los Estados criminales de América Latina respaldados por Washington. Ni lanzaba guerras agresivas en el Sudeste asiático y en el Oriente próximo, como los EEUU, que celebraron oficialmente el pasado 10 de diciembre el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la ONU.
Lo que habría que haber celebrado ese día son 60 años de fracaso en punto a lograr los nobles objetivos de la declaración de derechos humanos. Dos guerras se abaten sobre Irak y Afganistán, mientras que un creciente calentamiento global socava el derecho a un medio ambiente saludable. Casi 3 mil millones de personas sufren precisamente de privaciones, la superación de las cuales fue objetivo oficial de los gobiernos del mundo en 1948. ¡Bonita razón para celebrar un aniversario!
Los derechos humanos han retrocedido en los EEUU. En 1945, los fiscales de Nuremberg explicaron al mundo que lanzar guerras agresivas era un delito imprescriptible. En 2003, George W. Bush lanzó una guerra agresiva contra Irak. En el era que se abrió con el final de la II Guerra Mundial, la tortura se convirtió en un crimen de lesa humanidad. En el siglo XXI, Bush volvió a autorizarla. El tormento del ahogo en bañera se asoció a los carceleros de Abu Ghraib en Irak y en la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba. Asimismo, los aliados europeos cooperaron con los EEUU en el transporte secreto de personas a centros de tortura emplazados en otras partes del mundo.
Entretanto, Chávez, atacado por los EEUU por antidemocrático, ha
ampliado el abanico de derechos humanos de los venezolanos. Disfrutan ahora éstos de
mayor atención sanitaria, las mujeres han logrado mayores cotas de igualdad, más pobres
han aprendido a leer y tienen acceso a agua potable.
Esos logros coinciden con el espíritu de la Declaración Derechos Humanos. Es como si el
gobierno de los EEUU hubiera olvidado el objetivo, y se limitara a servirse de las
palabras como instrumento de una política concebida para atacar a sus enemigos, en
flagrante violación de la letra y del espíritu de la aquella legislación en materia de
derechos humanos que los juristas norteamericanos contribuyeron decisivamente a poner por
obra en 1948.
Saul Landau recibió el premio Bernardo OHiggins de la República de Chile por su trabajo en derechos humanos. Su último libro es A Bush and Botox World (AK/CounterPunch Press).
CUBA MEXICO
1959/1994/2009
"Los hombres luchan y pierden la batalla; aquello por lo que pelearon se consigue, a pesar de la derrota, y entonces no resulta ser lo que ellos tenían intención de lograr, de modo que otros hombres tienen que luchar para obtener lo mismo que aquellos deseaban, aunque ahora lo llamen de otro modo". William Morris.
I.
El primero de enero de 1959, el dictador cubano Fulgencio Batista huía del Palacio de Gobierno, situado en La Habana, para luego abandonar el país. Esa tarde, desde un modesto atril en el ayuntamiento de Santiago de Cuba, en la otra punta de la isla caribeña, Fidel Castro Ruz, abogado, líder de las fuerzas insurgentes, anunciaba lo que ya todos sabían: la Revolución había triunfado.
Pero, ¿qué revolución? Tomaría cierto tiempo averiguarlo. Lo que inicialmente semejaba apenas otra "revolución nacional", dirigida por un caudillo político tradicional y apoyada por los propios servicios de inteligencia norteamericanos, se fue convirtiendo, con cierta celeridad, en una pieza más del complejo engranaje de la Guerra Fría: el 16 de abril de 1961, Fidel Castro anunciaba el carácter "marxista leninista" de su gobierno, mientras avanzaba la reforma agraria y se establecían acuerdos de cooperación con varios países del Bloque del Este. La hostilidad de los Estados Unidos, señalan algunos historiadores, había precipitado a Castro, un dirigente antiimperialista democrático, a arrojarse en los brazos de la URSS para sobrevivir. Para otros especialistas, en cambio, el viraje estaba enmascarado, pero en proceso de realización, ya en el exilio mexicano que había precedido a la decisión de tomar el poder por la vía armada.
Lo cierto es que una cosa había sido la composición de fuerzas en el transcurso de la campaña militar, y otra muy distinta era la que predominaría en la gestión política de un gobierno radicalmente nuevo, en un país abrumado por su histórica dependencia de los designios de la diplomacia y los grupos económicos norteamericanos. Muy pronto, en la disputa por el sentido de la Revolución, los cuadros del Partido Comunista lograron imponer su criterio por sobre los nacionalistas del Movimiento 26 de Julio, que habían sido el germen de la rebelión original.
En todo caso, la Revolución Cubana marcó una época en todo el continente. El llamado "modelo cubano" esto es, la actualización de los postulados leninistas respecto de la toma del poder a través de la lucha armada, bajo el comando de organizaciones político militares fuertemente centralizadas- señaló el rasgo característico de un tiempo político signado por la rebelión de los grupos antiimperialistas de la región frente al burocratismo de los Partidos Comunistas de inspiración soviética. Las formaciones guerrilleras lanzaron en todas partes campañas de agitación y ofensivas militares contra los gobiernos de turno, frecuentemente considerados ilegítimos.
II.
La figura del Comandante Ernesto Guevara resume, por muchas razones, el legado de la Revolución Cubana. En primer lugar, por su influencia ideológica y personal sobre Castro, Guevara es considerado responsable ideológico del "viraje a la izquierda" de la Revolución, al que contribuyeron también sus incansables gestiones diplomáticas durante los años 1959 1960. En segundo término, Guevara dejó rápidamente en claro cuáles eran los objetivos del gobierno revolucionario en materia regional: encontrar aliados a través de la internacionalización de la revolución. Para ello, desarrolló una intensa labor de difusión respecto de lo realizado en Cuba, sistematizando la experiencia concreta bajo la forma de una receta de aplicación universal en el marco de los países subdesarrollados. Esta receta pronto adquirió nombre propio: se trataba del foquismo. Para Guevara, la experiencia cubana demostraba que, cuando las condiciones subjetivas no eran suficientes para que las masas llevasen adelante por sí mismas el proceso revolucionario, la acción guerrillera de un pequeño "foco", preferentemente rural, podría generar la expansión del proceso, el levantamiento de las masas, y el derrocamiento del régimen. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, en 1964, Guevara legitimó este principio:
"Me siento patriota de América Latina, de cualquier país de América Latina, en el modo más absoluto, y tal vez, si fuera necesario, estaría dispuesto a dar mi vida por la liberación de cualquier país latinoamericano, sin pedir nada a nadie" (1)
Pero la internacionalización de la Revolución Cubana no era meramente un asunto teórico. Por ello, Guevara insistió permanentemente en la necesidad de promover y generar focos revolucionarios, apoyados militarmente por fuerzas cubanas, no sólo en América Latina, sino en cualquier escenario donde fuese posible. No sólo eso: también comprometió su propia participación en dichas experiencias. En 1967, poco antes de su muerte, Guevara dirigió un sentido "Mensaje a los Pueblos del Mundo a través de la Tricontinental". Allí, refiriéndose a la coyuntura imperante, sostuvo
"Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra, es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio. [ ] Bajo el slogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Es política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico, los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición. Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. [ ] América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es la Revolución cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del segundo o tercer Vietnam o del segundo y tercer Vietnam del mundo. [ ] ¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo! Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!" (2)
Meses después, Guevara caía asesinado en Bolivia. El ciclo expansivo de la Revolución Cubana en América Latina despertaría reacciones coordinadas, a través de experiencias represivas que jalonarían la entera década siguiente. Las fuerzas inspiradas en el valiente ejemplo del Comandante Guevara resultarían, en la práctica, aisladas del resto de la sociedad, por medio del terrorismo de Estado. Sorprendido en Cuba, derrotado en Vietnam, el imperialismo norteamericano demostraba, no obstante, mantener sus reflejos intactos.
III.
Otro primero de enero, una nueva historia comenzaba. ¿O acaso era la misma, que continuaba, tesonera, de otro modo? En las primeras horas del año 1994, una fuerza guerrillera mejor organizada que pertrechada, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ocupaba con éxito las instalaciones estatales del entero estado sureño de Chiapas. Pero en este caso, la acción militar era vista, antes que como un punto de partida, como un punto de llegada. Fundado en 1983, el EZLN animó e l encuentro entre la tradición marxista-leninista con "una realidad que no puede explicar, de la que no puede dar cuenta y con la que tiene que trabajar". Dicho proceso sería relatado por el subcomandante Marcos, vocero de la organización, como "la primera derrota, la más importante y la que lo marcará de ahí en adelante".
"Así se empieza a dar el proceso de transformación del EZLN: de un ejército de vanguardia revolucionaria a un ejército de las comunidades indígenas; un ejército que es parte de un movimiento indígena de resistencia dentro de otras formas de lucha. Cuando el EZLN se imbrica con las comunidades, pasa a ser un elemento más dentro de toda esa resistencia, se contamina y es subordinado a las mismas. Las comunidades se lo apropian y lo hacen suyo, "lo colocan bajo su férula". Producto de esa derrota, "el EZLN empezó a crecer geométricamente y hacerse muy otro, o sea que la rueda que era bastante cuadrada- siguió abollándose hasta que, al fin, fue redonda y pudo hacer lo que debe hacer una rueda, es decir, rodar". (3)
Efectivamente, tal cual lo explica Marcos, la experiencia zapatista estuvo signada desde el principio por la ruptura con la tradición guevarista, y a través de ella, con las formulaciones políticas heredadas del leninismo: la cuestión del poder, el lugar del partido a la vez como vanguardia política de la case obrera y como su Estado Mayor-, y la violencia como partera de la Historia. Para los zapatistas, el objetivo del levantamiento no residía en la posibilidad efectiva de "capturar" espacios de poder, sino en el cuestionamiento a las modalidades de su ejercicio. En esta lógica, la acción estrictamente militar representaba un camino entre varios, pero sobre todo, un camino destinado a abrir otros. Como señalaría Marcos en su primer reportaje:
" Vemos la lucha armada no en el sentido clásico de las guerrillas anteriores, es decir, la lucha armada como un solo camino, como una sola verdad todopoderosa en torno a la cual se aglutinaba todo, sino que nosotros siempre vimos desde el principio a la lucha armada como parte de una serie de procesos o de formas de lucha que van cambiando; algunas veces es más importante una y a veces es más importante otra. [ ] Lo decisivo en una guerra no es el enfrentamiento militar, sino la política que se pone en juego en ese enfrentamiento. Nosotros sabemos que esta guerra no se va a definir en términos militares, ni aunque nosotros tuviéramos las mejores armas. Lo que cuenta es la política que anima a unos y a otros. No pensamos nosotros que ahorita haya una derrota militar de cualquiera de las dos partes, sabemos que no podemos derrotar ahora al Ejército federal, pero sabemos también que el Ejército federal no nos puede derrotar militarmente. [ ] No le damos a las armas un valor que no tienen. No tenemos el culto a las armas sino a lo que ellas representan en uno u otro momento político. Pensamos que en este momento las armas son nuestra garantía de sobrevivencia, una garantía que estamos dispuestos a defender con dignidad." (4)
IV.
¿Qué otros caminos? Aquí aparece un tópico que se repitió con insistencia en esos días: las armas habían sido la última instancia de los zapatistas para forzar el diálogo. En palabras de Marcos,
"La guerra siempre ha sido privilegio del Poder; para los desposeídos quedaba sólo la resignación, la sumisión, la vida miserable, la muerte indigna. Ya no más. Los mexicanos hemos encontrado en la palabra verdadera el arma que no pueden vencer los grandes ejércitos. Hablando entre nosotros, dialogando. Los mexicanos caminamos contra la corriente. Frente al crimen, la palabra. Frente a la mentira, la palabra. Frente a la muerte, la palabra" (5)
Pero, ¿entre quiénes, en nombre de quiénes se dialogaría? Diferenciado de la extensa tradición de una izquierda dedicada a delimitar con precisión el sujeto de la explotación, el EZLN interpelaba, no a los obreros y a los campesinos, no a los oprimidos de aquí y allá, sino a la sociedad civil. Y, más aún, lo hacía reconociendo de entrada que no estaba en condiciones de resolver su diversidad en una representación política singular preexistente.
"El EZLN no tiene ni el deseo ni la capacidad de aglutinar en torno a su proyecto y su camino a los mexicanos todos. Pero tiene la capacidad y el deseo de sumar su fuerza a la fuerza nacional que anime a nuestro país por el camino de justicia, democracia y libertad que nosotros queremos. [ ] N o tomaremos al país como rehén. No queremos ni podemos imponerle a la sociedad civil mexicana nuestra idea por la fuerza de nuestras armas, como sí hace el actual gobierno que impone con la fuerza de sus armas su proyecto de país. [ ] Nosotros pensamos que el cambio revolucionario en México no será producto de la acción en un sólo sentido. Es decir, no será, en sentido estricto, una revolución armada o una revolución pacífica. Será, primordialmente, una revolución que resulte de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación. Y su resultado será, no el de un partido, organización o alianza de organizaciones triunfante con su propuesta social específica, sino una suerte de espacio democrático de resolución de la confrontación entre diversas propuestas políticas. Este espacio democrático de resolución tendrá tres premisas fundamentales que son inseparables, ya, históricamente: la democracia para decidir la propuesta social dominante, la libertad para suscribir una u otra propuesta y la justicia a la que todas las propuestas deberán ceñirse. El cambio revolucionario en México no seguirá un calendario estricto, podrá ser un huracán que estalla después de tiempo de acumulación, o una serie de batallas sociales que, paulatinamente, vayan derrotando las fuerzas que se le contraponen. El cambio revolucionario en México no será bajo una dirección única con una sola agrupación homogénea y un caudillo que la guíe, sino una pluralidad con dominantes que cambian pero giran sobre un punto común: el tríptico de democracia, libertad y justicia sobre el que será el nuevo México o no será. " (6)
V.
Dos aniversarios, dos caminos, dos vidas paralelas. José Pablo Feinmann escribió que, unidos por su elección radical a favor de los desamparados, Marcos y el Che se diferenciaban por su concepción del poder. "Para Guevara -marxista ortodoxo, formado por las lecturas más clásicas y directas del marxismo-leninismo-- era imperioso tomar el Poder y luego, desde él, instrumentado el Estado, establecer una dictadura que llevara a la creación de una sociedad sin injusticias, sin desigualdades. El Subcomandante insurgente Marcos detesta tanto al Poder... que no quiere tomarlo" (7).
Claro que no se trata simplemente de elecciones personales, sino de aprendizajes históricos. Pues, al fin y al cabo, " Marcos, el insurgente, reflexiona a partir del fracaso de los socialismos reales. Su reflexión lo lleva a concluir que la toma del Poder acabó por contaminar a los insurgentes, quienes establecieron un nuevo Poder que se transformó en la contracara de la insurgencia originaria, en la contracara y en su negación. De aquí que no proponga una lucha por transformar la totalidad. La totalidad es el Poder, y el Poder deviene -por su propia esencia- totalitario. La lucha por lo particular [ ] es, ahora, el horizonte. Tal vez parezca menos grandioso. Pero lo grandioso guarda en sí la tentación fascista, totalitaria, negadora de los particularismos y de las diferencias. [ ] No faltará quien diga que Marcos es la versión light de Guevara. Preferiría decir que Marcos es Guevara más la experiencia y la sabiduría de los años transcurridos, los fracasos, los muertos, la sangre derramada." (8)
¿Tendrá la rebelión zapatista la influencia histórica que en su momento desarrolló la Revolución Cubana? Todo parece indicar que no. Pese a ello, es importante mantener presentes sus enseñanzas, sus certezas, y, por qué no, sus incertidumbres. Es lo menos que podemos hacer, en este primero de año.
http://blogcooperativa.blogspot.com/
Notas
(1) "Discurso en la Asamblea General de la ONU, 11 de diciembre de
1964". En Guevara, Ernesto, Obras Escogidas, editado en Digital por Resma,
Santiago de Chile, 2004, pp. 386 y ss. La versión digital puede obtenerse en este link,
web.alternativabolivariana.org/pdf/Che-Obras_escogidas.pdf
(2) "Mensaje a los Pueblos del Mundo a través de la Tricontinental", 16 de
abril de 1967. En Guevara, Ernesto, Ibídem, pp. 425 y ss.
(3) Magdalena Gómez: "EZLN: más que un aniversario", en La Jornada,
18/11/08. Véase el link
web. .jornada.unam.mx/2008/11/18/index.php?section=opinion&article=019a2pol
(4) "Entrevista a Marcos" por los enviados de La Jornada, 4 al 7 de
febrero de 1994. Véase
http://palabra.ezln.org.mx/
(5) "Somos producto del encuentro de la resistencia indígena con la generación de
la dignidad", 27 de agosto de 1995, en EZLN. Documentos y comunicados,
México, Era, 2001, Vol. 2, p. 433.
(6) "Carta de Marcos sobre su posición en el EZLN", 20 de enero de 1994, en
http://palabra.ezln.org.mx/
(7) "Guevara y Marcos", en Página 12, sábado 22 de agosto de 1998.
(8) Ibídem.
Por Javier Diez Canseco Conocí La Habana el verano del 58; tenía 10 años. Iba con mis padres a un hospital de EEUU en un cuatrimotor de Panagra: se incendiaron 2 motores y aterrizó de emergencia. Nos alojaron en un hotel de lujo, con máquinas tragamonedas junto a los urinarios en los baños, en una ciudad que vivía del juego y la juerga. El diario dedicaba titulares a los bandoleros de la Sierra Maestra y elogiaba a Batista. Seguimos viaje y quedaron en mi retina los baños con tragamonedas.
1º de enero del 59: la revolución de los "bandoleros" triunfó. Fidel, el Che, Camilo y muchos más abrían un capítulo de la historia latinoamericana que cumple 50 años: afirmar soberanía, justicia, equidad, solidaridad y dignidad a puertas del imperio.
En abril del 70 volví a encontrar cubanos con la tragedia del terremoto y el aluvión de Huaraz y Yungay: 66,000 muertos y 143,000 heridos. Vinieron con la sangre de Fidel y miles de cubanos, dos hospitales de campaña y ayuda. Nosotros éramos una brigada de voluntarios de la PUCP. Fue un contacto corto: en semanas, la distribución gubernamental desviaba parte de la ayuda a militares y al mercado negro, mientras los voluntarios éramos expulsados de la zona por protestar junto a los campesinos.
A finales de los 80 regresé a La Habana, con una delegación del PUM, a un evento sobre la deuda externa y AL. Se vivía la crisis internacional de la deuda y García amenazaba con limitar el pago de la misma al 10% de las exportaciones. Fidel inauguró el evento. Calculó que, con leoninos intereses, habíamos pagado varias veces lo prestado pero la deuda crecía, que nos imponían políticas económicas para pagarla pero negando recursos a educación, salud y programas sociales, anulando todo desarrollo soberano. Planteó la necesidad de un frente con empresarios, pero obvió el tema de la deuda con los países del campo socialista y la URSS. El debate, de 2 días, fue rico.
Esa noche nos llamaron a una reunión con Fidel. Avisamos a nuestras compañeras y salimos. En Palacio nos llevaron a un despacho amplio y austero: un escritorio, una salita y una larga mesa con sus asientos y libretas de notas. Esperando, oteamos la biblioteca: los libros de casi todo lo imaginable estaban llenos de anotaciones. No era biblio-estética. A las 11pm, entró Fidel. Uniforme verde olivo, paso decidido, calidez inmediata. Casi al instante, preguntó: "¿Y las señoras?". Desconcertados, dijimos entender que era una reunión con los dirigentes. De inmediato nos pidió llamarlas. Llegaron a medianoche y comenzamos. ¿Y el machismo-leninismo cubano?
Conversamos hasta casi las 7 am: Cuba, Perú, AL, el mundo, la deuda, energía, economía, la lucha social, el socialismo. No imaginé nunca a Fidel tomando nota de lo que decíamos. Preguntó sobre el estado del gas de Camisea, IU, la tasa de mortalidad infantil en Ayacucho todo. Y por opiniones a su enfoque sobre la deuda. La sencillez y apertura a escuchar, su impecable nivel de información concreta y su obsesivo afán de precisión (podía llamar a un ministro a las 4 am a consultarle una cifra) nos impresionaron. Al mencionarle que había obviado el tema de la deuda en el bloque socialista, dijo que eran otras las condiciones en relación a los créditos capitalistas y al manejo del intercambio comercial. Pero agregó: no vamos a pagar, deben convencerse de que es un tema de equidad. En el discurso de clausura del seminario tocó el tema, junto a otras sugerencias del debate. ¡Un Presidente que escucha! Sabíamos que Fidel iba por Cuba tratando los problemas concretos con la gente, pero nunca imaginamos esta actitud.
Al regresar a casa, a dormir, prendimos la TV. A las 8 am, trasmitieron la continuación del seminario. En la mesa estaba Fidel. Nos levantamos y fuimos. Terminamos cerca de las 9 pm, con una gran lección de responsabilidad. Allí supe que Fidel nunca inauguraba un evento y se marchaba: se quedaba, escuchaba, debatía. Un estilo muy distinto al de muchos políticos: escucharse a sí mismos, no a la gente.
Conocí a varios dirigentes cubanos en lo cotidiano. Pocas veces he visto esa austeridad y sencillez en dirigentes estatales: Manuel Piñeiro, comandante y responsable del poderoso Departamento América del CC del PCC, tuvo desde que lo conocí el mismo viejo Lada y vivió en una casa de 2 habitaciones sin lujos. Otra vez, invitado a conocer Varadero, tomamos un pequeño yate a las isletas. Al poco rato, nos acercamos a un viejo bote a la deriva. A bordo, había dos ministros, a quienes regresamos a puerto.
Reanudado el viaje, avistamos otra lancha, más discreta que la nuestra. Pescando sencillamente a pulmón, con snorkel estaba Fidel, en un raro momento de distensión. Sacó dos langostas del mar y las echó sobre la cubierta. Unas palabras y partimos, con el almuerzo que al ajo cocinaría el marinero.
En enero del 2003, cuando Lula juró la presidencia, reencontré a Fidel. No lo veía años, lapso en que me rompí la cadera 2 veces y me operé en el Perú. Al abrazarme, preguntó primero: ¿y la cadera? Mi mujer quedó estática. Esa noche pensamos: esa selectiva memoria emocional en un encuentro fuera de protocolo revela la cualidad de pensar en "el otro", y eso es parte de lo que hace de Cuba una potencia en educación, medicina, arte y deporte, un protagonista mundial de la dignidad y la solidaridad.
CUBA LIBERTAD PARA LOS CINCO
Enviado por Gustavo
EspinozaLa causa que encarnan René González, Ramón Labañino, Gerardo
Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González - "los 5", como los distingue
el mundo- es hoy la más universal que se conoce.
Encarcelados desde hace más de diez años por delitos que nunca cometieron y sometidos a
las prácticas más perversas del sistema judicial de los Estados Unidos; han logrado
concitar una adhesión que supera largamente la identificación política.
Son, objetivamente el símbolo de una demanda humana que refleja la voluntad de millones
de personas en todos los confines del planeta.
Y no generan solamente una adhesión formal, emotiva o racional; sino que convocan
también a la acción unida a todas las fuerzas democráticas y progresistas; ayudan a la
organización de las luchas y alientan la batalla por la dignidad de los pueblos en cada
lugar en los que brillan con luz propia.
Es verdad que fueron detenidos en 1998, cuando en la Casa Blanca el
Presidente Clinton usaba la Sala Oval para fines más bien lujuriosos. Y también es
cierto que pasaron 16 meses de "gestión demócrata" confinados en "el
pozo", aislados del mundo, sin asistencia jurídica y sin visita alguna.
Pero ese fue apenas el inicio de una odisea que hoy hace historia y que podría concluir
pronto si la más elemental sensatez volviera a regir la vida de los hombres y la
relación entre las Naciones.
Y es que esa "elemental sensatez" se terminó de esfumar cuando el 20 de enero
del año 2000 el señor George W. Bush inició su primera gestión en el nuevo milenario
con acciones inicuas que no fueron sino la antesala a lo que vendría después: la
ocupación militar de Afganistán y la guerra de Irak.
Por las orientaciones de ese momento, en efecto, la suerte de "los
5" fue puesta en manos de un Tribunal de Miami doblegado por la agresiva odiosidad de
las Mafias anti cubanas que operan desde el Estado de la Florida contra la patria de
Martí y de Fidel.
Y así se generaron condenas que horrorizaron el mundo y que podrían lucir simplemente
idiotas si no reflejaran el propósito de ser ejecutadas por los halcones del Pentágono
que viven aún en las entrañas de la guerra fría.
Fue a comienzos del nuevo siglo, en efecto, bajo la gestión
presidencial del señor Bush cuando se dictaron las penas que dieron al traste con el
sentido común y el más elemental criterio de justicia.
Y fue a partir de entonces que se inició la rueda judicial norteamericana que hoy busca
cerrar definitivamente un proceso que no conoce de leyes sino de estulticia.
En estos años del milenio, en la medida que se ha ido conociendo el caso, ha crecido la identificación de los pueblos con la causa de los 5. Hay que reconocer, por cierto, que un factor adicional para que esto sea posible, ha sido el rumbo general de los acontecimientos, y el ostentoso fracaso de la política norteamericana empeñada en doblegar en cada recodo del planeta la resistencia de los pueblos.
Cada derrota política de la administración yanqui ha sumado puntos a
la causa de los 5 porque ha servido para demostrar que quienes son capaces de urdir las
trapacerías que ahora se revelan, será también capaz de inventar las más
pérfidas mentiras para encubrirlas.
Pero también en este caso se confirma aquello que la maldad no llega lejos. Al cabo de
diez años, gana fuerza la idea de que los 5 son inocentes y que una verdadera revisión
de la causa. no tendría más alternativa que admitirlo.
La derrota política del señor Bush, ocurrida en noviembre pasado, y
el inicio de una nueva gestión al frente de la Casa Blanca, plantea posibilidades que la
inteligencia debe imponer.
Si la presión de la opinión pública norteamericana en su momento obligó al gobierno de
ese país a poner fin a la guerra de Vietnam a mediados de los años setenta del siglo
pasado; esa misma presión impone a las nuevas autoridades de Washington acabar con la
herencia del mandatario saliente: poner fina la guerra de Irak, establecer lazos mas
confiables hacia América Latina, acabar con el repudiable bloqueo contra Cuba, y liberar
a los 5 permitiendo que retornen a su patria y con los suyos.
Ya soplan vientos que indican que todo eso es posible. Pero que, sobre
todo, es racional y sensato.
Para que eso ocurra, es indispensable que la voluntad de cambio expresada por el nuevo
mandatario de los Estados Unidos, se refleje en hechos. El mundo lo demanda.
Si los 5 recuperan la libertad, eso hay que atribuirlo, en efecto, a la exigencia del
mundo.
Porque en todas las ciudades del planeta surgieron Comités de
Solidaridad con los 5; porque en todas partes marcharon multitudes hacia las sedes
diplomáticas del Imperio; porque se alzó en todos los confines del planeta la voz de
hombres, mujeres, y aun niños, que dijeron su palabra con firmeza; porque creció el
árbol de la solidaridad hasta hacerse frondoso y esperanzador.
La fuerza de los pueblos será, entonces, la que arranque a los 5 de las cárceles en las
que hoy viven. Y es que los pueblos han hecho de esa, su bandera, una causa universal.
(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. web.nuestra- bandera.com
CUBAA 50 AÑOS, EL GRAN RETO
Enviado por Anred
"La heroica Cuba es lo que queda del socialismo del pasado siglo. Continuarlo y proyectarlo hacia el futuro es deuda con la humanidad y con nuestra propia historia". Un balance de Pedro Campos sobre la situación política de Cuba hoy, a 50 años de la Revolución Cubana. El autor es historiador, reside en la isla e impulsa junto a otros un proyecto de autogestión obrera y social.
ANRed reproduce este artículo que pone en evidencia no sólo la necesidad de seguir teniendo en cuenta la Revolución Cubana como un hecho histórico de importancia e influyente para América Latina, sino también que su proceso de construcción política es un asunto de actualidad y vigente. Saludamos sus primeros 50 años.
Por Pedro Campos
"Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar", José Martí.
Ese fenómeno político, económico y social que es la Revolución Cubana, esa gran obra de todo el pueblo, está próxima a cumplir 50 años. Es hora de recuento y proyección. Han sido cinco décadas de luchas, de agresiones imperialistas, de experiencias, de victorias y también de sinsabores. Haber resistido la embestida enemiga a solo unas millas del más grande y potente de los imperios de todas las épocas y sobrevivido a la caída del "campo socialista" fueron sus triunfos mayores y también los de la generación histórica que encabezó esa lucha desde sus inicios, especialmente del Comandante en Jefe Fidel Castro que ha estado al frente de todas las batallas. Con la Revolución Cubana, llegó la hora de la segunda independencia para los pueblos de "Nuestra América" y el movimiento revolucionario en la región tomó otras dimensiones.
Frutos y a la vez pilares han sido la extraordinaria revolución cultural, el alto nivel profesional y de socialización alcanzado por la salud pública y la acción solidaria internacional de los cientos de miles de combatientes, médicos, maestros y cooperantes cubanos en todas las ramas que han ofrecido, muchos sus vidas y todos, sus mejores años cumpliendo misiones en otros países, las más de las veces en muy difíciles condiciones, separados de sus familias.
Por la combinación de esos tres elementos masivos, se ha forjado un abnegado pueblo, heroico, combativo, trabajador, educado, solidario y revolucionario, gran artífice y ejecutor de todo lo logrado, en lo que puso vida, sangre, sudor y lágrimas, con manchas sí, pero como el sol. Él no debe nada, no es deudor, la deuda eterna es con él, pues todo lo ha entregado. Por todo eso merece honor y gloria y también ser más respetado, más considerado y más tenido en cuenta. A pesar de bloqueos y amenazas imperiales, de traiciones, de tres ciclones y de nuestras propias deficiencias, y porque está aquí de pié y luchando, este pueblo merece celebrar por todo lo alto este 50 Aniversario de su Revolución.
De lo alcanzado en medio de tantas dificultades podemos sentirnos orgullosos, pero no satisfechos mientras no logremos afirmarnos sobre una nueva base económica y social, nuevas relaciones socialistas de producción, que posibiliten el amplio despliegue de las fuerzas productivas forjadas, única garantía de poder compensar las expectativas de realización plena y digna del pueblo y de evitar la eventual reversión de la revolución.
La sacrificada y heroica Cuba es lo que queda del socialismo intentado en la pasada centuria. Evitar su caída, darle continuidad y proyectarlo hacia el futuro es una deuda moral que tenemos los revolucionarios cubanos con la humanidad y con nuestra propia historia. Es enorme la responsabilidad de la Revolución Cubana. Por los millones de comunistas, socialistas y revolucionarios europeos, asiáticos, africanos y latinoamericanos que creyeron en la utopía y por ella entregaron sus vidas y para honrar las luchas gloriosas y los enormes sacrificios de nuestro pueblo, debemos y podemos seguir avanzando y lo lograremos, si rectificamos errores y desvíos. Mérito de Fidel quien lo advirtió el 17.11.05 y llamó a participar.
Tres años después de ese trascendental discurso y a cinco décadas de su existencia, La Revolución está a punto de enfrentar el gran reto, la más difícil prueba, la que nos viene encima con una nueva cara política en el Imperio, igualmente interesada en impedir el avance de la nueva sociedad en Cuba, pero dispuesta a cambiar la táctica fracasada de agresión/bloqueo, por la de acercamiento/penetración, según la filosofía del "Soft Power", -ejercicio del poder haciendo énfasis en el control económico, la tecnología, los medios y la cultura, y no en la fuerza de las armas-, propiciada por importantes grupos detrás de Obama.
Éste no ha tomado posesión todavía y ya se ven tropiezos en la lidia con lo por venir. Fidel nos enseñó a pelear a la riposta[1] contra el imperialismo. Debemos prepararnos para todas las variantes y sobre todo, estructurar un nuevo programa socialista de consenso proyectado hacia la satisfacción de las necesidades fundamentales materiales y espirituales de todo el pueblo, capaz de cohesionarlo solidamente, base principal de una defensa efectiva.
La caída del socialismo a fines del siglo pasado en Europa y Asia, ayudada por esa "suave" y experimentada manera imperial de proyectar el poder, fue posible -básicamente- porque los proyectos levantados desde la propiedad estatal y el trabajo asalariado (típico del capitalismo), no generalizaron las nuevas relaciones socialistas de producción, bases del nuevo sistema económico, por lo cual reprodujeron vicios -explotación, autoritarismo, consumismo, mercantilismo, diferencias sociales, corrupción y otros- y superestructuras burocráticas similares a los de la burguesía.
Tales estados pudieron sostenerse mientras se mantuvo la confrontación Este/Oeste, el aislamiento y las guerras calientes y frías, hasta que la "convergencia" y "el tendido de puentes" trocaron el enfrentamiento en acercamiento y competencia "pacífica" entre los dos tipos de capitalismo (el estatal y el privado, oriental y occidental), proceso que -camuflado bajo la "globalización" y el slogan "un país, dos sistemas"- condujo al ensamblaje de ambas economías basadas en el mismo modo de producción.
Aquel "socialismo", un capitalismo de estado paternal ineficiente, fue absorbido por el capitalismo privado que concibió y desarrolló el superior socialdemócrata "estado burgués de bienestar", expandido luego de la 1ra GM y consolidado después de la 2da. Se comprobó que en ambiente de paz y múltiple intercambio, sólo otra economía cualitativamente distinta a la capitalista, superior en humanismo y en justicia social, podría enfrentarla con éxito.
Cuba aún mantiene el mismo modo de producción estatal-asalariado y la misma y pesada superestructura burocrática del viejo socialismo. Si a la experiencia histórica le concedemos algún valor, hemos de aceptar que, en condiciones de capitalismo de estado, una distensión en las relaciones con el nuevo gobierno de Obama y un acercamiento económico al enemigo histórico, tan demandado y por muchos deseado, por ley natural de la economía política, nos llevaría muy probablemente a ser asimilados por el capitalismo norteamericano.
No se pretende asustar ni presionar a nadie con el espantajo de la restauración capitalista, ni desde luego, tampoco nadie entienda que este análisis implica abogar por el mantenimiento del bloqueo o cosa semejante, política criminal contra nuestro pueblo que debe cesar total e incondicionalmente; se sugiere -simplemente- que el tal "reencuentro", sin abandonar la actual concepción de "socialismo", nos llevaría al umbral de una anexión virtual por absorción económica, sin menoscabo -incluso- de nuestra nacionalidad ni cultura. De manera que el gran escudo del socialismo cubano, más que la cultura o la identidad "nacional", -que pudiera seguir expresándose en un capitalismo dependiente, de donde surgió y se desarrolló-, sería una economía socializada que espera por ser implementada. El problema es socio-económico, más que cultural, de base, más que de superestructura. Las culturas rusa y china siguen allá.
Tenemos relaciones económicas con otros países imperialistas y "no nos han absorbido"; pero esos países no se propusieron ese objetivo, ni ninguno ha hecho tanto como EE.UU. por tratar de anexarse Cuba, ni son nuestros enemigos históricos, ni están a 90 millas, ni tienen dos millones de cubanos allá, ni con ellos tenemos la tradición de controversias que hemos tenido con EE.UU., ni el nivel de intercambio económico con ellos es el que podría crearse con EE.UU. (con todo y bloqueo ahora casi tenemos dependencia alimentaria) y hay otros ni
La desaparición del campo socialista obligó al sistema existente en Cuba a convivir con un ambiente externo más hostil, pero no por ello menos favorable, pues paradójicamente tal hostilidad y aislamiento nutrió siempre el sostenimiento del "socialismo sitiado". Sin embargo, el ambiente de "hostilidad-favorable", podría ahora desaparecer con un eventual cambio de política en Washington y tornarse en "acercamiento-desfavorable".
Quienes aspiren a que la Revolución del 59 no quede en nuestra historia como un episodio pasajero, deben promover cambios en las relaciones de producción (base de la sociedad), en las funciones del estado (superestructura) y en lo externo, procurar una mayor integración con las naciones del ALBA, para evitar el control de nuestras relaciones económicas externas por los pulpos capitalistas internacionales, especialmente los norteamericanos, aunque la red financiera invisible ya no permite casi identificar su "nacionalidad", o mejor, mafia de origen. Una cosa es el inevitable intercambio comercial con el mundo capitalista y otra distinta "integrarse" en el mismo.
La voluntad política de la dirección, que ha reconocido la necesidad de cambios, es muy importante y mucho dependerá del alcance de esa disposición, la cualidad de las transformaciones que se proponga, la velocidad con que se desarrollen, sus fundamentos y la concepción de un programa integral capaz de lograr la necesaria socialización de la economía y la política, imprescindible para lograr una fuerte reanimación económica y un amplio y masivo respaldo popular que permitan enfrentar las nuevas circunstancias que se avecinan.
La dirección sabe que la corrupción y el burocratismo llevarán al desastre y trata de combatirlos. La corrupción -bastante generalizada- debe enfrentarse en sus causas socioeconómicas y no se remedia con indiscriminada represión, la cual sí debe ser ejercida con todo rigor -selectivamente- contra los grandes corruptos. De lo contrario puede ser contraproducente y agravar el escenario socio-político, al empujar hacia la oposición y el marginalismo a los importantes sectores de la población, contra los que se ejerza sin distinción, que han buscado sobrevivir a la asfixia del excesivo estatismo en las ilegalidades menores, provocadas por los bajos salarios y las propias prohibiciones absurdas que ya debieron desaparecer. La solución está en el sentido de pertenencia sobre los medios y recursos que brindarían las nuevas relaciones socialistas de producción generalizadas: propiedad o usufructo colectivo y participación democrática en la dirección, la gestión y la repartición de parte de las utilidades.
El burocratismo no se neutraliza cambiando funcionarios, ni creando nuevas macro estructuras burocráticas, sino simplificando las existentes y modificando sus funciones administrativas actuales directas en los centros de producción y servicios, -atribuciones que deben descentralizarse y concederse a los colectivos de trabajadores- convirtiéndolas en metodológicas, de orden general, en la planificación, presupuestos, desarrollo estratégico y proporcional de las ramas y regiones, infraestructura, comercio y otros. Esa parece ser la mejor manera de ejercer el importante papel que el estado todavía debe jugar en la transición socialista, sin menoscabo del control obrero concreto y directo en la administración de los centros de producción y servicios por medio de la cogestión, la autogestión y el cooperativismo.
Los partidarios de un socialismo más participativo y democrático tratamos de ayudar con nuestros análisis y propuestas a que el proceso revolucionario profundice el rumbo de los cambios necesarios hacia más socialismo, antídoto que parece ser el más efectivo para contrarrestar el gran reto a 50 años de Revolución: la amenaza de plena restauración capitalista que vendría apoyada "suavemente" por Obama con el respaldo de los pro-capitalistas internos. El Artículo 3 de la Constitución de la República de Cuba, expresa: "Todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución".
¡Viva el 50 Aniversario del triunfo de la Revolución!
La Habana 20 de diciembre de 2008.
Nota:
[1] Riposta. Anglicismo de "riposte", usado en el boxeo, pelear a la riposta: reaccionar y responder inteligentemente según el ataque del contrario.
CUBA - 1° DE ENERO DE 2009
Santiagueras y santiagueros;
Orientales;
Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate
en defensa de la Revolución durante estos 50 años;
Compatriotas:
El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.
Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:
"La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil", concluyó.
Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.
Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.
Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.
Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.
El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.
La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.
En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.
Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.
El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.
Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.
Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.
En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.
Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.
La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: "Tengo lo que tenía que tener", dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.
Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.
El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.
Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.
Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.
Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: "La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio".
En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: "Aquí estamos porque hemos podido resistir". Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía "la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, ( ) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante". Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.
Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva!") .
Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.
Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.
¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.
Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.
También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: "Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra", sentenció.
Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?
¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?
Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.
Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.
Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.
Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).
Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.
Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.
Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.
En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí "cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire".
¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!
¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!
Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).
Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.
Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.
Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.
Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).
Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).
Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.
Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.
A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.
En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:
"No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos".
Y agregó:
"Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, ( ) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber", concluyó.
En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:
¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de:
"¡Gloria!")
¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
(Ovación).
Enviado por Efer
Arocha
Cuba en su
cincuentena es un hachón expandiendo lumbre
Por Efer ArochaUna revolución para que pueda catalogarse como tal, es en primer lugar un cambio violento, consecuencia de la victoria cuajada mediante la crítica de las armas. Por esto, no pueden darse revoluciones pacíficas, término eufemístico en política que alude a la evolución o al reformismo. La segunda caracterización de este fenómeno, es que él produce una profunda transformación de la sociedad y del estado donde se lleva a efecto; exigencias que en Cuba se cumplieron plenamente. Un tercer elemento de definición son las consecuencias del efecto revolucionario en el espacio y el tiempo, tanto en lo externo como en lo interno. En esto la revolución cubana tiene una característica sui géneris, sólo puede ser observada y analizada en el contexto de su realidad que resulta muy particular y excepcional en el campo externo; es decir, en lo internacional.
Todas las revoluciones que se sucedieron en el siglo pasado tienen una determinante, su carácter anticapitalista. Otros cambios fueron el resultado de golpes de estado, rebeliones o guerras internacionales, como es el caso de la Segunda Guerra Mundial, donde se instaló el socialismo de estado, en la parte oriental de Europa. Entonces la revolución cubana por sus rasgos anticapitalista, tuvo como su primer enemigo a una potencia militar mundial, como lo es Estados Unidos.
Ante esa desproporción de fuerzas cuyos resuellos de vecindad es una pesadilla día y noche para la isla rebelde, la existencia por sí misma de la revolución, es su primera gran victoria. En los momentos que antecedieron a la invasión de Bahía Cochinos, recuerdo una de las imágenes de los carteles y consignas en las manifestaciones de solidaridad de estudiantes de bachillerato en Colombia, que lo condensa todo, en la cual Cuba aparecía como una sardina en pleno océano enfrentada a un tiburón que tenía toda la intención de devorarla. Momento de incertidumbre porque a la luz del análisis militar, en el campo de la correlación de fuerzas no había una salida para que la minúscula fuerza revolucionaria pudiera salir victoriosa en el enfrentamiento. Manifestábamos más por simpatía con los rebeldes que atraían nuestra atención por su gruesa y larga barba, armonizada con la gorra y el uniforme verde oliva. Caras distintas nunca vistas y de una virilidad extasiante. Empezando por las de Fidel, el Che y Camilo, las que hacían enloquecer a nuestras compañeras de protesta, quienes para apaciguar sus emociones rompían vitrinas y gritaban cada vez más y más fuerte. Fue cuando se produjo lo inesperado. Los invasores fueron vencidos y apresados. Nuestro regocijo no tuvo límites en la alegría y en el recuerdo; desde entonces seríamos fidelistas porque sí y para siempre.
Recuerdo ahora otro de los grandes momentos de zozobra para Cuba: la crisis de los misiles. Los que simpatizamos con Cuba manifestábamos en delirio por las calles de Bogotá, ululando consignas insospechadas. Recuerdo una, por nuestra euforia y completo desconocimiento de la gravedad del problema: "¡Nikita, mariquita, lo que se da no se quita!". La sobrevivencia de la revolución cubana, estuvo al borde de precipitar a la humanidad a una hecatombe nuclear. Para el bien de todos, Kennedy y Kruchev, lograron entenderse. El ruso tenía un humor político corrosivo; coronó como reina de la Unión Soviética a una descomunal marrana que había parido una cantidad de cerditos, en sorna contra el reinado mundial de occidente, y que decir de los pupitrazos con zapato en la ONU.
Sin embargo, el mayor tropiezo, su prueba máxima estaría por llegar. Con el desplome del campo socialista Cuba quedó privada de toda posibilidad de supervivencia. La existencia de Cuba no valía una moneda de cobre, su derrumbamiento era apenas asunto de tiempo, esos eran los pensares y decires de sus enemigos y también de muchos amigos; y al igual que las veces anteriores tengo un recuerdo. En pleno desmoronamiento de la Unión Soviética, la Embajada de Cuba en París convocó a una acción solidaria con su gobierno y pueblo, a efectuarse en "La Maison de lAmérique latine". No obstante que el acto fue ampliamente difundido por los organizadores, y además de mi parte también invité por escrito y oralmente a mis amigos pintores, poetas, escritores y refugiados políticos de izquierda de líneas moderadas, duras y blandas; al llamado asistimos tres personas: el conferencista, el especialista en literatura y traducción Julián Garavito y el que escribe. El conferencista salió tan decepcionado que me rehusó un refrigerio que le ofrecí en un bar cercano. Con Julián nos acompañamos hasta el Metro y él me dijo: -La situación parece sombría. Yo le acoté: -Tan sombría que ni siquiera aquéllos que sin ser invitados venían en sigilo para cumplir con el trabajo de informar, no los vi por parte alguna.
Comenzó un periodo aciago para todos los que somos utopistas. Las reflexiones se sucedían una tras otra acerca del fracaso del socialismo soviético. Cerebralmente era el menos sorprendido puesto que ya lo visionaba desde la época del 70 como un suceso inevitable, análisis que está consignado en textos. Sin embargo, la utopía colectiva tiene un algo distinto, que es ajeno al análisis económico, político, ideológico y filosófico. Es lo irrazonado, lo intuitivo que pertenece al campo de los sentimientos, a lo impredecible como el amor y por ello, es presagio lúcido, visión del futuro.
Cuba hoy es ese presagio lúcido, capacidad de avizorar el tiempo más allá del horizonte. Necesidad imprescindible para la otra América; la excluida y sin memoria, vejada y amurallada por intereses foráneos, pero también a causa de la ineptitud, carencia de visión y lo que es peor, irresponsabilidad y ambición de todos los que han hecho del estado una fuente de su enriquecimiento personal durante dos siglos gobernando a esa parte del continente. Con excepción de los próceres independentistas y uno que otro gobernante honesto y conciente.
La revolución tiene otros asedios hacia su interior que la han asechado desde su primer día, los que ha capeado entre el acierto y desacierto. Como ocurre en esa colosal tarea de forjar una sociedad distinta, objetivo fundamental de la lucha del pueblo cubano. Esta meta, si nos guiáramos por el pensamiento racional y la interpretación de lo objetivo, nos concierne a todos, sin excluir al pueblo y el gobierno estadounidense. Lo anterior parece una inocencia y una estupidez. Pero esto es un espejismo para el pensar inmediato y no para el pensamiento estratégico. El movimiento de la sociedad a escala mundial acaba de demostrarnos con los acontecimientos que estamos viviendo, que los modelos hegemónicos entraron en crisis y tienden a derrumbarse inexorablemente tarde o temprano, a causa de ese unipolarismo que hoy carece de piso y de vigencia. Sin embargo, la causa principal del modelo hegemónico es su incapacidad para alcanzar la satisfacción de lo elemental. Hasta ahora ningún sistema social ha podido erradicar los lastres que corroen a la humanidad, que sobra señalarlos porque son de todos conocidos.
La búsqueda de nuevas formas de organización social que correspondan con la realidad actual, se ha convertido en una necesidad principal, puesto que el modelo de sociedad de mercado nos está mostrando sus límites, bondades e insuficiencias. En esto, toda América Latina tiene las mejores condiciones, inclusive, se construye por su propia inercia. Pero es necesario que ella tenga vocación de poder protagónico, que aspire a la presencia que decide en el espacio internacional, aprovechando esta ocasión única y también feliz. Unas pocas medidas nos bastarían para dejar de ser lo que somos, para ser otros. La primera sería la de crear un mercado interno que abarcara desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego, una moneda única, abolición de fronteras y el resto vendría por añadidura.
Veinte años y no tendríamos nada que envidiar a Europa o a nadie, puesto que seríamos una potencia. La razón es simple, de mantenerse el intercambio de mercancías en el mercado mundial y su relación con el índice de crecimiento de la producción de Estados Unidos y Europa, el cuadro de producción sería el siguiente: Estados Unidos pasaría de un 28% actualmente, no obstante del intercambio de mil millones de dólares por día entre Europa y los Estados Unidos, a un 14% en 10 años; y a un 8% en 20. Europa descendería a un 12%, mientras economías emergentes como la de China e India estarían entre el 23 y 29%. De cumplirse los cálculos, Estados Unidos perdería toda significación internacional y su papel estaría limitado a su mera existencia. Europa sería un espacio en resistencia económica.
De ahí que la dirigencia actual cubana, encabezada por Raúl Castro, está obligada a acertar en todas las medidas que decidirán el rumbo interno de este proceso único en la historia moderna de América de sur a norte, que como es obvio nadie tiene la autoridad ni está en condiciones de saber cuáles son las más indicadas. Sólo la capacidad de percepción de los dirigentes y el pueblo puede hacer diana. De una cosa sí estoy seguro, que la ex-Unión Soviética desarrolló tan alto los poderes y dominio del estado. Instrumento capaz de conquistar y vencer en el cosmos, pero se olvidó de los anhelos simples y la necesidad elemental del soviético común; como ésa de limpiarse los esfínteres con papel higiénico y no con Pravda en su reemplazo, después de leer verdaderas o falsas noticias. Otra de las cosas que también puedo afirmar, es que el goce del individuo es un ingrediente consolidador de la ideología y de lo político, por los efectos que brinda la abundancia de los bienes materiales en el seno de la sociedad que tiene libertad de escogencia en la variedad de productos o cosas. Es lo que va más allá de la satisfacción de lo elemental. Y en un acto de soñar en una sociedad distinta, ¡qué grito sería para el mundo que Cuba fuera la primera nación en la historia económica, que incluyera la vivienda como una propiedad personal! La que es ajena a la intromisión de cualquier otro tipo de propiedad.
En el plano de lo humano Cuba ha sido un país de una solidaridad desbordante. Siendo una nación con una superficie pequeña y una población poco significativa, su gesto resulta gigantesco. Ella es también el horizonte de la dignidad latinoamericana, porque no ha sido genuflexa ante sus enemigos y desconoce el hincarse ante la adversidad. Para ella la tormenta en el campo externo amaina. Esto le permite navegar cada día por aguas más serenas que auguran una posible existencia indefinida en el tiempo; y en el espacio de la memoria el de ser una palanca que hace crujir lo imperecedero donde los anhelados soñares puedan convertirse en un futuro no lejano, en realidad cristalina, azul y verde, como el mar que baña sus costas.
CUBA 50 ANIVERSARIO Enviado por Alainet Cuba 50 años de Revolución.En Cuba, un Estado laico de 11 millones de personas, la Navidad no se ha celebrado como fiesta oficial; lejos de ello estas fechas, que acaban de pasar para el resto del mundo, han servido para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución victoriosa del 1 de enero de 1959. Hasta llegar a aquel día, transcurrió más de un siglo de luchas y combates que forjaron la constitución de una Nación Libre, Independiente y Soberana. Una Revolución concebida como un proceso de construcción social y nacional del pueblo, hecha por los hombres y mujeres y para los hombres y mujeres.
En estos 50 años de Revolución, Cuba ha tenido que soportar toda clase de agresiones (militares, terroristas, bacteriológicas, mediáticas...) por parte del Imperio, porque se rebeló contra éste, conquistando su segunda independencia; porque la ha mantenido, a pesar del enorme sacrificio de su población; y porque es un "mal ejemplo" para otros pueblos neocolonizados y dependientes del Imperio, que podrían optar por liberarse del mismo.
Contra Cuba hay una campaña mediática de desinformación a través de
todos los grandes medios de comunicación de masas que están al servicio del imperio, y
de esa manera sólo nos llega determinados acontecimientos que ocurren en la isla
caribeña; precisamente aquellos que, presentados muchas veces fuera del contexto cubano,
podrían hacernos pensar que lo que vive el pueblo cubano es una dictadura criminal y
sanguinaria, que oprime a sus habitantes y no defiende los derechos humanos. Esa es la
visión que hoy predomina en nuestras sociedades, pues es lo que nos muestran dichos
medios de comunicación al servicio del imperio.
Nosotros no somos voceros del imperio y, por tanto, vamos a plantear una serie de
cuestiones que quizá sean desconocidas por muchos de quienes nos oyen, y que muestran
otra visión, más real, de lo que es Cuba y su Revolución.
PRIMERA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano viene soportando un bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos desde el año 1961, como medida de guerra por haberse liberado del imperialismo yanki, que castiga a toda empresa que comercia con Cuba, y que dicho embargo no está legitimado por las Naciones Unidas? En octubre de este año, 185 países de los 192 que integran las Naciones Unidas votaron a favor de que se ponga fin a dicho bloqueo. Los daños causados a la economía cubana por el embargo norteamericano han sido estimados en más de 53.000 millones de euros, entre 1961 y 2008. ¿Quién ejerce entonces una política genocida hacia el pueblo cubano, sino los Estados Unidos?
SEGUNDA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano celebra elecciones cada 5 años, en el ámbito municipal, provincial y estatal, y que al mismo no concurren partidos políticos, ni tan siquiera el Partido Comunista, sino que existe libre concurrencia de candidatos a las elecciones, que son propuestos por las asambleas populares de cada ámbito, al estilo de la democracia asamblearia de la Revolución Francesa de los primeros años? A Cuba se la critica por no permitir el pluripartidismo político, pero hoy sabemos que el pluripartidismo político, bajo una sociedad capitalista que todo lo compra, no garantiza en sí mismo que exista democracia, o sea, gobierno del pueblo y para el pueblo, sino una partitocracia al servicio de los más ricos, con un fuerte bipartidismo que se alterna en el gobierno, según la tendencia ideológica (más liberal o más conservadora) de los más ricos.
TERCERA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano aprobó una Constitución democrática de carácter socialista en el año 1976, con el voto favorable del 97% del electorado, que reconoce y garantiza los derechos fundamentales amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es una de las más avanzadas del mundo? A Cuba se la critica por su falta de democracia, pero al igual que otros países, se ha dotado de una Constitución que regula su sistema político-institucional, refrendado por su pueblo, por lo que no se la puede calificar de dictatorial solo por el simple hecho de ser socialista.
CUARTA: ¿Sabían Uds. que Cuba ocupa el puesto número 50 en desarrollo humano elevado (de un total de 177 países estudiados), es decir, aquellas sociedades que mejoran las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes para cubrir sus necesidades básicas y complementarias y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos, según el Informe 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo?
QUINTA: ¿Sabían Uds. que Cuba es el único país del mundo que cumple los criterios mínimos para la sostenibilidad ecológica según el informe del 2006 presentado en Pekín por la asociación suiza ADENA-Fondo Mundial para la Naturaleza?
SEXTA: ¿Sabían Uds. que Cuba es, según UNICEF, el único país de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil, inclusive durante el duro período especial de los años 90, y exhibe la esperanza de vida más alta del llamado Tercer Mundo (78 años) y la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina y el Caribe (4,7 por cada mil nacidos vivos), incluso por debajo de la de Estados Unidos?
SÉPTIMA: ¿Sabían Uds. que Cuba, con sus escasos recursos, es uno de los países que más compromisos tiene en cooperación con los Países del Tercer Mundo, desarrollando programas como Barrio Adentro en Venezuela, en el que se ha dotado a cada barrio de un centro de salud, y Operación Milagro, que ha servido, en los últimos 4 años, para devolver la vista a 1 millón y medio de personas de más de 20 nacionalidades, de forma gratuita, con el apoyo de Venezuela?
OCTAVA: ¿Sabían Uds. que Cuba erradicó el analfabetismo en
1961, en sólo 2 años después de la Revolución, y que en la actualidad, a través del
programa de alfabetización de adultos "Yo sí puedo", ha permitido en escasos 2
años, liberar a países como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, del analfabetismo? ¿O que
desde 1961 en Cuba, a través de su programa de becas, se han graduado 47.000 jóvenes
procedentes de 126 países en más de 33 especialidades universitarias y técnicas?
¿O que desde 1961 Cuba ha cooperado con 154 países del mundo con una aportación de 270
mil cooperantes, y que en la actualidad cooperan en el exterior más de 41 mil
profesionales cubanos en 97 países, de los que 31 mil son del sector de la salud? ¿O que
Cuba es el país del mundo que más médicos aporta a la campaña de Naciones Unidas
contra el SIDA, con más de 3.000 médicos, cuando entre Estados Unidos y la Unión
Europea, no llegan a 1.000, indicando las Naciones Unidas que sin los médicos cubanos
sería prácticamente imposible hacer la campaña; al igual que sin los 2.500 médicos
cubanos enviados para cubrir el terremoto de Pakistán de 2005 no se hubiese salvado la
vida de más de 1.500 personas y curado a cientos de miles más? ¿Qué Cuba tiene más
médicos en el mundo que los que aporta la Organización Mundial de la Salud?
NOVENA: ¿Sabían Uds. que Cuba condenó el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 y sin embargo, 5 cubanos, permanecen presos en cárceles de Estados Unidos desde 1997 por haberse infiltrado en las organizaciones terroristas de Miami y por haber alertado al gobierno de Estados Unidos de los planes de más de 170 atentados a la isla, siendo acusados de espionaje, en un proceso judicial amañado, condenándoseles incluso a altas penas de prisión, entre ellas, a 2 cadenas perpetuas a una misma persona, y torturándoseles en una mazmorra conocida como el Hueco?
DÉCIMA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano ha enviado cientos de miles de voluntarios a combatir contra el colonialismo en varios países de mundo, apoyando a todos los movimientos de liberación nacional de esos países, principalmente en África, como Argelia, Congo y Angola, y en Latinoamérica, como Bolivia y Nicaragua?
UNDÉCIMA: ¿Sabían Uds. que en la batalla de Cuito Cuanavale, en Angola, en 1987, gracias a las tropas cubanas se derrotó al ejército de Sudáfrica, apoyado por Estados Unidos e Israel, y se logró la independencia total de Angola, Namibia y Zimbawe, así como se dio un golpe de muerte al régimen racista de Sudáfrica, lo que permitió su desmoronamiento pocos años después y la liberación de Nelson Mandela?
DUODÉCIMA: ¿Sabían Uds. que en 1984 Cuba y Estados Unidos firmaron un acuerdo en el que Estados Unidos se comprometía a conceder 20 mil visados al año para los cubanos que quisieran viajar a dicho país y que nunca ha dado más de 1.000 visados anuales, forzando de este modo a que se produzca un proceso de emigración clandestina que debe arriesgar su vida en alta mar; emigración que es premiada en EE.UU. con una Ley de Ajuste que concede la nacionalidad norteamericana a quién viaje ilegalmente, siempre que declare ser víctima de persecución política por el gobierno cubano?
DECIMOTERCERA: ¿Sabían Uds. que Estados Unidos tiene prohibido a sus ciudadanos viajar a Cuba, con penas de hasta 10 años de prisión a quién lo haga?
DECIMOCUARTA: ¿Sabían Uds. que mientras en Cuba mantienen abiertas sus oficinas varios medios de comunicación extranjeros, tanto europeos, como norteamericanos (entre ellos, la CNN), sin embargo, Estados Unidos no autoriza que los periodistas cubanos trabajen en su país?
DECIMOQUINTA: ¿Sabían Uds. que Cuba fue el primer país en solicitar que se suprimiera la deuda externa a los países del llamado Tercer Mundo?
DECIMOSEXTA: ¿Sabían Uds. que Cuba tiene uno de los mejores sistemas sanitarios y educativos del mundo, de carácter público, gratuito y universal, reconocido por las Naciones Unidas, del que se benefician incluso ciudadanos norteamericanos con escasos ingresos, que van a Cuba tanto a ser tratados médicamente, como a estudiar, dado que no pueden pagar en Estados Unidos los precios de la sanidad y la educación, en manos de empresas privadas?
DECIMOSÉPTIMA: ¿Sabían Uds. que Cuba es una potencia en biotecnología y que muchas de sus patentes farmacológicas son empleadas para curar numerosas enfermedades en el mundo, a precios baratos, entre ellas, el fármaco que cura la úlcera del pie diabético?
DECIMOOCTAVA: ¿Sabían Uds. que mientras a Cuba es tachada por el Imperio de violar los derechos humanos por condenar a prisión a 75 cubanos que conspiraban con el gobierno de Estados Unidos para derribar el régimen socialista de la isla en el año 2003, sin embargo, en 50 años de Revolución, nunca se han cometido allí delitos que la propia Amnistía Internacional señala que sí ocurren en países de la Unión Europea (el Estado Español, por ejemplo) y en Estados Unidos; delitos tales como asesinato político, tortura, desapariciones, secuestro, tráfico de seres humanos y un largo etcétera de delitos, sin mencionar las cárceles-limbo como la de Guantánamo, o los vuelos secretos de aviones norteamericanos llevando personas secuestradas autorizados por varios gobiernos, entre ellos, el de España, o las ejecuciones extrajudiciales cometidas por los GAL en España bajo el gobierno de Felipe González? ¿Sabían Uds. que por quinto año consecutivo, Cuba forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el apoyo principal de los países en del llamado Tercer Mundo, mientras que Estados Unidos ha quedado fuera?
DECIMONOVENA: ¿Sabían Uds. que en Cuba los adultos mayores colaboran en sus centros de trabajo o realizan labores de tipo social en los barrios y comunidades vecinales, que se les asigna un papel activo en la sociedad y no existen ancianos que vivan solos?
VIGÉSIMA: ¿Sabían Uds. que en Cuba cada año toda la población recibe un programa de simulacro de Huracanes, llamado Meteoro, lo que ha posibilitado que existan escasas víctimas en la isla, (no llega a una decena en 10 años), mientras en otros países de la zona del Caribe, incluido los Estados Unidos, mueren miles de personas, como el caso del Huracán Katrina?
VIGÉSIMOPRIMERA: ¿Sabían Uds. que en Cuba existen 65 escuelas de arte, se editan 80 millones de libros al año y se ruedan entre 5 y 6 películas anualmente, y que existen 11.000 instalaciones deportivas gratuitas, siendo una potencia mundial en deporte, con 24 medallas en Pekín y 27 en Atenas?
VIGÉSIMOSEGUNDA: ¿Sabían Uds. que Cuba es, junto a Venezuela,
la pionera en establecer un sistema de integración socio-económica latinoamericana de
carácter solidario, llamado ALBA, al que ya se van sumando otros países, que ha parado
los pies a los tratados de libre comercio promovidos por EE.UU. que tanto han arruinado a
los pueblos latinoamericanos? Esta es la Cuba que no nos muestra los medios de
comunicación al servicio del imperio. Una Cuba socialista en vías de desarrollo, que
resiste con sacrificio -año tras año- a la agresión del imperio. Una Cuba socialista,
no muy desarrollada económicamente -en gran parte, por culpa del bloqueo-, pero con un
desarrollo político, ecológico y social sostenible, y unos valores humanos y unas
prácticas de solidaridad internacionalista, dignas para el ser humano.
El modelo político, social y económico cubano no es perfecto, pero sí podemos decir que
es más justo éticamente, más democrático políticamente, y más sostenible social y
ecológicamente, así como más exportable para la inmensa mayoría de los pueblos del
mundo, que el ofrecido por el imperialismo tanto para las sociedades opulentas, como para
las sociedades empobrecidas. Porque si todos los pueblos del mundo quisieran vivir con el
nivel de consumo depredador del país capitalista más avanzado industrialmente -EE.UU.-,
nos harían falta muchos planetas Tierra para poder sostenerlo, al igual que muchas
Etiopías y Haitís que sufrieran sus hambrunas. ¿Entonces, por qué habríamos de
pedirle a Cuba que abandone su modelo, en vez de que lo mejore? ¿Es tan difícil entender
que el imperialismo lo que quiere para Cuba es su nueva colonización y no más
democracia, y que lo que teme de Cuba es que su éxito pueda suponer un ejemplo a seguir
por otros pueblos? ¡¡Ojalá existieran en el mundo muchas revoluciones como la cubana!!
La Cuba socialista merece respeto, comprensión, simpatía, admiración y defensa;
solidaridad a la hora de superar tropiezos y errores. Al mismo tiempo, nosotros
necesitamos de la existencia de la Cuba socialista para defender las causas de liberación
de nuestros propios pueblos; ¿cómo podríamos caminar en la oscuridad sin tener luz?
Quizá algún día -deseamos que no-, la contrarrevolución, disfrazada siempre de
democrática por el imperio, pueda derribar a la Cuba socialista, pero estamos seguros que
¡¡¡nunca, nunca, nunca!!! dará a su pueblo lo que ha dado esta Revolución, que ahora
cumple 50 años y que sirve de bandera y de guía a muchos pueblos que hoy tratan de
construirse como naciones libres, independientes y soberanas, al margen del poder del
imperio. Quizá algún día, nosotros, al igual que otros muchos pueblos del mundo, a
nuestra Navidad, a esa venida de la Buena Nueva, la llamemos Revolución. Ese será, sin
duda, un gran día para la Humanidad.
¡VIVA CUBA SOCIALISTA!
¡VIVA LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS!
¡POR LA HUMANIDAD, CON CUBA EN LUCHA!
Domingo Galván Betancor
es presidente de la Plataforma Canaria de Solidaridad con los Pueblos. Con este discurso la organización de solidaridad internacionalista saluda los 50 años de la Revolución cubana.DESDE PERU DOS ARTICULOS EN HOMENAJE AL 50° ANIVERSARIO
CUBA - 50° ANIVERSARIO
Enviado por Gustavo Espinoza M.
UN HEROE DE NUESTRO TIEMPO
Por Gustavo Espinoza M. (*)
Si un hecho ha marcado la historia de América Latina en el siglo XX,
éste ha sido la Revolución Cubana.
La epopeya vigorosa de la Sierra Maestra, la lucha resuelta ABA contra
HOMENAJE
A
CUBA SOCIALISTA Y REVOLUCIONARIA
50 AÑOS DE TRABAJO INCESANTE
EN DEFENSA
DE SU TERRITORIO
DE SU LIBERTAD
DE LA VIDA DE SU PUEBLO
SOLIDARIA EN DEFENSA DE LOS POBRES DEL MUNDO

JOSÉ MARTÍ

FIDEL CASTRO - CAMILO CIENFUEGOS - ERNESTO
GUEVARA "EL CHE"

Desembarcando del Granma
Casiopea Altisench tradujo del catalán este breve texto de Antoni Domènech, escrito originalmente para el portal electrónico de filosofía web.terricabras-filosofia.cat, mantenido por el filósofo Josep Maria Terricabras.
Cuando los guerrilleros encabezados por Fidel Castro entraron en La
Habana, hace ahora 50 años, poniendo fin a la dictadura de Batista y al protectorado de
los EEUU sobre la isla, el mundo era muy distinto del actual.
En los EEUU, por empezar en algún sitio, las rentas financieras y las ganancias de
capital superiores a los 200.000 dólares anuales de la época estaban sometidas a tipos
fiscales marginales del 93%; las rentas equivalentes de hoy en dólares constantes,
escasamente a tipos fiscales del 15% (y eso, claro, las que no consiguen escapar
totalmente al control del fisco norteamericano con trucos financieros entonces
desconocidos, como, por ejemplo, los paraísos fiscales).
La vieja Europa estaba en la recta final del proceso que terminó con su terrible capacidad de dominación colonial sobre los pueblos del Tercer Mundo, el cual se hallaba en plena euforia de emancipación nacional: Cuba venía a añadirse a una larga lista de liberaciones del yugo colonial: India, China, Indonesia, la Indochina francesa, Egipto Un proceso que culminaría en 1974 con la Revolución de los Claveles, que derrocó a la penúltima dictadura fascista de Europa y dio un arreón a la emancipación de las colonias portuguesas en África y Asia.
Y los EEUU, contra la retórica anticolonial constitutiva de su gran República, estaban cogiendo el relevo. Ya lo habían puesto de manifiesto derrocando al presidente laico y republicano Mossadeq en Irán en 1953, y al presidente democrático de Guatemala, Jacobo Arbenz, un año después. Estaban también a punto de tomar el relevo de los colonialistas franceses en Vietnam, tras la memorable derrota militar de éstos en Dien Bien Phu. Poco después, en 1964, intervendrían decisivamente en Indonesia, en un sangriento golpe de Estado contra el presidente democrático Sukarno (300.000 asesinados en una sola noche en la capital, Yacarta), y en 1973, en Chile, contra el presidente socialista Allende (en las paredes de Santiago se escribía la noche del 11 de septiembre: "¡Yacarta!"). Cuba tampoco se libró, como es harto sabido, de los repetidos intentos del vecino norteamericano de subvertir y derrocar al régimen revolucionario de los guerrilleros que entraron triunfalmente en La Habana el uno de enero de 1959.
A pesar de un asedio y de un bloqueo económico repetidamente condenados por las Naciones Unidas, Cuba es hoy un país con una educación y una sanidad públicas excelentes, y es sin duda el país iberoamericano en el que los pobres viven en mejores condiciones. En cambio, el bloqueo ha provocado, o ha facilitado (y en cierta medida, legitimado, como reconocen incluso anticastristas radicales) un régimen político con unas libertades civiles de expresión, reunión y asociación harto menguadas, por decirlo educadamente, y con unas libertades políticas democráticas habilitadoras de una capacidad real de control del pueblo cubano sobre sus propios destinos que dejan mucho que desear. Con la estructura política grotescamente hierofántica dimanante de la falta de careo popular se corresponde una vida económica manejada por adocenados hierofantes, incapaces hasta de aprovechar con mínima eficacia la notable calificación intelectual y profesional generada por su solvente sistema de instrucción pública.
A su vez, la conversión de los EEUU en una potencia, no ya imperial, sino neocolonial, ha subvertido las mejores tradiciones de la gran República atlántica. Baste recordar que en los años 60 los EEUU sufrieron ellos mismos un verdadero golpe de Estado, visible en una serie de magnicidios, todavía hoy sin aclarar (un presidente de la República [John Kennedy, 1963], dos grandes dirigentes políticos afroamericanos del movimiento de derechos civiles [Malcom X, 1965; Luther King, 1968] y un candidato presidencial incómodo [Robert Kennedy, 1968]), y que culminó con la elección, cargada de consecuencias, para los EEUU y para el resto del mundo, del infame Richard Nixon, el hombre que, con su decisión de romper los acuerdos internacionales de Bretton Woods dio en 1971 el tiro de salida para la contrarreforma y la remundialización del capitalismo. Es decir, para la llamada "globalización", los efectos catastróficos de la cual son manifiestos hoy, a 50 años de la Revolución cubana, para quienes estén libres de enfermedad tan penosa cual es la de la ceguera voluntaria.
Antoni Domènech es catedrático de Filosofía de las Ciencias Sociales
y Morales en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona. Su
último libro es El eclipse de la fraternidad. Una revisión republicana de la tradición
socialista, Barcelona, Crítica, 2004. Es el editor general de SINPERMISO
Traducción para web.sinpermiso.info: Casiopea Altisench
Revolución Cubana: 50 años
Nuevos tiempos, nuevos valores
Por Joseba Macías
De Zazpika/Rebelión
Detrás de la crónica de la historia que evocamos estos días, se esconde la épica de la cotidianidad, de los nuevos valores, de un proceso que apuesta abiertamente por la igualdad social, la justicia o la solidaridad humana. Detrás de estos cincuenta años de sobresaltos y esperanzas casi siempre postergadas, se esconden las crónicas de millones de hombres y mujeres que a lo largo de este intenso período de sus vidas se han sentido protagonistas de su propia existencia, que han gozado de momentos de ilusión colectiva o particular y que han sufrido paralelamente desencantos, desalientos y altibajos emocionales por el desarrollo de un modelo propio e intransferible. Una Revolución también es eso: un fenómeno intenso de la naturaleza social que no deja indiferente a nadie. Pura dialéctica en transformación permanente. Y en estas siempre ajetreadas décadas de lucha, compromiso y contradicciones a flor de piel, los ciudadanos-as cubanos-as han aprendido muchas lecciones y formas de conducta que, en su pluralidad, explican mejor que cualquier manual la sociedad cubana de este 2009, cincuenta años después del histórico e inolvidable recibimiento de los "barbudos" en las calles de La Habana.
Tiempo de Sueños.
Si Hemingway hubiera estado allí seguro que habría dicho que la
capital era una fiesta. Porque lo era. En la madrugada del 1º de enero miles de personas
se lanzaron a destruir parquímetros, máquinas traganíquel, los casinos de los hoteles
Plaza, Deauville, Sevilla
Una reacción natural y espontánea ante las
"apuestas del infierno" que acababan con los ínfimos sueldos populares. El
propietario de Tropicana, al observar el casino de su "paraíso bajo las
estrellas", expresó con manifiesto humor criollo: "Aquí, dando al público
pan
pero sin mantequilla". La mantequilla, claro está, no era otra cosa que el
juego, abolido en una de las primeras medidas revolucionarias. Días inolvidables para los
cubanos-as que lo vivieron y que lo cuentan "cándida y dialécticamente" a
todos los visitantes de la Isla. Luego vendría la reducción del precio del teléfono y
los alquileres de las viviendas, la confiscación de los bienes robados al pueblo, la
Reforma Agraria, las nacionalizaciones de los grandes trust norteamericanos
El
sueño existe y es real en la tierra. Las grandes mansiones de barrios capitalinos como el
de Miramar, abandonadas por sus dueños en viaje sin retorno hacia Miami, se convierten en
escuelas, centros de investigación, museos populares
Tiempo de movilizaciones, de
despedidas de los jóvenes alfabetizadores al campo, de aquella infamia llamada
"patria potestad" difundida por los sectores católicos más reaccionarios y que
causaría miles de separaciones familiares, de educación para todos (negros, blancos,
verdes y azules) con refuerzo alimenticio, de trabajo voluntario para limpiar la cuadra,
ayudar al vecino a terminar su casa, de horas extra en el trabajo entregadas al sueño
colectivo
Y tiempo de marchas y manifestaciones, décadas oyendo a Fidel hablando en
la Plaza enamorando a la concurrencia ("Pá lo que sea, Fidel, pá lo que
sea"), de defensa de la Revolución ante el anuncio de ataques enemigos y
atentados, de organización democrática directa en los barrios, en las calles, de
escuelas de campo combinando el trabajo manual y el intelectual para la formación
íntegra de las personas
¿Es difícil entender entonces que en Cuba el paso de los
ciclones o huracanes no cause apenas víctimas mortales, frente a los trágicos datos de
su entorno regional, y que el Gobierno destine tantos recursos a la protección de la vida
humana? ¿Por qué la sociedad cubana sigue siendo tan solidaria y abierta todavía hoy,
aún incluso habiendo vivido situaciones tan extremas como aquella
"sovietización" de la burocracia y de la cotidianidad o un Período Especial
que dejó herida su alma y posibilitó la reaparición de fenómenos aparentemente
superados como la mercantilización de las relaciones o el individualismo?
La respuesta, más allá de las patologías sociales y de los riesgos de perder buena
parte de los valores adquiridos colectivamente desde 1959, sigue estando en la intensa
historia cotidiana de estas cinco décadas en las que, pese a los flujos y reflujos de la
marea, se ha ido construyendo un modelo de relaciones sociales distinto y esencialmente
humano.
Cuba Libre.
Los millones de cubanos-as que han vivido en su país en estos cincuenta años han conocido la idea del "hombre nuevo" soñada y practicada por el Ché, han mostrado qué es la ternura de los pueblos abrazando la causa de Vietnam o la lucha por la liberación en distintas geografías de América y Africa, han vibrado con los éxitos internacionales de su diplomacia o su deporte, han llegado en un altísimo porcentaje a cursar estudios superiores situando en la actualidad a Cuba entre los países con mayor número proporcional de licenciados universitarios, han disfrutado de un sanidad gratuita que atiende y protege su evolución biológica desde el día de su nacimiento Y también han abierto sus puertas a estudiantes y refugiados políticos provenientes de distintas geografías, han creado escuelas internacionales para formar médicos y técnicos del Tercer Mundo, han recibido y lo siguen haciendo a los niños ucranianos afectados por la tragedia de Chernobil, han curado la falta de visión de centenares de miles de latinoamericanos sin recursos desplazados de forma gratuita a la Isla gracias a la dulcemente denominada "Operación Milagro", han acudido a ayudar a pueblos sometidos al rigor de la naturaleza o han visto con orgullo cómo su Gobierno ofrecía su apoyo técnico y humano a Estados Unidos ante situaciones como la vivida en el 11-S o tras las inundaciones de Nueva Orleans, respondidas siempre con el rechazo de la prepotencia Y ahora, actualmente, cincuenta años después, la Revolución sigue exportando solidaridad a manos llenas pese a sus dificultades internas: miles de médicos y profesionales de la salud cubanos trabajan en países de América Latina, Asia y África entre poblaciones que, en muchos casos, no han visto nunca un doctor y menos aún han tenido la oportunidad de acceder a una consulta ¿Es extraño entonces que este pequeño país insular, con poco más de once millones de habitantes y ubicado a doce millas de las costas estadounidenses, cuente con tantos apoyos y cariños nada disimulados en todo el mundo? El triunfo de la Revolución significó un antes y un después en la historia de América Latina. En todo el continente se abrió la puerta de la esperanza al observar cómo era posible comenzar a construir un modelo social diferente sin explotadores ni explotados. "Sin Cuba nada sería igual" continúan pensando hoy millones de trabajadores y campesinos desde el río Grande hasta el Cabo de Hornos. Y el nuevo mapa político del "continente de la esperanza", como lo llamara Salvador Allende, sigue llenando de puntitos rojos su orografía. En el Malecón habanero, a estas horas y pese a quien pese, se dibuja una enorme sonrisa colectiva.
LOS PRIMEROS 50 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN EN CUBA Por Gilberto López y RivasEl primero de enero próximo se cumplen 50 años del triunfo de la revolución en Cuba. El proceso de transformación económica, social, política, ideológica y cultural que da inicio en 1959 en la mayor de las Antillas no tiene parangón en América Latina. Con una permanente movilización y protagonismo del pueblo cubano en sintonía con una dirigencia sensible y consensuada, esta revolución ha tenido la habilidad y la fortaleza de resistir con éxito al poder imperialista más poderoso y destructivo que haya conocido la humanidad, el cual ha pretendido someterla por las vías militares abiertas y encubiertas, bloqueos económicos, políticos y diplomáticos, y por medio del apoyo permanente a grupos contrarrevolucionarios que actúan en el interior y fuera del país.
Cuando se observa en retrospectiva esta resistencia a la acción demoledora de Estados Unidos y a sus aliados; cuando se hace recuento de los numerosos procesos revolucionarios, democráticos y aún tímidamente nacionalistas abortados por la acción conjunta de fuerzas internas y los conocidos instrumentos subversivos estadunidenses, se constata lo inconmensurable de la tarea realizada por este pequeño país que ha decidido soberanamente su destino durante cinco largas décadas.
La revolución cubana tuvo que enfrentar también la desaparición de la Unión Soviética y del bloque económico y político de Europa del este, aliados político-militares y socios comerciales vitales para su seguridad y economía. Cuba salió airosa de esta prueba porque la experiencia socialista desarrollada en la isla se fundamenta en la realidad nacional y se enraíza en la ética y en el internacionalismo como políticas de Estado.
Este factor ha sido la base de la importante ayuda solidaria brindada a los movimientos de liberación nacional en América Latina, África y Asia, misma que se expresa en la actualidad en la presencia de técnicos y médicos cubanos en decenas de naciones en el mundo entero, todo lo cual ha redundado también en el conocimiento en el terreno de las realidades trágicas del capitalismo y el imperialismo de los cubanos que han participado en tareas internacionalistas a lo largo de estos años.
No obstante, el secreto de la longevidad del proceso revolucionario cubano se encuentra en su capacidad para hacer coincidir la radicalidad estratégica en el rumbo colectivista, con el mayoritario apoyo popular a las medidas tomadas en cada etapa de la revolución: las reformas agraria y urbana, la nacionalización de las empresas mayoritariamente estadunidenses, la declaración del carácter socialista de la revolución en el marco de un cruento sabotaje del imperio, la campaña de alfabetización, la edificación de fuerzas armadas, milicias y de seguridad pública de extracción y contenido nacional-popular, la gratuidad de los servicios públicos y la búsqueda de la excelencia en ámbitos básicos de la vida humana: salud, educación, cultura, arte, deporte, ciencia, técnica, investigación científica, etcétera. Sin el apoyo popular mayoritario al régimen socialista y sin la participación de la población en la defensa, la economía y el bienestar social, no es posible comprender la vitalidad de una revolución que no ha traicionado los principios martianos que constituyen la levadura de su identidad fundacional.
Siendo el pueblo cubano el principal artífice de esta gesta, es necesario reconocer el papel jugado por Fidel Castro, quien como revolucionario, estadista e intelectual orgánico ha estado siempre a la altura de las necesidades y los intereses del proceso de transformaciones.
Enemigo de la rutina, en permanente lucha contra todo conformismo, Fidel educó a varias generaciones de cubanos en las cualidades que el canciller Pérez Roque identificó en inspirado discurso: su concepto de la unidad como precondición del triunfo; la ética como razón de Estado, que no asume que el fin justifica los medios, no acepta que los revolucionarios torturen o asesinen, no imita los métodos de los enemigos; el desprendimiento por las cosas materiales, los homenajes y las vanidades; la solidaridad entregada como deber y no como arma de influencia política o instrumento del interés; la coherencia en los principios y los principios por encima de los intereses; el ejemplo personal, no pedir a la gente lo que no se está dispuesto a hacer antes; asumir las responsabilidades con derecho a más sacrificios y restricciones, y no a prebendas y canonjías; la verdad como arma y condición para ser respetado; la sensibilidad de sentir por los otros: de sentir como propio el dolor o la angustia de otros; nunca dejar de sentirse un ser humano capaz de comprender por lo que pasan los demás; la modestia, la ausencia de vanidad como aspiración de los revolucionarios; el afán de leer, estudiar y aprender; el rigor personal, el deber con las responsabilidades, de que las cosas salgan bien porque es el compromiso con el pueblo, con la causa que se defiende; la derrota no es tal hasta que no es aceptada, siempre existe la posibilidad de revertir una derrota; la aspiración a la justicia para todos, sin fronteras, como causa universal; la fuerza de las ideas, la convicción de que una idea justa puede más que un ejército; la ausencia total de odio hacia cualquier persona; odio profundo hacia la injusticia, la explotación, la discriminación racial, pero no hacia las personas, aun si son o han sido enemigos.
Este legado, que forma parte sustancial de la actual "batalla de las ideas", es la clave para entender este 50 aniversario de la revolución cubana que se conmemora en el mundo entero y que para los latinoamericanos es motivo de orgullo y de compromiso solidario. Felicidades, hermanos y hermanas de un pueblo digno y valeroso. ¡Los cinco héroes volverán a la patria!
CUBA - VENEZUELA
Venezuela y Cuba: 1960-2008
Por Saul LandauVer en televisión la oratoria de Hugo Chávez trae a la memoria el
tañido de viejas campanas. "Socialismo, Revolución, Patria". Palabras que
escuché en la Cuba de 1960-61.
Ahora, casi medio siglo después, en la capital de Venezuela, de más de 5 millones de
habitantes, veía a los residentes locales brindar y tremolar banderas, una escena que
parecía prácticamente calcada de las que yo recordaba de La Habana, cuando Fidel Castro
comenzaba a ejercitarse en sus maratonianas prácticas de inflamada retórica.
Como su mentor cubano, Chávez daba ejemplos de violación
"imperialista" su adjetivo para EEUU de la soberanía apoyando el
fracasado golpe militar de 2002 contra él, y de interferencia de Washington en los
asuntos internos de países más pequeños.
¡Cómo cambian las cosas unas décadas! A comienzos de los 60, la CIA (sirviéndose de
exiliados cubanos) asesinaba a maestros cubanos y miembros de la milicia, y saboteaba
instalaciones cubanas. Yo recuerdo el estruendo de explosiones, tiros y gritos en la
calle.
Entre mayo y octubre de 1969, oí a Fidel hablar con frecuencia ante rebosantes
multitudes. Se había convertido en lo que Lee Lockwood llamó un "periódico cubano
viviente" (Castros Cuba, Cubas Fidel, 1967).
Casi cincuenta años después, el hijo ideológico de Fidel trata de
aplicar una parte de la retórica de su mentor a objetivos similares: construir una
sociedad socialista en una nación en la que el petróleo ha contribuido a generar un modo
de pensar y de hacer (consumismo) capitalista, una nutrida clase rica y una masa mucho
más grande de pobres.
Fidel exportó a los EEUU a sus enemigos mortales. O Washington mantuvo una política de
importarlos. Fuera de Cuba, los exiliados ricos no podían hacer otra cosa que montar
campañas terroristas durante casi 50 años, pero no atravesarse en el camino
de los espectaculares cambios que permitieron a los revolucionarios cubanos transformar su
isla.
Chávez no tiene abierta la opción de exportar ricos oligarcas, la clase empresarial
subyacente y los profesionales de confesión abiertamente antisocialista. Tampoco quiere
Washington regresar a su vieja política de "importación de cubanos
anticastristas".
Chávez mantiene un firme apoyo entre los pobres, y señaladamente entre los sectores más conscientes de la clase obrera organizada venezolana. Tampoco ignora que, de ganar el referéndum convocado para el próximo febrero, tendrá opciones de seguir siendo presidente de la República hasta 2001. Por mucho que admire a Fidel, Chávez no quiere copiar el modelo económico de Cuba. El socialismo en Venezuela pretende hurtarse a los modelos soviéticos y avanzar conforme a institucionalizaciones económicas distintas.
Como observó Chávez, 18 años después del colapso de la Unión
Soviética, la economía cubana se tambalea.
Tras permanecer una semana en Caracas, paseé por las calles de La Habana y vi grupos de
jóvenes bebiendo cerveza y cantando a ritmo de reggae con transistores o Ipods equipados
con altavoces.
"¿Y de dónde saca el dinero para cerveza y aparatos musicales esa pandilla de
vagos?", preguntaba una señora de mediana edad en Marianao, uno de los barrios más
populosos de La Habana.
"Yo se lo diré", contestaba ella misma: "roban". Luego entró en
anécdotas sobre cómo los delincuentes aprenden de algunos programas televisivos, y se
enfundan gorros de lana para taparse el rostro y camuflar su identidad. "Uno de estos
golfos apuntó a una vecina con una pistola y le robó su ciclomotor. Ella alcanzó a
rajarle parte del camuflaje, y pudo ver sus ojos verdes. ¿Y qué? Miles de habaneros
tienen los ojos verdes."
Oí muchas veces quejas y protestas similares. "Si no hacemos algo para reformar el sistema laboral aquí", me dijo un amigo escritor, "tendremos muchos problemas. Raúl [el presidente Raúl Castro] mismo lo ha dicho. No podemos permitirnos seguir rodando cuesta abajo. En el momento culminante del estropicio causado por el huracán, ahora estamos enfrentándonos a una criminalidad creciente, y eso tiene obviamente que ver con la negativa de muchos jóvenes a trabajar en los puestos de trabajo existentes".
Se refería a tres potentes megatormentas que este año han devastado la agricultura cubana y destruido centenares de miles de hogares. Sin embargo, la industria turística cubana se jacta de que a fines delpresente año unos 2,3 millones de visitantes habrán hecho sus vacaciones en la isla, entre ellos 700.000 canadienses. El turismo significó unos ingresos superiores a los 2 mil millones de dólares.
Un cubano más joven con el que hablé me manifestó su resentimiento con "la resucitación de los viejos tipos [se refería a Machado Ventura y a Ramiro Valdez, que entraron en el Politburo del Partido Comunista de Cuba]". El joven hablaba con pasión. "Yo soy un socialista convencido, pero el paternalismo puede matar nuestra revolución. ¿No se retirarán nunca estos fósiles?". Sí, yo pienso lo mismo: ¿cuándo darán las llaves del auto a las generaciones que les siguen esos provectísimos dirigentes? Los rutinarios setentones tardosetentones que se hicieron hace décadas con el poder no es precisamente que vibren de inspiración en una época como la nuestra, que exige un pensamiento creativo y revolucionario.
Otros jóvenes recuerdan los éxitos logrados: sanidad, educación, arte, música, deportes, ciencia, así como derechos humanos reales. Mas ninguna de esas glorias pasadas es compensación bastante para una estructura salarial, injusta e insuficiente, saturada de cuadros tan mediocres como obedientes atravesados en el camino de gentes críticas y brillantes.
La hija de Raíl, Mariela, ha hablado públicamente de la urgente necesidad de reformas en varios ámbitos. Sus valientes llamamientos a poner fin a la homofobia en la isla traen también consigo un mensaje tácito. Es hora de poner fin a décadas de censura oficial, no sólo en le caso de bloggers peligrosos, sino de periodistas anatemizados por la vieja guardia por escribir "frases que no deberían haber escrito". El caso es que no me atrevo a dar el nombre del escritor por miedo a causarles problemas.
"Hemos invertido demasiado en nuestra revolución", me dijo
un autor de Juventud Rebelde, "como para permitirle a la vieja guardia arruinarlo
prohibiendo la discusión de asuntos de todos conocidos [refiriéndose a la irracionalidad
de a economía y a la negativa a ceder poder]. Cuba está por los derechos humanos
básicos, aun si el gobierno sse niega a garantizar algunos de ellos. Nuestro futuro pasa
por disfrutarlos. Y nuestra generación, gentes entre los 30 y los 60 años, lo
sabe."
Coincidí con él. ¡Cuánta gente ha invertido sus esperanzas y sus sueños en la
revolución cubana durante cinco décadas! Cada vez que Cuba hace algo que contradice sus
principios revolucionarios básicos.
I agreed. So many people have invested their hopes and dreams in the Cuban revolution for five decades. Every time Cuba does something we think contradicts its basic revolutionary principles, una mueca de dolor nos tuerce el rostro. "Cuba duele," escribió Eduardo Galeano. Precisamente ahora, nos duelen muchísimos cubanos, nos duelen las condiciones en que se desarrolla su vida cotidiana. Los huracanes y un sistema que dista por mucho de la perfección no son el equivalente del clásico par de puñetazos seguidos. Pero duelen, particularmente en el acuciante contexto del mundo de nuestros días.
Cuba ofrecía una visión para el futuro, a desecho del paternalismo y de otras herencias poco democráticas que arrastraba. Significaba la realización material de los derechos humanos, aun a pesar de la ausencia de una prensa libre y de la libertad de expresión para la oposición en política electoral. Los cubanos tenían derechos a la alimentación, a la habitación, a la educación, a la atención médica y a la cobertura de su vejez (aunque no a la ausencia de miedo por parte de quienes hacían públicas sus críticas a la política del gobierno). Con todo, Cuba no cazaba y asesinaba a "subversivos", como hacían los Estados criminales de América Latina respaldados por Washington. Ni lanzaba guerras agresivas en el Sudeste asiático y en el Oriente próximo, como los EEUU, que celebraron oficialmente el pasado 10 de diciembre el sexagésimo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la ONU.
Lo que habría que haber celebrado ese día son 60 años de fracaso en punto a lograr los nobles objetivos de la declaración de derechos humanos. Dos guerras se abaten sobre Irak y Afganistán, mientras que un creciente calentamiento global socava el derecho a un medio ambiente saludable. Casi 3 mil millones de personas sufren precisamente de privaciones, la superación de las cuales fue objetivo oficial de los gobiernos del mundo en 1948. ¡Bonita razón para celebrar un aniversario!
Los derechos humanos han retrocedido en los EEUU. En 1945, los fiscales de Nuremberg explicaron al mundo que lanzar guerras agresivas era un delito imprescriptible. En 2003, George W. Bush lanzó una guerra agresiva contra Irak. En el era que se abrió con el final de la II Guerra Mundial, la tortura se convirtió en un crimen de lesa humanidad. En el siglo XXI, Bush volvió a autorizarla. El tormento del ahogo en bañera se asoció a los carceleros de Abu Ghraib en Irak y en la base naval estadounidense en Guantánamo, Cuba. Asimismo, los aliados europeos cooperaron con los EEUU en el transporte secreto de personas a centros de tortura emplazados en otras partes del mundo.
Entretanto, Chávez, atacado por los EEUU por antidemocrático, ha
ampliado el abanico de derechos humanos de los venezolanos. Disfrutan ahora éstos de
mayor atención sanitaria, las mujeres han logrado mayores cotas de igualdad, más pobres
han aprendido a leer y tienen acceso a agua potable.
Esos logros coinciden con el espíritu de la Declaración Derechos Humanos. Es como si el
gobierno de los EEUU hubiera olvidado el objetivo, y se limitara a servirse de las
palabras como instrumento de una política concebida para atacar a sus enemigos, en
flagrante violación de la letra y del espíritu de la aquella legislación en materia de
derechos humanos que los juristas norteamericanos contribuyeron decisivamente a poner por
obra en 1948.
Saul Landau recibió el premio Bernardo OHiggins de la República de Chile por su trabajo en derechos humanos. Su último libro es A Bush and Botox World (AK/CounterPunch Press).
CUBA MEXICO
1959/1994/2009
"Los hombres luchan y pierden la batalla; aquello por lo que pelearon se consigue, a pesar de la derrota, y entonces no resulta ser lo que ellos tenían intención de lograr, de modo que otros hombres tienen que luchar para obtener lo mismo que aquellos deseaban, aunque ahora lo llamen de otro modo". William Morris.
I.
El primero de enero de 1959, el dictador cubano Fulgencio Batista huía del Palacio de Gobierno, situado en La Habana, para luego abandonar el país. Esa tarde, desde un modesto atril en el ayuntamiento de Santiago de Cuba, en la otra punta de la isla caribeña, Fidel Castro Ruz, abogado, líder de las fuerzas insurgentes, anunciaba lo que ya todos sabían: la Revolución había triunfado.
Pero, ¿qué revolución? Tomaría cierto tiempo averiguarlo. Lo que inicialmente semejaba apenas otra "revolución nacional", dirigida por un caudillo político tradicional y apoyada por los propios servicios de inteligencia norteamericanos, se fue convirtiendo, con cierta celeridad, en una pieza más del complejo engranaje de la Guerra Fría: el 16 de abril de 1961, Fidel Castro anunciaba el carácter "marxista leninista" de su gobierno, mientras avanzaba la reforma agraria y se establecían acuerdos de cooperación con varios países del Bloque del Este. La hostilidad de los Estados Unidos, señalan algunos historiadores, había precipitado a Castro, un dirigente antiimperialista democrático, a arrojarse en los brazos de la URSS para sobrevivir. Para otros especialistas, en cambio, el viraje estaba enmascarado, pero en proceso de realización, ya en el exilio mexicano que había precedido a la decisión de tomar el poder por la vía armada.
Lo cierto es que una cosa había sido la composición de fuerzas en el transcurso de la campaña militar, y otra muy distinta era la que predominaría en la gestión política de un gobierno radicalmente nuevo, en un país abrumado por su histórica dependencia de los designios de la diplomacia y los grupos económicos norteamericanos. Muy pronto, en la disputa por el sentido de la Revolución, los cuadros del Partido Comunista lograron imponer su criterio por sobre los nacionalistas del Movimiento 26 de Julio, que habían sido el germen de la rebelión original.
En todo caso, la Revolución Cubana marcó una época en todo el continente. El llamado "modelo cubano" esto es, la actualización de los postulados leninistas respecto de la toma del poder a través de la lucha armada, bajo el comando de organizaciones político militares fuertemente centralizadas- señaló el rasgo característico de un tiempo político signado por la rebelión de los grupos antiimperialistas de la región frente al burocratismo de los Partidos Comunistas de inspiración soviética. Las formaciones guerrilleras lanzaron en todas partes campañas de agitación y ofensivas militares contra los gobiernos de turno, frecuentemente considerados ilegítimos.
II.
La figura del Comandante Ernesto Guevara resume, por muchas razones, el legado de la Revolución Cubana. En primer lugar, por su influencia ideológica y personal sobre Castro, Guevara es considerado responsable ideológico del "viraje a la izquierda" de la Revolución, al que contribuyeron también sus incansables gestiones diplomáticas durante los años 1959 1960. En segundo término, Guevara dejó rápidamente en claro cuáles eran los objetivos del gobierno revolucionario en materia regional: encontrar aliados a través de la internacionalización de la revolución. Para ello, desarrolló una intensa labor de difusión respecto de lo realizado en Cuba, sistematizando la experiencia concreta bajo la forma de una receta de aplicación universal en el marco de los países subdesarrollados. Esta receta pronto adquirió nombre propio: se trataba del foquismo. Para Guevara, la experiencia cubana demostraba que, cuando las condiciones subjetivas no eran suficientes para que las masas llevasen adelante por sí mismas el proceso revolucionario, la acción guerrillera de un pequeño "foco", preferentemente rural, podría generar la expansión del proceso, el levantamiento de las masas, y el derrocamiento del régimen. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, en 1964, Guevara legitimó este principio:
"Me siento patriota de América Latina, de cualquier país de América Latina, en el modo más absoluto, y tal vez, si fuera necesario, estaría dispuesto a dar mi vida por la liberación de cualquier país latinoamericano, sin pedir nada a nadie" (1)
Pero la internacionalización de la Revolución Cubana no era meramente un asunto teórico. Por ello, Guevara insistió permanentemente en la necesidad de promover y generar focos revolucionarios, apoyados militarmente por fuerzas cubanas, no sólo en América Latina, sino en cualquier escenario donde fuese posible. No sólo eso: también comprometió su propia participación en dichas experiencias. En 1967, poco antes de su muerte, Guevara dirigió un sentido "Mensaje a los Pueblos del Mundo a través de la Tricontinental". Allí, refiriéndose a la coyuntura imperante, sostuvo
"Todo parece indicar que la paz, esa paz precaria a la que se ha dado tal nombre, sólo porque no se ha producido ninguna conflagración de carácter mundial, está otra vez en peligro de romperse ante cualquier paso irreversible e inaceptable, dado por los norteamericanos. Y, a nosotros, explotados del mundo, ¿cuál es el papel que nos corresponde? Los pueblos de tres continentes observan y aprenden su lección en Vietnam. Ya que, con la amenaza de guerra, los imperialistas ejercen su chantaje sobre la humanidad, no temer la guerra, es la respuesta justa. Atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación, debe ser la táctica general de los pueblos. Pero, en los lugares en que esta mísera paz que sufrimos no ha sido rota, ¿cuál será nuestra tarea? Liberarnos a cualquier precio. [ ] Bajo el slogan, "no permitiremos otra Cuba", se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá, y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses. Es política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico, los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos. Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición. Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo -si alguna vez la tuvieron- y sólo forman su furgón de cola. [ ] América, continente olvidado por las últimas luchas políticas de liberación, que empieza a hacerse sentir a través de la Tricontinental en la voz de la vanguardia de sus pueblos, que es la Revolución cubana, tendrá una tarea de mucho mayor relieve: la de la creación del segundo o tercer Vietnam o del segundo y tercer Vietnam del mundo. [ ] ¡Cómo podríamos mirar el futuro de luminoso y cercano, si dos, tres, muchos Vietnam florecieran en la superficie del globo, con su cuota de muerte y sus tragedias inmensas, con su heroísmo cotidiano, con sus golpes repetidos al imperialismo, con la obligación que entraña para éste de dispersar sus fuerzas, bajo el embate del odio creciente de los pueblos del mundo! Y si todos fuéramos capaces de unirnos, para que nuestros golpes fueran más sólidos y certeros, para que la ayuda de todo tipo a los pueblos en lucha fuera aún más efectiva, ¡qué grande sería el futuro, y qué cercano!" (2)
Meses después, Guevara caía asesinado en Bolivia. El ciclo expansivo de la Revolución Cubana en América Latina despertaría reacciones coordinadas, a través de experiencias represivas que jalonarían la entera década siguiente. Las fuerzas inspiradas en el valiente ejemplo del Comandante Guevara resultarían, en la práctica, aisladas del resto de la sociedad, por medio del terrorismo de Estado. Sorprendido en Cuba, derrotado en Vietnam, el imperialismo norteamericano demostraba, no obstante, mantener sus reflejos intactos.
III.
Otro primero de enero, una nueva historia comenzaba. ¿O acaso era la misma, que continuaba, tesonera, de otro modo? En las primeras horas del año 1994, una fuerza guerrillera mejor organizada que pertrechada, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ocupaba con éxito las instalaciones estatales del entero estado sureño de Chiapas. Pero en este caso, la acción militar era vista, antes que como un punto de partida, como un punto de llegada. Fundado en 1983, el EZLN animó e l encuentro entre la tradición marxista-leninista con "una realidad que no puede explicar, de la que no puede dar cuenta y con la que tiene que trabajar". Dicho proceso sería relatado por el subcomandante Marcos, vocero de la organización, como "la primera derrota, la más importante y la que lo marcará de ahí en adelante".
"Así se empieza a dar el proceso de transformación del EZLN: de un ejército de vanguardia revolucionaria a un ejército de las comunidades indígenas; un ejército que es parte de un movimiento indígena de resistencia dentro de otras formas de lucha. Cuando el EZLN se imbrica con las comunidades, pasa a ser un elemento más dentro de toda esa resistencia, se contamina y es subordinado a las mismas. Las comunidades se lo apropian y lo hacen suyo, "lo colocan bajo su férula". Producto de esa derrota, "el EZLN empezó a crecer geométricamente y hacerse muy otro, o sea que la rueda que era bastante cuadrada- siguió abollándose hasta que, al fin, fue redonda y pudo hacer lo que debe hacer una rueda, es decir, rodar". (3)
Efectivamente, tal cual lo explica Marcos, la experiencia zapatista estuvo signada desde el principio por la ruptura con la tradición guevarista, y a través de ella, con las formulaciones políticas heredadas del leninismo: la cuestión del poder, el lugar del partido a la vez como vanguardia política de la case obrera y como su Estado Mayor-, y la violencia como partera de la Historia. Para los zapatistas, el objetivo del levantamiento no residía en la posibilidad efectiva de "capturar" espacios de poder, sino en el cuestionamiento a las modalidades de su ejercicio. En esta lógica, la acción estrictamente militar representaba un camino entre varios, pero sobre todo, un camino destinado a abrir otros. Como señalaría Marcos en su primer reportaje:
" Vemos la lucha armada no en el sentido clásico de las guerrillas anteriores, es decir, la lucha armada como un solo camino, como una sola verdad todopoderosa en torno a la cual se aglutinaba todo, sino que nosotros siempre vimos desde el principio a la lucha armada como parte de una serie de procesos o de formas de lucha que van cambiando; algunas veces es más importante una y a veces es más importante otra. [ ] Lo decisivo en una guerra no es el enfrentamiento militar, sino la política que se pone en juego en ese enfrentamiento. Nosotros sabemos que esta guerra no se va a definir en términos militares, ni aunque nosotros tuviéramos las mejores armas. Lo que cuenta es la política que anima a unos y a otros. No pensamos nosotros que ahorita haya una derrota militar de cualquiera de las dos partes, sabemos que no podemos derrotar ahora al Ejército federal, pero sabemos también que el Ejército federal no nos puede derrotar militarmente. [ ] No le damos a las armas un valor que no tienen. No tenemos el culto a las armas sino a lo que ellas representan en uno u otro momento político. Pensamos que en este momento las armas son nuestra garantía de sobrevivencia, una garantía que estamos dispuestos a defender con dignidad." (4)
IV.
¿Qué otros caminos? Aquí aparece un tópico que se repitió con insistencia en esos días: las armas habían sido la última instancia de los zapatistas para forzar el diálogo. En palabras de Marcos,
"La guerra siempre ha sido privilegio del Poder; para los desposeídos quedaba sólo la resignación, la sumisión, la vida miserable, la muerte indigna. Ya no más. Los mexicanos hemos encontrado en la palabra verdadera el arma que no pueden vencer los grandes ejércitos. Hablando entre nosotros, dialogando. Los mexicanos caminamos contra la corriente. Frente al crimen, la palabra. Frente a la mentira, la palabra. Frente a la muerte, la palabra" (5)
Pero, ¿entre quiénes, en nombre de quiénes se dialogaría? Diferenciado de la extensa tradición de una izquierda dedicada a delimitar con precisión el sujeto de la explotación, el EZLN interpelaba, no a los obreros y a los campesinos, no a los oprimidos de aquí y allá, sino a la sociedad civil. Y, más aún, lo hacía reconociendo de entrada que no estaba en condiciones de resolver su diversidad en una representación política singular preexistente.
"El EZLN no tiene ni el deseo ni la capacidad de aglutinar en torno a su proyecto y su camino a los mexicanos todos. Pero tiene la capacidad y el deseo de sumar su fuerza a la fuerza nacional que anime a nuestro país por el camino de justicia, democracia y libertad que nosotros queremos. [ ] N o tomaremos al país como rehén. No queremos ni podemos imponerle a la sociedad civil mexicana nuestra idea por la fuerza de nuestras armas, como sí hace el actual gobierno que impone con la fuerza de sus armas su proyecto de país. [ ] Nosotros pensamos que el cambio revolucionario en México no será producto de la acción en un sólo sentido. Es decir, no será, en sentido estricto, una revolución armada o una revolución pacífica. Será, primordialmente, una revolución que resulte de la lucha en variados frentes sociales, con muchos métodos, bajo diferentes formas sociales, con grados diversos de compromiso y participación. Y su resultado será, no el de un partido, organización o alianza de organizaciones triunfante con su propuesta social específica, sino una suerte de espacio democrático de resolución de la confrontación entre diversas propuestas políticas. Este espacio democrático de resolución tendrá tres premisas fundamentales que son inseparables, ya, históricamente: la democracia para decidir la propuesta social dominante, la libertad para suscribir una u otra propuesta y la justicia a la que todas las propuestas deberán ceñirse. El cambio revolucionario en México no seguirá un calendario estricto, podrá ser un huracán que estalla después de tiempo de acumulación, o una serie de batallas sociales que, paulatinamente, vayan derrotando las fuerzas que se le contraponen. El cambio revolucionario en México no será bajo una dirección única con una sola agrupación homogénea y un caudillo que la guíe, sino una pluralidad con dominantes que cambian pero giran sobre un punto común: el tríptico de democracia, libertad y justicia sobre el que será el nuevo México o no será. " (6)
V.
Dos aniversarios, dos caminos, dos vidas paralelas. José Pablo Feinmann escribió que, unidos por su elección radical a favor de los desamparados, Marcos y el Che se diferenciaban por su concepción del poder. "Para Guevara -marxista ortodoxo, formado por las lecturas más clásicas y directas del marxismo-leninismo-- era imperioso tomar el Poder y luego, desde él, instrumentado el Estado, establecer una dictadura que llevara a la creación de una sociedad sin injusticias, sin desigualdades. El Subcomandante insurgente Marcos detesta tanto al Poder... que no quiere tomarlo" (7).
Claro que no se trata simplemente de elecciones personales, sino de aprendizajes históricos. Pues, al fin y al cabo, " Marcos, el insurgente, reflexiona a partir del fracaso de los socialismos reales. Su reflexión lo lleva a concluir que la toma del Poder acabó por contaminar a los insurgentes, quienes establecieron un nuevo Poder que se transformó en la contracara de la insurgencia originaria, en la contracara y en su negación. De aquí que no proponga una lucha por transformar la totalidad. La totalidad es el Poder, y el Poder deviene -por su propia esencia- totalitario. La lucha por lo particular [ ] es, ahora, el horizonte. Tal vez parezca menos grandioso. Pero lo grandioso guarda en sí la tentación fascista, totalitaria, negadora de los particularismos y de las diferencias. [ ] No faltará quien diga que Marcos es la versión light de Guevara. Preferiría decir que Marcos es Guevara más la experiencia y la sabiduría de los años transcurridos, los fracasos, los muertos, la sangre derramada." (8)
¿Tendrá la rebelión zapatista la influencia histórica que en su momento desarrolló la Revolución Cubana? Todo parece indicar que no. Pese a ello, es importante mantener presentes sus enseñanzas, sus certezas, y, por qué no, sus incertidumbres. Es lo menos que podemos hacer, en este primero de año.
http://blogcooperativa.blogspot.com/
Notas
(1) "Discurso en la Asamblea General de la ONU, 11 de diciembre de
1964". En Guevara, Ernesto, Obras Escogidas, editado en Digital por Resma,
Santiago de Chile, 2004, pp. 386 y ss. La versión digital puede obtenerse en este link,
web.alternativabolivariana.org/pdf/Che-Obras_escogidas.pdf
(2) "Mensaje a los Pueblos del Mundo a través de la Tricontinental", 16 de
abril de 1967. En Guevara, Ernesto, Ibídem, pp. 425 y ss.
(3) Magdalena Gómez: "EZLN: más que un aniversario", en La Jornada,
18/11/08. Véase el link
web. .jornada.unam.mx/2008/11/18/index.php?section=opinion&article=019a2pol
(4) "Entrevista a Marcos" por los enviados de La Jornada, 4 al 7 de
febrero de 1994. Véase
http://palabra.ezln.org.mx/
(5) "Somos producto del encuentro de la resistencia indígena con la generación de
la dignidad", 27 de agosto de 1995, en EZLN. Documentos y comunicados,
México, Era, 2001, Vol. 2, p. 433.
(6) "Carta de Marcos sobre su posición en el EZLN", 20 de enero de 1994, en
http://palabra.ezln.org.mx/
(7) "Guevara y Marcos", en Página 12, sábado 22 de agosto de 1998.
(8) Ibídem.
Por Javier Diez Canseco Conocí La Habana el verano del 58; tenía 10 años. Iba con mis padres a un hospital de EEUU en un cuatrimotor de Panagra: se incendiaron 2 motores y aterrizó de emergencia. Nos alojaron en un hotel de lujo, con máquinas tragamonedas junto a los urinarios en los baños, en una ciudad que vivía del juego y la juerga. El diario dedicaba titulares a los bandoleros de la Sierra Maestra y elogiaba a Batista. Seguimos viaje y quedaron en mi retina los baños con tragamonedas.
1º de enero del 59: la revolución de los "bandoleros" triunfó. Fidel, el Che, Camilo y muchos más abrían un capítulo de la historia latinoamericana que cumple 50 años: afirmar soberanía, justicia, equidad, solidaridad y dignidad a puertas del imperio.
En abril del 70 volví a encontrar cubanos con la tragedia del terremoto y el aluvión de Huaraz y Yungay: 66,000 muertos y 143,000 heridos. Vinieron con la sangre de Fidel y miles de cubanos, dos hospitales de campaña y ayuda. Nosotros éramos una brigada de voluntarios de la PUCP. Fue un contacto corto: en semanas, la distribución gubernamental desviaba parte de la ayuda a militares y al mercado negro, mientras los voluntarios éramos expulsados de la zona por protestar junto a los campesinos.
A finales de los 80 regresé a La Habana, con una delegación del PUM, a un evento sobre la deuda externa y AL. Se vivía la crisis internacional de la deuda y García amenazaba con limitar el pago de la misma al 10% de las exportaciones. Fidel inauguró el evento. Calculó que, con leoninos intereses, habíamos pagado varias veces lo prestado pero la deuda crecía, que nos imponían políticas económicas para pagarla pero negando recursos a educación, salud y programas sociales, anulando todo desarrollo soberano. Planteó la necesidad de un frente con empresarios, pero obvió el tema de la deuda con los países del campo socialista y la URSS. El debate, de 2 días, fue rico.
Esa noche nos llamaron a una reunión con Fidel. Avisamos a nuestras compañeras y salimos. En Palacio nos llevaron a un despacho amplio y austero: un escritorio, una salita y una larga mesa con sus asientos y libretas de notas. Esperando, oteamos la biblioteca: los libros de casi todo lo imaginable estaban llenos de anotaciones. No era biblio-estética. A las 11pm, entró Fidel. Uniforme verde olivo, paso decidido, calidez inmediata. Casi al instante, preguntó: "¿Y las señoras?". Desconcertados, dijimos entender que era una reunión con los dirigentes. De inmediato nos pidió llamarlas. Llegaron a medianoche y comenzamos. ¿Y el machismo-leninismo cubano?
Conversamos hasta casi las 7 am: Cuba, Perú, AL, el mundo, la deuda, energía, economía, la lucha social, el socialismo. No imaginé nunca a Fidel tomando nota de lo que decíamos. Preguntó sobre el estado del gas de Camisea, IU, la tasa de mortalidad infantil en Ayacucho todo. Y por opiniones a su enfoque sobre la deuda. La sencillez y apertura a escuchar, su impecable nivel de información concreta y su obsesivo afán de precisión (podía llamar a un ministro a las 4 am a consultarle una cifra) nos impresionaron. Al mencionarle que había obviado el tema de la deuda en el bloque socialista, dijo que eran otras las condiciones en relación a los créditos capitalistas y al manejo del intercambio comercial. Pero agregó: no vamos a pagar, deben convencerse de que es un tema de equidad. En el discurso de clausura del seminario tocó el tema, junto a otras sugerencias del debate. ¡Un Presidente que escucha! Sabíamos que Fidel iba por Cuba tratando los problemas concretos con la gente, pero nunca imaginamos esta actitud.
Al regresar a casa, a dormir, prendimos la TV. A las 8 am, trasmitieron la continuación del seminario. En la mesa estaba Fidel. Nos levantamos y fuimos. Terminamos cerca de las 9 pm, con una gran lección de responsabilidad. Allí supe que Fidel nunca inauguraba un evento y se marchaba: se quedaba, escuchaba, debatía. Un estilo muy distinto al de muchos políticos: escucharse a sí mismos, no a la gente.
Conocí a varios dirigentes cubanos en lo cotidiano. Pocas veces he visto esa austeridad y sencillez en dirigentes estatales: Manuel Piñeiro, comandante y responsable del poderoso Departamento América del CC del PCC, tuvo desde que lo conocí el mismo viejo Lada y vivió en una casa de 2 habitaciones sin lujos. Otra vez, invitado a conocer Varadero, tomamos un pequeño yate a las isletas. Al poco rato, nos acercamos a un viejo bote a la deriva. A bordo, había dos ministros, a quienes regresamos a puerto.
Reanudado el viaje, avistamos otra lancha, más discreta que la nuestra. Pescando sencillamente a pulmón, con snorkel estaba Fidel, en un raro momento de distensión. Sacó dos langostas del mar y las echó sobre la cubierta. Unas palabras y partimos, con el almuerzo que al ajo cocinaría el marinero.
En enero del 2003, cuando Lula juró la presidencia, reencontré a Fidel. No lo veía años, lapso en que me rompí la cadera 2 veces y me operé en el Perú. Al abrazarme, preguntó primero: ¿y la cadera? Mi mujer quedó estática. Esa noche pensamos: esa selectiva memoria emocional en un encuentro fuera de protocolo revela la cualidad de pensar en "el otro", y eso es parte de lo que hace de Cuba una potencia en educación, medicina, arte y deporte, un protagonista mundial de la dignidad y la solidaridad.
CUBA LIBERTAD PARA LOS CINCO
Enviado por Gustavo
EspinozaLa causa que encarnan René González, Ramón Labañino, Gerardo
Hernández, Antonio Guerrero y Fernando González - "los 5", como los distingue
el mundo- es hoy la más universal que se conoce.
Encarcelados desde hace más de diez años por delitos que nunca cometieron y sometidos a
las prácticas más perversas del sistema judicial de los Estados Unidos; han logrado
concitar una adhesión que supera largamente la identificación política.
Son, objetivamente el símbolo de una demanda humana que refleja la voluntad de millones
de personas en todos los confines del planeta.
Y no generan solamente una adhesión formal, emotiva o racional; sino que convocan
también a la acción unida a todas las fuerzas democráticas y progresistas; ayudan a la
organización de las luchas y alientan la batalla por la dignidad de los pueblos en cada
lugar en los que brillan con luz propia.
Es verdad que fueron detenidos en 1998, cuando en la Casa Blanca el
Presidente Clinton usaba la Sala Oval para fines más bien lujuriosos. Y también es
cierto que pasaron 16 meses de "gestión demócrata" confinados en "el
pozo", aislados del mundo, sin asistencia jurídica y sin visita alguna.
Pero ese fue apenas el inicio de una odisea que hoy hace historia y que podría concluir
pronto si la más elemental sensatez volviera a regir la vida de los hombres y la
relación entre las Naciones.
Y es que esa "elemental sensatez" se terminó de esfumar cuando el 20 de enero
del año 2000 el señor George W. Bush inició su primera gestión en el nuevo milenario
con acciones inicuas que no fueron sino la antesala a lo que vendría después: la
ocupación militar de Afganistán y la guerra de Irak.
Por las orientaciones de ese momento, en efecto, la suerte de "los
5" fue puesta en manos de un Tribunal de Miami doblegado por la agresiva odiosidad de
las Mafias anti cubanas que operan desde el Estado de la Florida contra la patria de
Martí y de Fidel.
Y así se generaron condenas que horrorizaron el mundo y que podrían lucir simplemente
idiotas si no reflejaran el propósito de ser ejecutadas por los halcones del Pentágono
que viven aún en las entrañas de la guerra fría.
Fue a comienzos del nuevo siglo, en efecto, bajo la gestión
presidencial del señor Bush cuando se dictaron las penas que dieron al traste con el
sentido común y el más elemental criterio de justicia.
Y fue a partir de entonces que se inició la rueda judicial norteamericana que hoy busca
cerrar definitivamente un proceso que no conoce de leyes sino de estulticia.
En estos años del milenio, en la medida que se ha ido conociendo el caso, ha crecido la identificación de los pueblos con la causa de los 5. Hay que reconocer, por cierto, que un factor adicional para que esto sea posible, ha sido el rumbo general de los acontecimientos, y el ostentoso fracaso de la política norteamericana empeñada en doblegar en cada recodo del planeta la resistencia de los pueblos.
Cada derrota política de la administración yanqui ha sumado puntos a
la causa de los 5 porque ha servido para demostrar que quienes son capaces de urdir las
trapacerías que ahora se revelan, será también capaz de inventar las más
pérfidas mentiras para encubrirlas.
Pero también en este caso se confirma aquello que la maldad no llega lejos. Al cabo de
diez años, gana fuerza la idea de que los 5 son inocentes y que una verdadera revisión
de la causa. no tendría más alternativa que admitirlo.
La derrota política del señor Bush, ocurrida en noviembre pasado, y
el inicio de una nueva gestión al frente de la Casa Blanca, plantea posibilidades que la
inteligencia debe imponer.
Si la presión de la opinión pública norteamericana en su momento obligó al gobierno de
ese país a poner fin a la guerra de Vietnam a mediados de los años setenta del siglo
pasado; esa misma presión impone a las nuevas autoridades de Washington acabar con la
herencia del mandatario saliente: poner fina la guerra de Irak, establecer lazos mas
confiables hacia América Latina, acabar con el repudiable bloqueo contra Cuba, y liberar
a los 5 permitiendo que retornen a su patria y con los suyos.
Ya soplan vientos que indican que todo eso es posible. Pero que, sobre
todo, es racional y sensato.
Para que eso ocurra, es indispensable que la voluntad de cambio expresada por el nuevo
mandatario de los Estados Unidos, se refleje en hechos. El mundo lo demanda.
Si los 5 recuperan la libertad, eso hay que atribuirlo, en efecto, a la exigencia del
mundo.
Porque en todas las ciudades del planeta surgieron Comités de
Solidaridad con los 5; porque en todas partes marcharon multitudes hacia las sedes
diplomáticas del Imperio; porque se alzó en todos los confines del planeta la voz de
hombres, mujeres, y aun niños, que dijeron su palabra con firmeza; porque creció el
árbol de la solidaridad hasta hacerse frondoso y esperanzador.
La fuerza de los pueblos será, entonces, la que arranque a los 5 de las cárceles en las
que hoy viven. Y es que los pueblos han hecho de esa, su bandera, una causa universal.
(*) Del Colectivo de Dirección de Nuestra Bandera. web.nuestra- bandera.com
CUBAA 50 AÑOS, EL GRAN RETO
Enviado por Anred
"La heroica Cuba es lo que queda del socialismo del pasado siglo. Continuarlo y proyectarlo hacia el futuro es deuda con la humanidad y con nuestra propia historia". Un balance de Pedro Campos sobre la situación política de Cuba hoy, a 50 años de la Revolución Cubana. El autor es historiador, reside en la isla e impulsa junto a otros un proyecto de autogestión obrera y social.
ANRed reproduce este artículo que pone en evidencia no sólo la necesidad de seguir teniendo en cuenta la Revolución Cubana como un hecho histórico de importancia e influyente para América Latina, sino también que su proceso de construcción política es un asunto de actualidad y vigente. Saludamos sus primeros 50 años.
Por Pedro Campos
"Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar", José Martí.
Ese fenómeno político, económico y social que es la Revolución Cubana, esa gran obra de todo el pueblo, está próxima a cumplir 50 años. Es hora de recuento y proyección. Han sido cinco décadas de luchas, de agresiones imperialistas, de experiencias, de victorias y también de sinsabores. Haber resistido la embestida enemiga a solo unas millas del más grande y potente de los imperios de todas las épocas y sobrevivido a la caída del "campo socialista" fueron sus triunfos mayores y también los de la generación histórica que encabezó esa lucha desde sus inicios, especialmente del Comandante en Jefe Fidel Castro que ha estado al frente de todas las batallas. Con la Revolución Cubana, llegó la hora de la segunda independencia para los pueblos de "Nuestra América" y el movimiento revolucionario en la región tomó otras dimensiones.
Frutos y a la vez pilares han sido la extraordinaria revolución cultural, el alto nivel profesional y de socialización alcanzado por la salud pública y la acción solidaria internacional de los cientos de miles de combatientes, médicos, maestros y cooperantes cubanos en todas las ramas que han ofrecido, muchos sus vidas y todos, sus mejores años cumpliendo misiones en otros países, las más de las veces en muy difíciles condiciones, separados de sus familias.
Por la combinación de esos tres elementos masivos, se ha forjado un abnegado pueblo, heroico, combativo, trabajador, educado, solidario y revolucionario, gran artífice y ejecutor de todo lo logrado, en lo que puso vida, sangre, sudor y lágrimas, con manchas sí, pero como el sol. Él no debe nada, no es deudor, la deuda eterna es con él, pues todo lo ha entregado. Por todo eso merece honor y gloria y también ser más respetado, más considerado y más tenido en cuenta. A pesar de bloqueos y amenazas imperiales, de traiciones, de tres ciclones y de nuestras propias deficiencias, y porque está aquí de pié y luchando, este pueblo merece celebrar por todo lo alto este 50 Aniversario de su Revolución.
De lo alcanzado en medio de tantas dificultades podemos sentirnos orgullosos, pero no satisfechos mientras no logremos afirmarnos sobre una nueva base económica y social, nuevas relaciones socialistas de producción, que posibiliten el amplio despliegue de las fuerzas productivas forjadas, única garantía de poder compensar las expectativas de realización plena y digna del pueblo y de evitar la eventual reversión de la revolución.
La sacrificada y heroica Cuba es lo que queda del socialismo intentado en la pasada centuria. Evitar su caída, darle continuidad y proyectarlo hacia el futuro es una deuda moral que tenemos los revolucionarios cubanos con la humanidad y con nuestra propia historia. Es enorme la responsabilidad de la Revolución Cubana. Por los millones de comunistas, socialistas y revolucionarios europeos, asiáticos, africanos y latinoamericanos que creyeron en la utopía y por ella entregaron sus vidas y para honrar las luchas gloriosas y los enormes sacrificios de nuestro pueblo, debemos y podemos seguir avanzando y lo lograremos, si rectificamos errores y desvíos. Mérito de Fidel quien lo advirtió el 17.11.05 y llamó a participar.
Tres años después de ese trascendental discurso y a cinco décadas de su existencia, La Revolución está a punto de enfrentar el gran reto, la más difícil prueba, la que nos viene encima con una nueva cara política en el Imperio, igualmente interesada en impedir el avance de la nueva sociedad en Cuba, pero dispuesta a cambiar la táctica fracasada de agresión/bloqueo, por la de acercamiento/penetración, según la filosofía del "Soft Power", -ejercicio del poder haciendo énfasis en el control económico, la tecnología, los medios y la cultura, y no en la fuerza de las armas-, propiciada por importantes grupos detrás de Obama.
Éste no ha tomado posesión todavía y ya se ven tropiezos en la lidia con lo por venir. Fidel nos enseñó a pelear a la riposta[1] contra el imperialismo. Debemos prepararnos para todas las variantes y sobre todo, estructurar un nuevo programa socialista de consenso proyectado hacia la satisfacción de las necesidades fundamentales materiales y espirituales de todo el pueblo, capaz de cohesionarlo solidamente, base principal de una defensa efectiva.
La caída del socialismo a fines del siglo pasado en Europa y Asia, ayudada por esa "suave" y experimentada manera imperial de proyectar el poder, fue posible -básicamente- porque los proyectos levantados desde la propiedad estatal y el trabajo asalariado (típico del capitalismo), no generalizaron las nuevas relaciones socialistas de producción, bases del nuevo sistema económico, por lo cual reprodujeron vicios -explotación, autoritarismo, consumismo, mercantilismo, diferencias sociales, corrupción y otros- y superestructuras burocráticas similares a los de la burguesía.
Tales estados pudieron sostenerse mientras se mantuvo la confrontación Este/Oeste, el aislamiento y las guerras calientes y frías, hasta que la "convergencia" y "el tendido de puentes" trocaron el enfrentamiento en acercamiento y competencia "pacífica" entre los dos tipos de capitalismo (el estatal y el privado, oriental y occidental), proceso que -camuflado bajo la "globalización" y el slogan "un país, dos sistemas"- condujo al ensamblaje de ambas economías basadas en el mismo modo de producción.
Aquel "socialismo", un capitalismo de estado paternal ineficiente, fue absorbido por el capitalismo privado que concibió y desarrolló el superior socialdemócrata "estado burgués de bienestar", expandido luego de la 1ra GM y consolidado después de la 2da. Se comprobó que en ambiente de paz y múltiple intercambio, sólo otra economía cualitativamente distinta a la capitalista, superior en humanismo y en justicia social, podría enfrentarla con éxito.
Cuba aún mantiene el mismo modo de producción estatal-asalariado y la misma y pesada superestructura burocrática del viejo socialismo. Si a la experiencia histórica le concedemos algún valor, hemos de aceptar que, en condiciones de capitalismo de estado, una distensión en las relaciones con el nuevo gobierno de Obama y un acercamiento económico al enemigo histórico, tan demandado y por muchos deseado, por ley natural de la economía política, nos llevaría muy probablemente a ser asimilados por el capitalismo norteamericano.
No se pretende asustar ni presionar a nadie con el espantajo de la restauración capitalista, ni desde luego, tampoco nadie entienda que este análisis implica abogar por el mantenimiento del bloqueo o cosa semejante, política criminal contra nuestro pueblo que debe cesar total e incondicionalmente; se sugiere -simplemente- que el tal "reencuentro", sin abandonar la actual concepción de "socialismo", nos llevaría al umbral de una anexión virtual por absorción económica, sin menoscabo -incluso- de nuestra nacionalidad ni cultura. De manera que el gran escudo del socialismo cubano, más que la cultura o la identidad "nacional", -que pudiera seguir expresándose en un capitalismo dependiente, de donde surgió y se desarrolló-, sería una economía socializada que espera por ser implementada. El problema es socio-económico, más que cultural, de base, más que de superestructura. Las culturas rusa y china siguen allá.
Tenemos relaciones económicas con otros países imperialistas y "no nos han absorbido"; pero esos países no se propusieron ese objetivo, ni ninguno ha hecho tanto como EE.UU. por tratar de anexarse Cuba, ni son nuestros enemigos históricos, ni están a 90 millas, ni tienen dos millones de cubanos allá, ni con ellos tenemos la tradición de controversias que hemos tenido con EE.UU., ni el nivel de intercambio económico con ellos es el que podría crearse con EE.UU. (con todo y bloqueo ahora casi tenemos dependencia alimentaria) y hay otros ni
La desaparición del campo socialista obligó al sistema existente en Cuba a convivir con un ambiente externo más hostil, pero no por ello menos favorable, pues paradójicamente tal hostilidad y aislamiento nutrió siempre el sostenimiento del "socialismo sitiado". Sin embargo, el ambiente de "hostilidad-favorable", podría ahora desaparecer con un eventual cambio de política en Washington y tornarse en "acercamiento-desfavorable".
Quienes aspiren a que la Revolución del 59 no quede en nuestra historia como un episodio pasajero, deben promover cambios en las relaciones de producción (base de la sociedad), en las funciones del estado (superestructura) y en lo externo, procurar una mayor integración con las naciones del ALBA, para evitar el control de nuestras relaciones económicas externas por los pulpos capitalistas internacionales, especialmente los norteamericanos, aunque la red financiera invisible ya no permite casi identificar su "nacionalidad", o mejor, mafia de origen. Una cosa es el inevitable intercambio comercial con el mundo capitalista y otra distinta "integrarse" en el mismo.
La voluntad política de la dirección, que ha reconocido la necesidad de cambios, es muy importante y mucho dependerá del alcance de esa disposición, la cualidad de las transformaciones que se proponga, la velocidad con que se desarrollen, sus fundamentos y la concepción de un programa integral capaz de lograr la necesaria socialización de la economía y la política, imprescindible para lograr una fuerte reanimación económica y un amplio y masivo respaldo popular que permitan enfrentar las nuevas circunstancias que se avecinan.
La dirección sabe que la corrupción y el burocratismo llevarán al desastre y trata de combatirlos. La corrupción -bastante generalizada- debe enfrentarse en sus causas socioeconómicas y no se remedia con indiscriminada represión, la cual sí debe ser ejercida con todo rigor -selectivamente- contra los grandes corruptos. De lo contrario puede ser contraproducente y agravar el escenario socio-político, al empujar hacia la oposición y el marginalismo a los importantes sectores de la población, contra los que se ejerza sin distinción, que han buscado sobrevivir a la asfixia del excesivo estatismo en las ilegalidades menores, provocadas por los bajos salarios y las propias prohibiciones absurdas que ya debieron desaparecer. La solución está en el sentido de pertenencia sobre los medios y recursos que brindarían las nuevas relaciones socialistas de producción generalizadas: propiedad o usufructo colectivo y participación democrática en la dirección, la gestión y la repartición de parte de las utilidades.
El burocratismo no se neutraliza cambiando funcionarios, ni creando nuevas macro estructuras burocráticas, sino simplificando las existentes y modificando sus funciones administrativas actuales directas en los centros de producción y servicios, -atribuciones que deben descentralizarse y concederse a los colectivos de trabajadores- convirtiéndolas en metodológicas, de orden general, en la planificación, presupuestos, desarrollo estratégico y proporcional de las ramas y regiones, infraestructura, comercio y otros. Esa parece ser la mejor manera de ejercer el importante papel que el estado todavía debe jugar en la transición socialista, sin menoscabo del control obrero concreto y directo en la administración de los centros de producción y servicios por medio de la cogestión, la autogestión y el cooperativismo.
Los partidarios de un socialismo más participativo y democrático tratamos de ayudar con nuestros análisis y propuestas a que el proceso revolucionario profundice el rumbo de los cambios necesarios hacia más socialismo, antídoto que parece ser el más efectivo para contrarrestar el gran reto a 50 años de Revolución: la amenaza de plena restauración capitalista que vendría apoyada "suavemente" por Obama con el respaldo de los pro-capitalistas internos. El Artículo 3 de la Constitución de la República de Cuba, expresa: "Todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución".
¡Viva el 50 Aniversario del triunfo de la Revolución!
La Habana 20 de diciembre de 2008.
Nota:
[1] Riposta. Anglicismo de "riposte", usado en el boxeo, pelear a la riposta: reaccionar y responder inteligentemente según el ataque del contrario.
CUBA - 1° DE ENERO DE 2009
Santiagueras y santiagueros;
Orientales;
Combatientes del Ejército Rebelde, la lucha clandestina y de cada combate
en defensa de la Revolución durante estos 50 años;
Compatriotas:
El primer pensamiento, un día como hoy, para los caídos en esta larga lucha. Ellos son paradigma y símbolo del esfuerzo y el sacrificio de millones de cubanos. En estrecha unión, empuñando las poderosas armas que han significado la dirección, las enseñanzas y el ejemplo de Fidel, aprendimos en el rigor de la lucha a transformar sueños en realidades; a no perder la calma y la confianza frente a peligros y amenazas; a levantar el ánimo tras los grandes reveses; a convertir en victoria cada reto y a superar las adversidades, por insuperables que pudieran parecer.
Los que hemos tenido el privilegio de vivir con toda intensidad esta etapa de nuestra historia, sabemos bien cuán cierta ha resultado la alerta que nos hizo aquel 8 de enero de 1959, en su primer discurso al entrar a la capital:
"La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil", concluyó.
Por primera vez el pueblo cubano alcanzaba el poder político. En esta ocasión, junto a Fidel, los mambises sí entraron a Santiago de Cuba. Atrás quedaban 60 años exactos de dominación absoluta del naciente imperialismo norteamericano, que no tardaría en mostrar sus verdaderos propósitos, al impedir la entrada a esta ciudad del Ejército Libertador.
Atrás quedaron también la gran confusión y sobre todo la frustración enorme que generó la intervención norteamericana. Sin embargo se mantuvo en vilo, más allá de su disolución formal, la voluntad de lucha del Ejército Mambí y el pensamiento que guió las armas de Céspedes, Agramonte, Gómez, Maceo y tantos otros próceres y combatientes por la independencia.
Vivimos algo más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones norteamericanas; la tiranía machadista y la revolución frustrada que la derrocó. Más tarde, en 1952, el golpe de Estado, con el apoyo del gobierno norteamericano, instauró nuevamente la dictadura, fórmula aplicada en esos años para asegurar su dominio en América Latina.
Para nosotros quedó claro que la lucha armada era la única vía. A los revolucionarios se nos planteaba nuevamente, como a Martí antes, el dilema de la guerra necesaria por la independencia que quedó trunca en 1898.
El Ejército Rebelde retomó las armas mambisas y después del triunfo se transformó para siempre en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.
La Generación del Centenario, que en 1953 asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, contó con el importante legado de Martí, con su visión global humanística que va más allá de la consecución de la liberación nacional.
En términos históricos, fue breve el tiempo que medió entre la frustración del sueño mambí y el triunfo en la Guerra de Liberación. A comienzos de este período, Mella, uno de los fundadores de nuestro primer partido comunista y creador de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), se convierte en heredero legítimo y puente que une el pensamiento martiano y las ideas más avanzadas.
Fueron años de maduración de la conciencia y la acción de obreros y campesinos, y de formación de una intelectualidad genuina, valiente y patriota que los ha acompañado hasta el presente.
El magisterio cubano, fiel depositario de las tradiciones de lucha de sus predecesores, las sembró en lo mejor de las nuevas generaciones.
Desde el mismo momento del triunfo, se hizo evidente para cada hombre y mujer humilde que la Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los palacetes de la Quinta Avenida en la capital, hasta el más misérrimo y apartado bohío de nuestros campos y montañas.
Las leyes revolucionarias no sólo dieron cumplimiento al programa del Moncada, lo superaron con creces en la lógica evolución del proceso. Además sentaron un precedente para los pueblos de nuestra América que hace 200 años iniciaron el movimiento emancipador del colonialismo.
En Cuba, la historia americana tomó rumbos diferentes. Nada moralmente valioso ha sido ajeno al torbellino que aun antes del primero de enero de 1959, comenzó a barrer oprobios e inequidades, a la vez que abrió paso al gigantesco esfuerzo de todo un pueblo, decidido a darse a sí mismo cuanto merece y ha logrado levantar con su sangre y su sudor.
Millones de cubanas y cubanos han sido trabajadores, estudiantes, soldados, o simultáneamente las tres cosas, cuantas veces las circunstancias lo han exigido.
La síntesis magistral de Nicolás Guillén resumió el significado para el pueblo del triunfo de enero de 1959: "Tengo lo que tenía que tener", dice uno de sus versos, refiriéndose no a riquezas materiales, sino a ser dueños de nuestro destino.
Es una victoria doblemente meritoria, porque ha sido alcanzada a pesar del odio enfermizo y vengativo del poderoso vecino.
El fomento y apoyo al sabotaje y el bandidismo; la invasión de Playa Girón; el bloqueo y demás agresiones económicas, políticas y diplomáticas; la permanente campaña de mentiras dirigida a denigrar a la Revolución y sus líderes; la Crisis de Octubre, los secuestros y ataques a embarcaciones y aeronaves civiles; el terrorismo de Estado, con su terrible saldo de 3 478 muertos y 2 099 incapacitados; los planes de atentados a Fidel y otros dirigentes; los asesinatos de obreros, campesinos, pescadores, estudiantes, diplomáticos y combatientes cubanos. Esos y otros muchos crímenes dan fe del tozudo empeño de apagar a cualquier precio la luz de justicia y decoro que significó la alborada del Primero de Enero.
Una tras otra, todas las administraciones norteamericanas no han cesado de intentar forzar un cambio de régimen en Cuba, empleando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.
Resistir ha sido la palabra de orden y la clave de cada una de nuestras victorias, durante este medio siglo de ininterrumpido batallar, en que hemos partido invariablemente de jugarnos nuestra propia piel, sin dejar de reconocer la amplia y decisiva solidaridad recibida.
Desde hace muchos años, los revolucionarios cubanos nos atenemos a la máxima martiana: "La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella, o decidirse a comprarla por su precio".
En esta plaza, en el 30 aniversario del triunfo, Fidel nos dijo: "Aquí estamos porque hemos podido resistir". Una década después, en 1999, desde este mismo balcón, afirmó que el período especial constituía "la más extraordinaria página de gloria y firmeza patriótica y revolucionaria, ( ) cuando nos quedamos absolutamente solos en medio de Occidente a 90 millas de Estados Unidos y decidimos seguir adelante". Fin de la cita. Así lo repetimos hoy.
Ha sido una resistencia firme, ajena a fanatismos, basada en sólidas convicciones y en la decisión de todo un pueblo de defenderlas al precio que sea necesario. Ejemplo vivo de ello en estos momentos es la inconmovible firmeza de nuestros gloriosos Cinco Héroes (Aplausos y exclamaciones de: "¡Viva!") .
Hoy no estamos solos frente al imperio en este lado del océano, como ocurrió en los años sesenta, cuando los Estados Unidos impusieron el absurdo de expulsar de la OEA, en enero de 1962, a Cuba, el país que poco antes había sido víctima de una invasión organizada por el gobierno norteamericano y escoltada hasta nuestras costas por sus buques de guerra. Precisamente, como se ha demostrado, esa expulsión era el preludio de una intervención militar directa, impedida sólo por el despliegue de los cohetes nucleares soviéticos que desembocó en la Crisis de Octubre, conocida mundialmente como la crisis de los mísiles.
Hoy la Revolución es más fuerte que nunca y jamás ha cedido un milímetro en sus principios, ni en los momentos más difíciles. No cambia en lo más mínimo esa verdad que algunos pocos se cansen y hasta renieguen de su historia, olvidándose de que la vida es un eterno batallar.
¿Significa que han disminuido los peligros? No, no nos hagamos ilusiones. Cuando conmemoramos este medio siglo de victorias, se impone la reflexión sobre el futuro, sobre los próximos cincuenta años que serán también de permanente lucha.
Observando las actuales turbulencias del mundo contemporáneo, no podemos pensar que serán más fáciles, lo digo no para asustar a nadie, es la pura realidad.
También debemos tener muy presente lo que Fidel nos dijo a todos, pero especialmente a los jóvenes, en la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005: "Este país puede autodestruirse por sí mismo; esta Revolución puede destruirse, los que no pueden destruirla hoy son ellos; nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra", sentenció.
Ante esta posibilidad, me pregunto: ¿cuál es la garantía de que no ocurra algo tan terrible para nuestro pueblo?
¿Cómo evitar un golpe tan anonadante que necesitaríamos mucho tiempo para recuperarnos y alcanzar de nuevo la victoria?
Hablo en nombre de todos los que hemos luchado, desde los primeros disparos en los muros del Moncada, hace 55 años, hasta los que cumplieron heroicas misiones internacionalistas.
Hablo, por supuesto, también en nombre de los que cayeron en las guerras de independencia y más recientemente en la Guerra de Liberación. En representación de todos ellos, hablo en nombre de Abel y José Antonio, de Camilo y Che, cuando afirmo, en primer lugar, que ello exige de los dirigentes del mañana que no olviden nunca que esta es la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes (Aplausos); que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo y tengan conciencia de que por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero; que no se aparten jamás de nuestros obreros, campesinos y el resto del pueblo; que la militancia impida que destruyan al Partido. Aprendamos de la historia.
Si actúan así, contarán siempre con el apoyo del pueblo, incluso cuando se equivoquen en cuestiones que no violen principios esenciales. Pero si sus actos no estuvieran en consonancia con esa conducta, no contarán siquiera con la fuerza necesaria ni la oportunidad para rectificar, pues les faltará la autoridad moral que sólo otorgan las masas a quienes no ceden en la lucha. Pudieran terminar siendo impotentes ante los peligros externos e internos, e incapaces de preservar la obra fruto de la sangre y el sacrificio de muchas generaciones de cubanos.
Si ello llegara a suceder, nadie lo dude, nuestro pueblo sabrá dar la pelea, y en la primera línea estarán los mambises de hoy, que no se desarmarán ideológicamente ni dejarán caer la espada (Aplausos y exclamaciones).
Corresponde a la dirección histórica de la Revolución preparar a las nuevas generaciones para asumir la enorme responsabilidad de continuar adelante con el proceso revolucionario.
Esta heroica ciudad de Santiago, y Cuba entera, fue testigo del sacrificio de miles de compatriotas; de la ira acumulada ante tanta vida tronchada por el crimen; del dolor infinito de nuestras madres y del valor sublime de sus hijas e hijos.
Aquí nació un joven revolucionario, de sólo 22 años al caer asesinado, que simboliza esa disposición al sacrificio, pureza, valentía, serenidad y amor a la patria de nuestro pueblo: Frank País García.
En esta tierra oriental nació la Revolución. Aquí fue la clarinada de La Demajagua y el 26 de Julio; aquí desembarcamos en el Granma e iniciamos el combate en montañas y llanos, que luego se extendió a toda la isla. Como dijo Fidel en La Historia me Absolverá, aquí "cada día parece que va a ser otra vez el de Yara o el de Baire".
¡Nunca más volverán la miseria, la ignominia, el abuso y la injusticia a nuestra tierra!
¡Jamás regresará el dolor al corazón de las madres ni la vergüenza al alma de cada cubano honesto!
Es la firme decisión de una nación en pie de lucha, consciente de su deber y orgullosa de su historia (Aplausos).
Nuestro pueblo conoce cada imperfección de la obra que él mismo ha levantado con sus brazos y defendido a riesgo de su vida. Los revolucionarios somos nuestros principales críticos. No hemos dudado en dilucidar deficiencias y errores públicamente. Sobran los ejemplos pasados y recientes.
Desde el 10 de octubre de 1868, la desunión fue causa fundamental de nuestras derrotas. A partir del primero de enero de 1959, la unidad, forjada por Fidel, ha sido garantía de nuestras victorias. Nuestro pueblo logró mantenerla frente a todos los avatares e intentos divisionistas y ha sabido situar los anhelos comunes por encima de las diferencias, derrotar mezquindades a fuerza de colectivismo y generosidad.
Las revoluciones sólo avanzan y perduran cuando las lleva adelante el pueblo. Haber comprendido esa verdad y actuado invariablemente en consecuencia con ella, ha sido factor decisivo de la victoria de la Revolución cubana frente a enemigos, dificultades y retos en apariencia invencibles.
Al arribar al primer medio siglo de Revolución triunfante, llegue el principal tributo a nuestro maravilloso pueblo; a su ejemplar decisión, valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista; a su extraordinaria demostración de voluntad, espíritu de sacrificio y confianza en la victoria, en el Partido, en su máximo líder y sobre todo en sí mismo (Aplausos).
Sé que expreso el sentir de mis compatriotas y de muchos revolucionarios en el mundo, al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (Aplausos y exclamaciones).
Un individuo no hace la historia, lo sabemos, pero hay hombres imprescindibles capaces de influir en su curso de manera decisiva. Fidel es uno de ellos, nadie lo duda, ni aun sus enemigos más acérrimos.
Desde muy joven hizo suyo un pensamiento martiano: "Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz". Lo convirtió en escudo contra lo fatuo y lo pasajero, en su principal arma para transformar halagos y honores, por merecidos que fueran, en mayor modestia, honradez, voluntad de lucha y amor por la verdad, que invariablemente ha situado por encima de todo.
A estas ideas se refirió, en esta misma plaza, hace 50 años. Sus palabras de aquella noche mantienen absoluta vigencia.
En este especial momento que nos hace meditar en el camino recorrido y sobre todo en el aún más largo que está por delante, cuando ratificamos nuevamente el compromiso con el pueblo y nuestros mártires, permítanme concluir repitiendo la alerta premonitoria y el llamado al combate que nos hiciera el Comandante en Jefe en este histórico lugar, el primero de enero de 1959, cuando señaló:
"No creemos que todos los problemas se vayan a resolver fácilmente, sabemos que el camino está trillado de obstáculos, pero nosotros somos hombres de fe, que nos enfrentamos siempre a las grandes dificultades. Podrá estar seguro el pueblo de una cosa, que es que podemos equivocarnos una y muchas veces, lo único que no podrá decir jamás de nosotros es que robamos, que traicionamos".
Y agregó:
"Nunca nos dejaremos arrastrar por la vanidad ni por la ambición, ( ) no hay satisfacción ni premio más grande que cumplir con el deber", concluyó.
En una fecha de tanto significado y simbolismo, reflexionemos sobre estas ideas que constituyen guía para el revolucionario verdadero. Hagámoslo con la satisfacción de haber cumplido el deber hasta el presente; con el aval de haber vivido con dignidad el más intenso y fecundo medio siglo de historia patria y con el firme compromiso de que en esta tierra siempre podremos exclamar con orgullo:
¡Gloria a nuestros héroes y mártires! (Exclamaciones de:
"¡Gloria!")
¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Viva la Revolución! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
¡Viva Cuba libre! (Exclamaciones de: "¡Viva!")
(Ovación).
Enviado por Efer
Arocha
Cuba en su
cincuentena es un hachón expandiendo lumbre
Por Efer ArochaUna revolución para que pueda catalogarse como tal, es en primer lugar un cambio violento, consecuencia de la victoria cuajada mediante la crítica de las armas. Por esto, no pueden darse revoluciones pacíficas, término eufemístico en política que alude a la evolución o al reformismo. La segunda caracterización de este fenómeno, es que él produce una profunda transformación de la sociedad y del estado donde se lleva a efecto; exigencias que en Cuba se cumplieron plenamente. Un tercer elemento de definición son las consecuencias del efecto revolucionario en el espacio y el tiempo, tanto en lo externo como en lo interno. En esto la revolución cubana tiene una característica sui géneris, sólo puede ser observada y analizada en el contexto de su realidad que resulta muy particular y excepcional en el campo externo; es decir, en lo internacional.
Todas las revoluciones que se sucedieron en el siglo pasado tienen una determinante, su carácter anticapitalista. Otros cambios fueron el resultado de golpes de estado, rebeliones o guerras internacionales, como es el caso de la Segunda Guerra Mundial, donde se instaló el socialismo de estado, en la parte oriental de Europa. Entonces la revolución cubana por sus rasgos anticapitalista, tuvo como su primer enemigo a una potencia militar mundial, como lo es Estados Unidos.
Ante esa desproporción de fuerzas cuyos resuellos de vecindad es una pesadilla día y noche para la isla rebelde, la existencia por sí misma de la revolución, es su primera gran victoria. En los momentos que antecedieron a la invasión de Bahía Cochinos, recuerdo una de las imágenes de los carteles y consignas en las manifestaciones de solidaridad de estudiantes de bachillerato en Colombia, que lo condensa todo, en la cual Cuba aparecía como una sardina en pleno océano enfrentada a un tiburón que tenía toda la intención de devorarla. Momento de incertidumbre porque a la luz del análisis militar, en el campo de la correlación de fuerzas no había una salida para que la minúscula fuerza revolucionaria pudiera salir victoriosa en el enfrentamiento. Manifestábamos más por simpatía con los rebeldes que atraían nuestra atención por su gruesa y larga barba, armonizada con la gorra y el uniforme verde oliva. Caras distintas nunca vistas y de una virilidad extasiante. Empezando por las de Fidel, el Che y Camilo, las que hacían enloquecer a nuestras compañeras de protesta, quienes para apaciguar sus emociones rompían vitrinas y gritaban cada vez más y más fuerte. Fue cuando se produjo lo inesperado. Los invasores fueron vencidos y apresados. Nuestro regocijo no tuvo límites en la alegría y en el recuerdo; desde entonces seríamos fidelistas porque sí y para siempre.
Recuerdo ahora otro de los grandes momentos de zozobra para Cuba: la crisis de los misiles. Los que simpatizamos con Cuba manifestábamos en delirio por las calles de Bogotá, ululando consignas insospechadas. Recuerdo una, por nuestra euforia y completo desconocimiento de la gravedad del problema: "¡Nikita, mariquita, lo que se da no se quita!". La sobrevivencia de la revolución cubana, estuvo al borde de precipitar a la humanidad a una hecatombe nuclear. Para el bien de todos, Kennedy y Kruchev, lograron entenderse. El ruso tenía un humor político corrosivo; coronó como reina de la Unión Soviética a una descomunal marrana que había parido una cantidad de cerditos, en sorna contra el reinado mundial de occidente, y que decir de los pupitrazos con zapato en la ONU.
Sin embargo, el mayor tropiezo, su prueba máxima estaría por llegar. Con el desplome del campo socialista Cuba quedó privada de toda posibilidad de supervivencia. La existencia de Cuba no valía una moneda de cobre, su derrumbamiento era apenas asunto de tiempo, esos eran los pensares y decires de sus enemigos y también de muchos amigos; y al igual que las veces anteriores tengo un recuerdo. En pleno desmoronamiento de la Unión Soviética, la Embajada de Cuba en París convocó a una acción solidaria con su gobierno y pueblo, a efectuarse en "La Maison de lAmérique latine". No obstante que el acto fue ampliamente difundido por los organizadores, y además de mi parte también invité por escrito y oralmente a mis amigos pintores, poetas, escritores y refugiados políticos de izquierda de líneas moderadas, duras y blandas; al llamado asistimos tres personas: el conferencista, el especialista en literatura y traducción Julián Garavito y el que escribe. El conferencista salió tan decepcionado que me rehusó un refrigerio que le ofrecí en un bar cercano. Con Julián nos acompañamos hasta el Metro y él me dijo: -La situación parece sombría. Yo le acoté: -Tan sombría que ni siquiera aquéllos que sin ser invitados venían en sigilo para cumplir con el trabajo de informar, no los vi por parte alguna.
Comenzó un periodo aciago para todos los que somos utopistas. Las reflexiones se sucedían una tras otra acerca del fracaso del socialismo soviético. Cerebralmente era el menos sorprendido puesto que ya lo visionaba desde la época del 70 como un suceso inevitable, análisis que está consignado en textos. Sin embargo, la utopía colectiva tiene un algo distinto, que es ajeno al análisis económico, político, ideológico y filosófico. Es lo irrazonado, lo intuitivo que pertenece al campo de los sentimientos, a lo impredecible como el amor y por ello, es presagio lúcido, visión del futuro.
Cuba hoy es ese presagio lúcido, capacidad de avizorar el tiempo más allá del horizonte. Necesidad imprescindible para la otra América; la excluida y sin memoria, vejada y amurallada por intereses foráneos, pero también a causa de la ineptitud, carencia de visión y lo que es peor, irresponsabilidad y ambición de todos los que han hecho del estado una fuente de su enriquecimiento personal durante dos siglos gobernando a esa parte del continente. Con excepción de los próceres independentistas y uno que otro gobernante honesto y conciente.
La revolución tiene otros asedios hacia su interior que la han asechado desde su primer día, los que ha capeado entre el acierto y desacierto. Como ocurre en esa colosal tarea de forjar una sociedad distinta, objetivo fundamental de la lucha del pueblo cubano. Esta meta, si nos guiáramos por el pensamiento racional y la interpretación de lo objetivo, nos concierne a todos, sin excluir al pueblo y el gobierno estadounidense. Lo anterior parece una inocencia y una estupidez. Pero esto es un espejismo para el pensar inmediato y no para el pensamiento estratégico. El movimiento de la sociedad a escala mundial acaba de demostrarnos con los acontecimientos que estamos viviendo, que los modelos hegemónicos entraron en crisis y tienden a derrumbarse inexorablemente tarde o temprano, a causa de ese unipolarismo que hoy carece de piso y de vigencia. Sin embargo, la causa principal del modelo hegemónico es su incapacidad para alcanzar la satisfacción de lo elemental. Hasta ahora ningún sistema social ha podido erradicar los lastres que corroen a la humanidad, que sobra señalarlos porque son de todos conocidos.
La búsqueda de nuevas formas de organización social que correspondan con la realidad actual, se ha convertido en una necesidad principal, puesto que el modelo de sociedad de mercado nos está mostrando sus límites, bondades e insuficiencias. En esto, toda América Latina tiene las mejores condiciones, inclusive, se construye por su propia inercia. Pero es necesario que ella tenga vocación de poder protagónico, que aspire a la presencia que decide en el espacio internacional, aprovechando esta ocasión única y también feliz. Unas pocas medidas nos bastarían para dejar de ser lo que somos, para ser otros. La primera sería la de crear un mercado interno que abarcara desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego, una moneda única, abolición de fronteras y el resto vendría por añadidura.
Veinte años y no tendríamos nada que envidiar a Europa o a nadie, puesto que seríamos una potencia. La razón es simple, de mantenerse el intercambio de mercancías en el mercado mundial y su relación con el índice de crecimiento de la producción de Estados Unidos y Europa, el cuadro de producción sería el siguiente: Estados Unidos pasaría de un 28% actualmente, no obstante del intercambio de mil millones de dólares por día entre Europa y los Estados Unidos, a un 14% en 10 años; y a un 8% en 20. Europa descendería a un 12%, mientras economías emergentes como la de China e India estarían entre el 23 y 29%. De cumplirse los cálculos, Estados Unidos perdería toda significación internacional y su papel estaría limitado a su mera existencia. Europa sería un espacio en resistencia económica.
De ahí que la dirigencia actual cubana, encabezada por Raúl Castro, está obligada a acertar en todas las medidas que decidirán el rumbo interno de este proceso único en la historia moderna de América de sur a norte, que como es obvio nadie tiene la autoridad ni está en condiciones de saber cuáles son las más indicadas. Sólo la capacidad de percepción de los dirigentes y el pueblo puede hacer diana. De una cosa sí estoy seguro, que la ex-Unión Soviética desarrolló tan alto los poderes y dominio del estado. Instrumento capaz de conquistar y vencer en el cosmos, pero se olvidó de los anhelos simples y la necesidad elemental del soviético común; como ésa de limpiarse los esfínteres con papel higiénico y no con Pravda en su reemplazo, después de leer verdaderas o falsas noticias. Otra de las cosas que también puedo afirmar, es que el goce del individuo es un ingrediente consolidador de la ideología y de lo político, por los efectos que brinda la abundancia de los bienes materiales en el seno de la sociedad que tiene libertad de escogencia en la variedad de productos o cosas. Es lo que va más allá de la satisfacción de lo elemental. Y en un acto de soñar en una sociedad distinta, ¡qué grito sería para el mundo que Cuba fuera la primera nación en la historia económica, que incluyera la vivienda como una propiedad personal! La que es ajena a la intromisión de cualquier otro tipo de propiedad.
En el plano de lo humano Cuba ha sido un país de una solidaridad desbordante. Siendo una nación con una superficie pequeña y una población poco significativa, su gesto resulta gigantesco. Ella es también el horizonte de la dignidad latinoamericana, porque no ha sido genuflexa ante sus enemigos y desconoce el hincarse ante la adversidad. Para ella la tormenta en el campo externo amaina. Esto le permite navegar cada día por aguas más serenas que auguran una posible existencia indefinida en el tiempo; y en el espacio de la memoria el de ser una palanca que hace crujir lo imperecedero donde los anhelados soñares puedan convertirse en un futuro no lejano, en realidad cristalina, azul y verde, como el mar que baña sus costas.
CUBA 50 ANIVERSARIO Enviado por Alainet Cuba 50 años de Revolución.En Cuba, un Estado laico de 11 millones de personas, la Navidad no se ha celebrado como fiesta oficial; lejos de ello estas fechas, que acaban de pasar para el resto del mundo, han servido para conmemorar un nuevo aniversario de la Revolución victoriosa del 1 de enero de 1959. Hasta llegar a aquel día, transcurrió más de un siglo de luchas y combates que forjaron la constitución de una Nación Libre, Independiente y Soberana. Una Revolución concebida como un proceso de construcción social y nacional del pueblo, hecha por los hombres y mujeres y para los hombres y mujeres.
En estos 50 años de Revolución, Cuba ha tenido que soportar toda clase de agresiones (militares, terroristas, bacteriológicas, mediáticas...) por parte del Imperio, porque se rebeló contra éste, conquistando su segunda independencia; porque la ha mantenido, a pesar del enorme sacrificio de su población; y porque es un "mal ejemplo" para otros pueblos neocolonizados y dependientes del Imperio, que podrían optar por liberarse del mismo.
Contra Cuba hay una campaña mediática de desinformación a través de
todos los grandes medios de comunicación de masas que están al servicio del imperio, y
de esa manera sólo nos llega determinados acontecimientos que ocurren en la isla
caribeña; precisamente aquellos que, presentados muchas veces fuera del contexto cubano,
podrían hacernos pensar que lo que vive el pueblo cubano es una dictadura criminal y
sanguinaria, que oprime a sus habitantes y no defiende los derechos humanos. Esa es la
visión que hoy predomina en nuestras sociedades, pues es lo que nos muestran dichos
medios de comunicación al servicio del imperio.
Nosotros no somos voceros del imperio y, por tanto, vamos a plantear una serie de
cuestiones que quizá sean desconocidas por muchos de quienes nos oyen, y que muestran
otra visión, más real, de lo que es Cuba y su Revolución.
PRIMERA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano viene soportando un bloqueo económico, comercial y financiero por parte de Estados Unidos desde el año 1961, como medida de guerra por haberse liberado del imperialismo yanki, que castiga a toda empresa que comercia con Cuba, y que dicho embargo no está legitimado por las Naciones Unidas? En octubre de este año, 185 países de los 192 que integran las Naciones Unidas votaron a favor de que se ponga fin a dicho bloqueo. Los daños causados a la economía cubana por el embargo norteamericano han sido estimados en más de 53.000 millones de euros, entre 1961 y 2008. ¿Quién ejerce entonces una política genocida hacia el pueblo cubano, sino los Estados Unidos?
SEGUNDA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano celebra elecciones cada 5 años, en el ámbito municipal, provincial y estatal, y que al mismo no concurren partidos políticos, ni tan siquiera el Partido Comunista, sino que existe libre concurrencia de candidatos a las elecciones, que son propuestos por las asambleas populares de cada ámbito, al estilo de la democracia asamblearia de la Revolución Francesa de los primeros años? A Cuba se la critica por no permitir el pluripartidismo político, pero hoy sabemos que el pluripartidismo político, bajo una sociedad capitalista que todo lo compra, no garantiza en sí mismo que exista democracia, o sea, gobierno del pueblo y para el pueblo, sino una partitocracia al servicio de los más ricos, con un fuerte bipartidismo que se alterna en el gobierno, según la tendencia ideológica (más liberal o más conservadora) de los más ricos.
TERCERA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano aprobó una Constitución democrática de carácter socialista en el año 1976, con el voto favorable del 97% del electorado, que reconoce y garantiza los derechos fundamentales amparados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y es una de las más avanzadas del mundo? A Cuba se la critica por su falta de democracia, pero al igual que otros países, se ha dotado de una Constitución que regula su sistema político-institucional, refrendado por su pueblo, por lo que no se la puede calificar de dictatorial solo por el simple hecho de ser socialista.
CUARTA: ¿Sabían Uds. que Cuba ocupa el puesto número 50 en desarrollo humano elevado (de un total de 177 países estudiados), es decir, aquellas sociedades que mejoran las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes para cubrir sus necesidades básicas y complementarias y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos, según el Informe 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo?
QUINTA: ¿Sabían Uds. que Cuba es el único país del mundo que cumple los criterios mínimos para la sostenibilidad ecológica según el informe del 2006 presentado en Pekín por la asociación suiza ADENA-Fondo Mundial para la Naturaleza?
SEXTA: ¿Sabían Uds. que Cuba es, según UNICEF, el único país de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil, inclusive durante el duro período especial de los años 90, y exhibe la esperanza de vida más alta del llamado Tercer Mundo (78 años) y la tasa de mortalidad infantil más baja de América Latina y el Caribe (4,7 por cada mil nacidos vivos), incluso por debajo de la de Estados Unidos?
SÉPTIMA: ¿Sabían Uds. que Cuba, con sus escasos recursos, es uno de los países que más compromisos tiene en cooperación con los Países del Tercer Mundo, desarrollando programas como Barrio Adentro en Venezuela, en el que se ha dotado a cada barrio de un centro de salud, y Operación Milagro, que ha servido, en los últimos 4 años, para devolver la vista a 1 millón y medio de personas de más de 20 nacionalidades, de forma gratuita, con el apoyo de Venezuela?
OCTAVA: ¿Sabían Uds. que Cuba erradicó el analfabetismo en
1961, en sólo 2 años después de la Revolución, y que en la actualidad, a través del
programa de alfabetización de adultos "Yo sí puedo", ha permitido en escasos 2
años, liberar a países como Venezuela, Nicaragua o Bolivia, del analfabetismo? ¿O que
desde 1961 en Cuba, a través de su programa de becas, se han graduado 47.000 jóvenes
procedentes de 126 países en más de 33 especialidades universitarias y técnicas?
¿O que desde 1961 Cuba ha cooperado con 154 países del mundo con una aportación de 270
mil cooperantes, y que en la actualidad cooperan en el exterior más de 41 mil
profesionales cubanos en 97 países, de los que 31 mil son del sector de la salud? ¿O que
Cuba es el país del mundo que más médicos aporta a la campaña de Naciones Unidas
contra el SIDA, con más de 3.000 médicos, cuando entre Estados Unidos y la Unión
Europea, no llegan a 1.000, indicando las Naciones Unidas que sin los médicos cubanos
sería prácticamente imposible hacer la campaña; al igual que sin los 2.500 médicos
cubanos enviados para cubrir el terremoto de Pakistán de 2005 no se hubiese salvado la
vida de más de 1.500 personas y curado a cientos de miles más? ¿Qué Cuba tiene más
médicos en el mundo que los que aporta la Organización Mundial de la Salud?
NOVENA: ¿Sabían Uds. que Cuba condenó el atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 y sin embargo, 5 cubanos, permanecen presos en cárceles de Estados Unidos desde 1997 por haberse infiltrado en las organizaciones terroristas de Miami y por haber alertado al gobierno de Estados Unidos de los planes de más de 170 atentados a la isla, siendo acusados de espionaje, en un proceso judicial amañado, condenándoseles incluso a altas penas de prisión, entre ellas, a 2 cadenas perpetuas a una misma persona, y torturándoseles en una mazmorra conocida como el Hueco?
DÉCIMA: ¿Sabían Uds. que el pueblo cubano ha enviado cientos de miles de voluntarios a combatir contra el colonialismo en varios países de mundo, apoyando a todos los movimientos de liberación nacional de esos países, principalmente en África, como Argelia, Congo y Angola, y en Latinoamérica, como Bolivia y Nicaragua?
UNDÉCIMA: ¿Sabían Uds. que en la batalla de Cuito Cuanavale, en Angola, en 1987, gracias a las tropas cubanas se derrotó al ejército de Sudáfrica, apoyado por Estados Unidos e Israel, y se logró la independencia total de Angola, Namibia y Zimbawe, así como se dio un golpe de muerte al régimen racista de Sudáfrica, lo que permitió su desmoronamiento pocos años después y la liberación de Nelson Mandela?
DUODÉCIMA: ¿Sabían Uds. que en 1984 Cuba y Estados Unidos firmaron un acuerdo en el que Estados Unidos se comprometía a conceder 20 mil visados al año para los cubanos que quisieran viajar a dicho país y que nunca ha dado más de 1.000 visados anuales, forzando de este modo a que se produzca un proceso de emigración clandestina que debe arriesgar su vida en alta mar; emigración que es premiada en EE.UU. con una Ley de Ajuste que concede la nacionalidad norteamericana a quién viaje ilegalmente, siempre que declare ser víctima de persecución política por el gobierno cubano?
DECIMOTERCERA: ¿Sabían Uds. que Estados Unidos tiene prohibido a sus ciudadanos viajar a Cuba, con penas de hasta 10 años de prisión a quién lo haga?
DECIMOCUARTA: ¿Sabían Uds. que mientras en Cuba mantienen abiertas sus oficinas varios medios de comunicación extranjeros, tanto europeos, como norteamericanos (entre ellos, la CNN), sin embargo, Estados Unidos no autoriza que los periodistas cubanos trabajen en su país?
DECIMOQUINTA: ¿Sabían Uds. que Cuba fue el primer país en solicitar que se suprimiera la deuda externa a los países del llamado Tercer Mundo?
DECIMOSEXTA: ¿Sabían Uds. que Cuba tiene uno de los mejores sistemas sanitarios y educativos del mundo, de carácter público, gratuito y universal, reconocido por las Naciones Unidas, del que se benefician incluso ciudadanos norteamericanos con escasos ingresos, que van a Cuba tanto a ser tratados médicamente, como a estudiar, dado que no pueden pagar en Estados Unidos los precios de la sanidad y la educación, en manos de empresas privadas?
DECIMOSÉPTIMA: ¿Sabían Uds. que Cuba es una potencia en biotecnología y que muchas de sus patentes farmacológicas son empleadas para curar numerosas enfermedades en el mundo, a precios baratos, entre ellas, el fármaco que cura la úlcera del pie diabético?
DECIMOOCTAVA: ¿Sabían Uds. que mientras a Cuba es tachada por el Imperio de violar los derechos humanos por condenar a prisión a 75 cubanos que conspiraban con el gobierno de Estados Unidos para derribar el régimen socialista de la isla en el año 2003, sin embargo, en 50 años de Revolución, nunca se han cometido allí delitos que la propia Amnistía Internacional señala que sí ocurren en países de la Unión Europea (el Estado Español, por ejemplo) y en Estados Unidos; delitos tales como asesinato político, tortura, desapariciones, secuestro, tráfico de seres humanos y un largo etcétera de delitos, sin mencionar las cárceles-limbo como la de Guantánamo, o los vuelos secretos de aviones norteamericanos llevando personas secuestradas autorizados por varios gobiernos, entre ellos, el de España, o las ejecuciones extrajudiciales cometidas por los GAL en España bajo el gobierno de Felipe González? ¿Sabían Uds. que por quinto año consecutivo, Cuba forma parte del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con el apoyo principal de los países en del llamado Tercer Mundo, mientras que Estados Unidos ha quedado fuera?
DECIMONOVENA: ¿Sabían Uds. que en Cuba los adultos mayores colaboran en sus centros de trabajo o realizan labores de tipo social en los barrios y comunidades vecinales, que se les asigna un papel activo en la sociedad y no existen ancianos que vivan solos?
VIGÉSIMA: ¿Sabían Uds. que en Cuba cada año toda la población recibe un programa de simulacro de Huracanes, llamado Meteoro, lo que ha posibilitado que existan escasas víctimas en la isla, (no llega a una decena en 10 años), mientras en otros países de la zona del Caribe, incluido los Estados Unidos, mueren miles de personas, como el caso del Huracán Katrina?
VIGÉSIMOPRIMERA: ¿Sabían Uds. que en Cuba existen 65 escuelas de arte, se editan 80 millones de libros al año y se ruedan entre 5 y 6 películas anualmente, y que existen 11.000 instalaciones deportivas gratuitas, siendo una potencia mundial en deporte, con 24 medallas en Pekín y 27 en Atenas?
VIGÉSIMOSEGUNDA: ¿Sabían Uds. que Cuba es, junto a Venezuela,
la pionera en establecer un sistema de integración socio-económica latinoamericana de
carácter solidario, llamado ALBA, al que ya se van sumando otros países, que ha parado
los pies a los tratados de libre comercio promovidos por EE.UU. que tanto han arruinado a
los pueblos latinoamericanos? Esta es la Cuba que no nos muestra los medios de
comunicación al servicio del imperio. Una Cuba socialista en vías de desarrollo, que
resiste con sacrificio -año tras año- a la agresión del imperio. Una Cuba socialista,
no muy desarrollada económicamente -en gran parte, por culpa del bloqueo-, pero con un
desarrollo político, ecológico y social sostenible, y unos valores humanos y unas
prácticas de solidaridad internacionalista, dignas para el ser humano.
El modelo político, social y económico cubano no es perfecto, pero sí podemos decir que
es más justo éticamente, más democrático políticamente, y más sostenible social y
ecológicamente, así como más exportable para la inmensa mayoría de los pueblos del
mundo, que el ofrecido por el imperialismo tanto para las sociedades opulentas, como para
las sociedades empobrecidas. Porque si todos los pueblos del mundo quisieran vivir con el
nivel de consumo depredador del país capitalista más avanzado industrialmente -EE.UU.-,
nos harían falta muchos planetas Tierra para poder sostenerlo, al igual que muchas
Etiopías y Haitís que sufrieran sus hambrunas. ¿Entonces, por qué habríamos de
pedirle a Cuba que abandone su modelo, en vez de que lo mejore? ¿Es tan difícil entender
que el imperialismo lo que quiere para Cuba es su nueva colonización y no más
democracia, y que lo que teme de Cuba es que su éxito pueda suponer un ejemplo a seguir
por otros pueblos? ¡¡Ojalá existieran en el mundo muchas revoluciones como la cubana!!
La Cuba socialista merece respeto, comprensión, simpatía, admiración y defensa;
solidaridad a la hora de superar tropiezos y errores. Al mismo tiempo, nosotros
necesitamos de la existencia de la Cuba socialista para defender las causas de liberación
de nuestros propios pueblos; ¿cómo podríamos caminar en la oscuridad sin tener luz?
Quizá algún día -deseamos que no-, la contrarrevolución, disfrazada siempre de
democrática por el imperio, pueda derribar a la Cuba socialista, pero estamos seguros que
¡¡¡nunca, nunca, nunca!!! dará a su pueblo lo que ha dado esta Revolución, que ahora
cumple 50 años y que sirve de bandera y de guía a muchos pueblos que hoy tratan de
construirse como naciones libres, independientes y soberanas, al margen del poder del
imperio. Quizá algún día, nosotros, al igual que otros muchos pueblos del mundo, a
nuestra Navidad, a esa venida de la Buena Nueva, la llamemos Revolución. Ese será, sin
duda, un gran día para la Humanidad.
¡VIVA CUBA SOCIALISTA!
¡VIVA LA SOLIDARIDAD ENTRE LOS PUEBLOS!
¡POR LA HUMANIDAD, CON CUBA EN LUCHA!
Domingo Galván Betancor
es presidente de la Plataforma Canaria de Solidaridad con los Pueblos. Con este discurso la organización de solidaridad internacionalista saluda los 50 años de la Revolución cubana.DESDE PERU DOS ARTICULOS EN HOMENAJE AL 50° ANIVERSARIO
CUBA - 50° ANIVERSARIO
Enviado por Gustavo Espinoza M.
UN HEROE DE NUESTRO TIEMPO
Por Gustavo Espinoza M. (*)
Si un hecho ha marcado la historia de América Latina en el siglo XX,
éste ha sido la Revolución Cubana.
La epopeya vigorosa de la Sierra Maestra, la lucha resuelta ABA contra la dictadura
genocida de Batista, y el apoteósico esfuerzo de millones de hombres y mujeres, orientado
a construir una sociedad nueva; ha sido el hito principal de nuestra historia. Y marca el
derrotero para todos.
La Revolución significó la insurgencia moral contra la fuerza del Imperio. Y esta
última golpeó a Cuba con toda su perfidia.
El odio de los opresores, fue inmenso. Y se ensañó con Fidel y con su pueblo. A ambos
quisieron desaparecerlos materialmente de la faz de la tierra.
Una anécdota se cuenta en torno al tema:
En 1961, cuando se vivían los tensos días de Playa Girón, un
informante de la CIA desde La Habana, enviaba un reporte confidencial y urgente a su
matriz: Castro no pasa de esta semana.
Diez años más tarde, en 1971, luego de la derrota de la ola guerrillera que sacudiera
América Latina, la oficina de Virginia recibía otra nota desde la capital cubana: Castro
no pasa de este mes.
Una década después, en 1981, cuando la crisis de Mariel, los agentes camuflados de la
CIA en Cuba aseguraban a su agencia: Castro no pasa de este año.
En 1991, después de la quiebra de la URSS y cuando aparecía inminente
la victoria del capitalismo en el mundo, el mismo servicio informada: Castro no pasa de
esta década.
Y el 2001, al inicio del siglo XXI, el más reciente de los documentos remitidos a la
Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos afirma rotundamente: Castro no pasa
de este siglo.
Esto último ocurrirá, con lo cual la Inteligencia Americana podrá congratularse por la
eficacia de sus servicios informativos.
Pero Fidel no morirá, por cierto, del mismo modo como no morirá tampoco la epopeya de su
pueblo.
Podemos hablar de Maceo o Agramonte, de Céspedes o Martí, de Mella o de Baliño, de
Abel, Camilo o el Che. Fidel simboliza el mensaje de todos, los encarna a todos, los
representa a todos. Es lo que Lermontov llamara Un héroe de nuestro tiempo.
En Cuba la revolución continúa venciendo enormes obstáculos, pero el
mundo aprecia con horror cómo el Imperio somete, doblega y humilla a pueblos y naciones,
y convierte a los gobiernos en dóciles instrumentos de sus políticas. Nadie puede
rebatir ni una, ni otra realidad.
Llegará día, sin duda, en que la Revolución Cubana tenga que marchar con otros
conductores. Pero eso no significará que Fidel haya muerto.
¿O es que alguien cree que Simón Bolívar está muerto porque su cuerpo quedó exánime en julio de 1830 en Santa Marta; que San Martín no existe más, porque su corazón dejó de latir en Boulonge Sur Mer en 1872; que Tupac Amaru, o Miguel Grau, o Francisco Bolognesi pertenecen al pasado, porque perecieron en distintos avatares de la historia? ¿Que José Carlos Mariátegui, el nuestro, ha sido cancelado por la vida? Ciertamente que no.
Los hombres viven en sus pueblos porque interpretan sus inquietudes,
sus necesidades, sus sueños y sus rebeldías. Y Fidel vivirá no sólo en el pueblo
de Cuba sino en todos los pueblos del mundo después que en este siglo haya desaparecido
de la vida material. También esa es la historia.
Se ha dicho que hoy América Latina es otra. No es más el emporio del Imperio, ni el
patio trasero del Gran Capital. Es un inmenso campo en el los pueblos libran una batalla
decisiva.
En lo que se refiere a nosotros, tenemos el deber sagrado de ganarla.
Pero eso, sólo será posible con la unidad, y con la lucha. A ella llamamos, y en su
nombre enarbolamos una invicta bandera solidaria.
La suerte de René, Fernando, Gerardo, Antonio y Ramón, está en las manos de los
pueblos. Los cinco héroes serán liberados por la demanda del mundo y por las manos
unidas de millones de personas.
Y con ellos, nuestros pueblos ganarán, Cuba saldrá airosa; pero, sobre todo, Fidel
alcanzará la victoria. Gracias
(*) Palabras pronunciadas en el acto central de homenaje al 50 aniversario de la Revolución Cubana. Lima, 23 de enero del 2009
CUBA 50° ANIVERSARIO
Enviado por Emilio C. Alarcón
CUBA: LOS PRIMEROS CINCUENTA AÑOS
"Te lo
prometió Martí
Y Fidel te lo cumplió!"
Por Winston Orrillo
Nacimos a la conciencia revolucionaria con ella. Era la primera
revolución socialista en español. Ágrafos, nosotros, empezamos a deletrear, bajo su
égida amable, transparente, fraterna.
Otrora, palabras como "heroísmo, sacrificio, patriotismo", eran, hasta su
advenimiento, meros vocablos, sujetos a la repetición escolar, manida.
Lo que sucedía en Cuba, cotidianamente, era, en cambio, a partir del 1º de enero de
1959, una verdad profunda, "humana, demasiado humana": de allí sus
errores, que los enemigos se empecinan en enrostrarle. : Pero ya el Apostol, como siempre,
se había adelantado: "Hasta el sol tiene manchas. Los mezquinos ven las manchas,
nosotros vemos la luz" (es cita de memoria).
Índices macroeconòmicos muy pocos países pueden lucir, en esta
época de delirante crisis con sabor a hecatombe. En medio de estas vicisitudes, con todas
sus necesidades y limitaciones, el Primer Territorio Libre en América es un paradigma.
Su fórmula yo la hallo meridiana: ha dado tanto que el mundo subdesarrollado, el mal
llamado Tercer Mundo, es ahora deudor de su munificencia: ya no hay analfabetos en
Venezuela ni Bolivia, por obra de la solidaridad cubana. Muchas vidas fueron salvadas en
las catástrofes telúricas acaecidas en nuestro propio país, porque la solidaridad
cubana era la primera que se hacía presente: recuerdo, vívida, la imagen de Fidel, el
primer donante de sangre para el cataclismo del 31 de mayo de 1970, que nos costó más de
sesenta mil muertos.
Pero cada uno en lo suyo: mi campo es la cultura, y aquí la Revolución incentivó las potencias culturales de su pueblo, siempre bajo la égida martiana: "Ser cultos para ser libres", y con esa aura, alfabetizó a su pueblo, creó la Casa de las Américas, puso los libros al alcance de todos, creó el ICAIC, el Instituto de Cine, responsable del renacimiento de la cinematografí a en toda América Latina, y dio importancia fundamental a la Educación Artística, en Cubanacán, que recibió a miles de becarios del mundo entero. Así como también la Escuela de Medicina de Cuba es la mejor medicina de Nuestra América- ha becado a miles y miles de estudiantes del orbe entero.
Los concursos anuales de la Casa de las Américas, devinieron en barómetro de los avances artístico-literarios del mundo en su totalidad, y la presencia de los escritores cubanos fue absolutamente necesaria en todos los contextos en los que de cultura se hablara. (Y también hay que decir que muchos miserables se aprovecharon de la generosidad cubana, para usarla como trampolín, y luego despotricar de ella. No los cito porque hoy no es mucho hablar de excrecencias. )
Lo que sucede es que la Revolución supo incorporar a valores que ya tenían una presencia en el mundo de las letras y las artes, como Nicolás Guillén, Alejo Carpentier, Wilfredo Lam, Mariano Rodríguez, y otros, más jóvenes, que habían estudiado en el extranjero, pero que sintieron el llamado y la llamarada de su patria y volvieron a trabajar por ella, como Roberto Fernandez Retamar y Pablo Armando Fernández, entre muchos otros.
En fin, Cuba sigue siendo foco de cultura, con Festivales Internacionales como los de Poesía, que va por la XIV edición ya convocada para este año- en la que tiene participación decisiva la UNEAC, que preside Miguelito Barnet y que tiene como colaboradores a Alex Pausides, Nancy Morejón, Aitana Alberti, César Lopez, Pablo Armando y un Comité Internacional que ha hecho que el Festival homenajee a los vates de lenguas vernáculas y haga sesiones concomitantes con el Comité de Escritores y Artistas en Defensa de la Humanidad.
Y todo esto con un bloqueo criminal, condenado ecuménicamente pero que
hasta el momento hoy que escribo juramenta Obama como presidente del Imperio- no
tiene visos de solución.
Cuba sufre ciclones, los últimos le ocasionaron cerca de 10 mil millones en pérdidas
materiales, lo que, sumado a la convalecencia del "periodo especial" (motivado
por la caída de la URSS y el desmoronamiento del campo socialista) ha hecho mucho más
heroica aun la sobrevivencia en la perla del Caribe.
Mis amigos y hermanos cubanos son, todos ellos, héroes, en primer
lugar, de la lucha por la sobrevivencia con dignidad y en medio de escaseces terribles.
Por eso, justísimas, como siempre, las palabras del querido Fidel, del impertérrito
Fidel, quien, ante todo, felicitó al pueblo de Cuba, verdadero gestor y actor de esta
Revolución que ha encendido la 2ª y Definitiva Independencia de América Latina.
Sin Cuba no se entenderían Venezuela Bolivariana, Bolivia insurgente, Ecuador dignísimo,
Nicaragua sandinista, paraguay en combate, y ahora mismo, anuncian, el salvador en el
camino de la victoria irrerversible.
DESDE CHILE
CUBA 50° ANIVERSARIO
Enviado por SinPermiso
50 años de la
Revolución cubana:
todos íbamos a ser revolucionarios
Por Manuel Cabieses
25/01/09
"El poeta Kavafis escribió que Itaca no / existe, lo que existe es el viaje hacia Itaca. / Lo mismo se podría decir del socialismo. / Y también se podría decir que a pesar de los naufragios, el viaje vale la pena".- Eduardo Galeano
La Revolución Cubana es el acontecimiento más importante del siglo XX en América Latina, y así será valorado por la historia. Cuba se hizo cargo -con todos los peligros y costos que ello implicaba- de la continuidad de la lucha independentista en nuestra América. En los años 60 encarnó con gallardía lo más auténtico del genio rebelde, audaz y valiente de los héroes de la independencia. Y en los años siguientes, hasta hoy, se convirtió en símbolo de una asombrosa resistencia a todo tipo de agresiones imperialistas.
Al proclamar en 1961 el carácter socialista de su revolución -en vísperas de la invasión de Bahía Cochinos-, Cuba rompió las cadenas que la ataban al neocolonialismo norteamericano. Su revolución no sólo derrotó ejércitos bien armados. También ganó una importante batalla ideológica que refrescó la teoría e hizo volar por los aires los manuales y dogmas revolucionarios. Inspirada en el marxismo-leninismo pero incorporando a su ideario la herencia de los libertadores del siglo XIX, los valores fraternos del cristianismo y de las culturas comunitarias de la América indígena y mestiza, la Revolución Cubana dotó de un sistema de ideas al movimiento revolucionario latinoamericano.
La primera revolución socialista de América Latina tomó por sorpresa al mundo. Hizo posible lo que incluso los revolucionarios de entonces creían imposible hacer en el área de dominación de EE.UU. Cuba lanzó un reto que ha debido pagar con muchas vidas y grandes sacrificios materiales. El heroico y admirable pueblo cubano ha sufrido -y aún sufre- muchas penurias. Las soporta a pie firme gracias a la enorme fuerza de su patriotismo, a su unidad y a la firmeza de su ideología socialista. Estos valores le han permitido defender la soberanía de la patria y alcanzar conquistas sociales únicas en América Latina y que podrían ser mucho mayores sin el cepo de acero que bloquea su economía.
Su ejemplo produjo en los años 60 y 70 un vigoroso impulso en la lucha de liberación latinoamericana. Cuba prestó ayuda a los movimientos revolucionarios que surgieron en casi todos los países de la región y que hicieron suya la tesis de que la lucha armada era la forma fundamental de enfrentar al imperialismo y las burguesías locales. Esto abrió una intensa lucha ideológica que separó las aguas entre el reformismo y el campo revolucionario. Las consecuencias de ese áspero debate aún se observan en la Izquierda latinoamericana. La dirección cubana se enfrentó no sólo al Imperio, a los gobiernos, partidos e intelectuales reaccionarios -que expulsaron a Cuba de la OEA, redoblaron el bloqueo y alentaron el sabotaje y la formación de bandas armadas en la isla-. La Revolución también se batió con los gobiernos reformistas burgueses que seguían los lineamientos de la Alianza para el Progreso impulsada por EE.UU., con los partidos reformistas de Izquierda y hasta con el poderoso Partido Comunista de la Unión Soviética, su principal y casi único aliado. El punto más alto de esa controversia ideológica -en cuyo fragor se formó una nueva generación revolucionaria en América Latina-, lo constituyó la Primera Conferencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) que se efectuó en La Habana en agosto de 1967. La resolución general de la OLAS, hoy casi olvidada por unos y otros, lleva como título un pensamiento de Simón Bolívar:"Para nosotros la Patria es América", afirmación que ha recuperado lozanía y vigencia impulsada por la revolución bolivariana en Venezuela. El documento señala que "siendo la lucha armada la vía fundamental, es igualmente necesario emplear otras formas de lucha siempre que se encuentren en desarrollo o tengan por objetivo ayudar a desarrollar la que se estima principal. Las formas de lucha sólo tendrán un valor revolucionario en la medida en que contribuyan al desarrollo hacia las formas más altas de la lucha de clases y estén dirigidas a crear conciencia acerca de la inevitable confrontación revolucionaria en todo el continente" (ver PF N° 35).
La declaración ponía énfasis en la necesidad de unificar el mando político y militar en la guerra revolucionaria. Aquello -hoy se sabe- tenía directa relación con las dificultades que encontró en Bolivia el comandante Ernesto Che Guevara para incorporar al Partido Comunista a la guerrilla. El secretario general del PCB, Mario Monje, había reclamado el mando del destacamento guerrillero como condición para que su partido se sumara a la lucha armada, lo cual el Che rechazó invocando la experiencia de la guerra revolucionaria en Cuba.
Mucho más explícito fue el discurso de Fidel Castro en la clausura de la conferencia de la OLAS. Comentó y respondió con suma dureza un documento público del Partido Comunista de Venezuela que había decidido abandonar la lucha guerrillera iniciada con apoyo cubano. El PCV acusaba de "agentes de Cuba" a los ex comunistas que continuaban combatiendo en las montañas y denunciaba al PC cubano de intervenir en los asuntos internos del PC venezolano. Fidel Castro, además de calificar de "derechistas" a los dirigentes del PCV y refutar sus afirmaciones, admitió que la Revolución Cubana no sólo tenía contradicciones con el imperialismo y con "estos señores reaccionarios del partido de Venezuela. En este país también tenemos nuestra microfracción". Se trataba, explicó, de "los que nunca creyeron en la Revolución". Describiendo el llamado "período del sectarismo", dijo que "los sectarios nos causaron serios problemas, con un feroz oportunismo, con una implacable política de persecución contra mucha gente, trajeron elementos de corrupción al seno de la Revolución". Se burló de las "características de iglesia" de algunos partidos comunistas y de sus tesis de esperar el triunfo de las ideas revolucionarias en las masas antes de pasar a la acción. "Quienquiera que se detenga a esperar que las ideas triunfen primero en las masas, de manera mayoritaria, para iniciar la acción revolucionaria -dijo Fidel-, no será jamás revolucionario". Este era el punto central de la polémica con el reformismo de Izquierda (ver PF N° 35).
Las resoluciones de la OLAS repercutieron fuerte en el movimiento de Izquierda latinoamericano, agudizando la confrontación entre partidos comunistas y las organizaciones revolucionarias surgidas a partir de la Revolución Cubana y que ya adelantaban la lucha armada urbana y rural en varios países del continente. Fidel dijo en su discurso: "Hay un movimiento en este continente mucho más amplio que el movimiento constituido simplemente por los partidos comunistas de América Latina, y a ese movimiento amplio nos debemos nosotros, y juzgaremos la conducta de las organizaciones no por lo que digan que son, sino por lo que demuestren que son, por lo que hagan, por su conducta".
Un mes después de la conferencia en La Habana, el Che anotaba en su
diario de campaña en Bolivia: "Un diario de Budapest critica al Che Guevara, figura
patética, y, al parecer irresponsable y saluda la actitud marxista del Partido Chileno
que toma actitudes prácticas frente a la práctica. Cómo me gustaría llegar al poder,
nada más que para desenmascarar cobardes y lacayos de toda ralea y refregarles en el
hocico sus cochinadas" (Diario del Che en Bolivia, 8 de septiembre de 1967, ver PF
N° 59.)
Un mes después de esta amarga reflexión, el Che fue capturado y asesinado en
Vallegrande.
La polémica con sectores políticos chilenos, sin embargo, venía de antes. En un discurso del 30 de agosto de 1966, Fidel Castro respondió el reto que le lanzó el presidente de Chile y líder democratacristiano Eduardo Frei Montalva, para demostrar cuál de los dos gobiernos había hecho más por su pueblo. "Este señor -dijo Fidel- nos reta a que le diga lo que hemos hecho en la industria. En primerísimo lugar, convertirlas de industrias yanquis en industrias cubanas. Algo que jamás tendrá el señor Frei el valor de hacer en Chile". Fidel agradeció al Partido Socialista -que por lo demás fue el partido chileno más receptivo a las tesis cubanas y el único que incluso formó una filial en Chile del ELN para apoyar la lucha guerrillera en Bolivia- "porque sin titubeos, sin vacilación alguna le salió al paso a las campañas calumniosas de Frei y comparsa, sin miedo al chauvinismo". También agradeció al "movimiento democratacristiano rebelde" que enfrentaba al ala derecha del PDC. Pero a la vez respondió al diputado comunista Orlando Millas por declaraciones de ese dirigente criticando el discurso del líder cubano del 26 de julio de ese año. Dijo Fidel: "El señor Milla, o Millas, coincidiendo con el señor Frei -y ¡qué lejos llegamos por ese camino!- se sintió con el derecho a increpar con ácidas palabras nuestros pronunciamientos. ¡Allá él! No son los únicos en Chile, los únicos elementos seudorrevolucionarios, hay otros que también se han lanzado con una serie de diatribas, dicen que desde posiciones revolucionarias. Ya discutiremos y a su debido tiempo arreglaremos cuentas con esos farsantes también. El Partido Comunista de Chile no ha hecho ninguna declaración solidarizándose con las declaraciones de Millas. Ha participado en los actos de solidaridad y de defensa de la Revolución Cubana, ha hecho pronunciamientos solidarios con motivo del 26 de julio y, en nuestra opinión, no ha adoptado ninguna actitud beligerante contra nosotros. ¿Tenemos que coincidir necesariamente todos los partidos? No. Nosotros no podemos obligar a nadie que piense como nosotros, pero nadie nos puede obligar a nosotros a que pensemos como otros que creemos que están equivocados". (Ver PF N° 11).
En este escenario de abierta lucha ideológica se formó toda una generación de revolucionarios latinoamericanos. En ella se inserta la revista Punto Final que tomó parte -y escogió bando- en los debates. Desde luego, lo que en esos años considerábamos la forma fundamental de lucha -la lucha armada- fue derrotada en varios países. La más dolorosa ocurrió en Bolivia y costó la vida inapreciable del Che y de sus compañeros. Pero la lucha armada triunfó en otros países. La victoria más resonante de la guerra del pueblo se produjo el 30 de abril de 1975, cuando los revolucionarios vietnamitas entraron a Saigón e hicieron huir con la cola entre las piernas al ejército norteamericano. En Angola tropas cubanas derrotaron al ejército sudafricano en 1988. En América Latina también se alcanzaron victorias: como en Nicaragua (19 de julio de 1979) o se logró un desarrollo excepcional que obligó a firmar la paz en El Salvador (16 de enero de 1992). Esa forma de lucha prosigue en Colombia -desde hace 60 años- sin que las FARC ni el ELN hayan sido derrotados. La vía electoral -criticada en la conferencia de la OLAS- triunfó en Chile en 1970. Salvador Allende, que participó en la reunión de La Habana, fue elegido presidente constitucional para iniciar "una revolución con sabor a vino tinto y empanadas". Ese proceso pacífico llamó la atención del mundo y, desde luego, provocó la solidaridad activa de Cuba. Pero también hizo detonar la reacción del imperio. Chile no estaba preparado para enfrentar su propia Playa Girón. El golpe del 11 de septiembre de 1973 confirmó la advertencia de Fidel en la OLAS: "Los que crean de verdad que el tránsito pacífico es posible en algún país de este continente, no nos explicamos a qué clase de tránsito pacífico se refieren como no sea un tránsito pacífico de acuerdo con el imperialismo (...). La esencia de la cuestión está en si se les va a hacer creer a las masas que el movimiento revolucionario, que el socialismo, va a llegar al poder pacíficamente. ¡Y eso es una mentira!". La rica experiencia de la Unidad Popular terminó con la sangrienta venganza del terrorismo de Estado -respaldado por el imperialismo y la derecha chilena- que se prolongó 17 años. En ese período, Cuba acogió a miles de exiliados y apoyó incondicionalmente a todos los que lucharon contra la dictadura, tanto a quienes lo hicimos con las armas como a aquellos que optaron por métodos pacíficos.
La aspiración revolucionaria de los pueblos latinoamericanos -como tenía que suceder- ha vuelto a la carga. Venezuela, Bolivia y Ecuador iniciaron el tránsito pacífico hacia el socialismo. Han retomado el camino que abrió Salvador Allende, pero con toda seguridad sus dirigentes no olvidarán en ningún momento las lecciones que dejó el fracaso en Chile. Ellos se orientan hacia un socialismo que en términos generales caracterizan como socialismo del siglo XXI. Cada país lo hace a su manera, sin anteojeras ni mordazas, sin dogmas ni prejuicios. Inventando, acertando, errando y rectificando en un proceso sin fin de recreación que es propio de la naturaleza liberadora y desprejuiciada del auténtico socialismo. Su eje central es la integración y unidad de América Latina, como lo quiso Bolívar y como lo proclamó la conferencia de la OLAS.
En Chile también deberemos asumir en algún momento esa tarea y
ponernos a trazar la silueta de nuestro socialismo. Cumpliremos de ese modo con el deber
de todo revolucionario, que es hacer la revolución.
Manuel Cabieses, veterano luchador de la izquierda chilena, es cofundador y actual
director del veterano quincenario chileno de izquierda Punto Final.
Punto Final, 9 enero 2009
CUBA 50 ANIVERSARIO
Enviado por CEPRID
11 febrero 2009
50 años de
Revolución cubana:
Neuronas para una economía intranquila
Por Ariel Terrero
Bohemia
Enfundado en su traje militar de gala, Fidel acomodó los micrófonos y> expresó una idea que parece haber taladrado a menudo su cerebro a lo largo de 50 años de Revolución: "Cuando nosotros iniciamos la vida revolucionaria y los problemas concretos se reducían a derrocar la tiranía batistiana ,tomar el poder y erradicar el injusto sistema social existente en el país, las tareas ulteriores en el campo de la economía nos parecían más sencillas. En realidad éramos considerablemente ignorantes en este terreno."
Hablaba en el Teatro Karl Marx a los delegados del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, el 17 de diciembre de 1975. A esas alturas, ya la nave de la economía había sufrido más de un bandazo, en medio de tormentas de muy diverso origen; y había legado, consecuentemente, más de una lección.
"Los problemas a los cuales habría de enfrentarse el país, partiendo de un alto grado de subdesarrollo de las fuerzas productivas, escasez de recursos naturales, dependencia de la agricultura y el comercio exterior, la falta de cuadros técnicos y administrativos, la convulsión social e incontables necesidades sociales a la vista, a lo cual se añadiría un feroz bloqueo imperialista, eran superiores a lo que nosotros mismos habíamos de imaginarnos" reconoció el líder cubano, al presentar en aquella ocasión un informe central de marcado acento autocrítico. Los cubanos se habían sumergido a partir de 1959 en una espiral de transformaciones económicas y sociales, que sobrepasó muchas expectativas por la audacia, dramatismo o celeridad de los cambios.
La nación no solo alcanzaba la independencia verdadera por primera vez
en la historia. Sin medias tintas y con un paso tan ágil como en la insurgencia,la
Revolución emprendió la sustitución del sistema político que durante seis décadas
había desangrado al país y enriquecido a un grupo reducido de oligarcas, políticos
corruptos y transnacionales yanquis. En su lugar, inició la construcción de otro
sistema, que prometía socializar la riqueza material y cultural que fuera capaz de crear
el pueblo.
En una humilde isla del Caribe, nacía el socialismo por vez primera en el hemisferio
occidental, en medio de una intensa lucha de clases y entre polémicas ideológicas,
algunas con vida aún medio siglo después.
En ese lapso, el país ha amasado una obra social, industrial y
científica que no soñaba la inmensa mayoría de los cubanos antes de 1959. Pero también
ha padecido crisis y sinsabores económicos, agresiones de la mayor potencia imperialista,
y sucesivas desviaciones y rectificaciones en los métodos de dirección de la economía,
en un ir y venir intranquilo que pudiera ofrecervarias lecturas. En una simplona
interpretación, podrían citarse palabras achacadas a Máximo Gómez: los cubanos no
llegan o se pasan. Pero, en mi opinión, el zigzagueo ha respondido, en unos casos, a
cambios sorpresivos del entorno mundial, y en otros, ha sido consecuencia de la difícil
búsqueda de la ruta económica, dentro de un sistema tan inmaduro aún como ambiciosas
son las metas de justicia social que ofrece a la humanidad.
Expresión de esa inmadurez es el descalabro del socialismo del este europeo, que
trastornó en los años 90 a la economía cubana a miles de kilómetros de distancia. Lo
señala Fidel el 17 de noviembre de 2005, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana:
"Uno de nuestros mayores errores al principio, y muchas veces a lo largo de la
Revolución, fue creer que alguien sabía cómo se construía el socialismo".
Giro temprano hacia el socialismo
El Gobierno revolucionario no perdió tiempo en brindis cuando entró
en La Habana el 8 de enero de 1959. Fiel al programa presentado por Fidel en el juicio por
el asalto al cuartel Moncada, adoptó de inmediato medidas de claro beneficio popular. En
marzo de 1959, intervino la Compañía Cubana de Teléfonos, monopolio yanqui implicado en
negocios fraudulentos con el régimen de Batista, y poco después rebajó los gravosos
alquileres de las viviendas y las tarifas eléctricas con que se enriquecía otra
compañía estadounidense.
En su primer año, la Revolución puso fin a los desalojos de familiascampesinas,
devolvió a sus puestos de trabajo a los obreros despedidos durante la tiranía, acabó
con el tiempo muerto de la zafra que mantenía sumidos en la miseria a cerca de 400 mil
macheteros en 1958, reordenó los sistemas salariales, confiscó los bienes malversados,
empezó a mejorar la situación de la educación y la salud, y eliminó lacras como la
mendicidad infantil, entre otras acciones contra las desigualdades e injusticias sociales.
La primera Ley de Reforma Agraria, firmada el 17 de mayo, imprimió un matiz más radical a la Revolución, al enfrentarse con la oligarquía latifundista y las transnacionales yanquis, dueñas de las tierras más fértiles del país. La nueva ley dejaba a cada propietario una extensión máxima de 30 caballerías (402 hectáreas) y algunas de esas compañías poseían hasta 17 mil caballerías (227 mil hectáreas). En octubre de 1963, una segunda ley de Reforma Agraria recortó a 67 hectáreas la extensión máxima de las granjas privadas.
El 16 de abril de 1961, horas antes de la invasión de Girón, el Comandante en Jefe declaró el carácter socialista de la Revolución, en el entierro de las víctimas de la agresión mercenaria contra los aeropuertos, pero las medidas que le acuñaron ese signo ideológico al proceso de cambios habían entrado en escena el año anterior. En agosto de 1960, el Gobierno nacionalizó las refinerías de petróleo, las empresas de electricidad y teléfono y 36 centrales azucareros, propiedades todas de empresas norteamericanas, en respuesta a las primeras agresiones económicas de Estados Unidos. En fecha tan temprana como 1959 Washington le suprimió los créditos comerciales a Cuba, para intentar rendir a una Revolución que le resultaba molesta a sus hábitos de dominación continental; al año siguiente canceló la cuota azucarera cubana y la repartió entre otros países del continente -de esa manera, compró la expulsión de Cuba de la OEA-; eliminó la venta de piezas de repuesto a la Isla, cuya industria y transporte eran casi ciento por ciento estadounidense; y cerró la llave del bombeo de combustible. En octubre de 1960, la Revolución continuó las expropiaciones con la nacionalización de los bancos y 383 grandes empresas cubanas y extranjeras,incluidos otros 105 centrales azucareros. Un día después, el 14 de octubre, dictó la Ley de Reforma Urbana. Los principales medios de producción, en la industria, la agricultura y los servicios, pasaron así de manos privadas a propiedad de toda la nación.
En coyuntura tan tensa, la Unión Soviética ofreció una temprana e
inestimable ayuda solidaria a la Revolución Cubana: le compró el azúcar cuando la Isla
perdió el mercado en Estados Unidos, le suministró combustibles y materias primas cuando
se cerraron otros mercados y le ofreció gratuitamente armas con que el pueblo cubano se
defendió en Girón.
En aquellos convulsos años, nacían vínculos comerciales y políticos con la URSS, que
marcaron los destinos de Cuba con ventajas y peligrosinsospechados entonces. Bajo la
presión combinada del acoso externo y las radicales transformacionesinternas, el
crecimiento económico fue inestable en los primeros años. El país afrontó, además,
una prematura estrechez financiera: las reservas nacionales en divisas fueron saqueadas
por la tiranía batistiana y a esto se sumaron los costos del bloqueo económico y del
enfrentamiento a agresiones militares y bandas contrarrevolucionarias financiadas desde el
exterior.
A pesar de tales obstáculos, el Gobierno revolucionario consiguió encaminar,de manera rápida, una estrategia para atender necesidades sociales que habían permanecido prácticamente olvidadas en el pasado: a partir de 1962 asignó alrededor de un tercio del presupuesto del Estado a la educación,la salud, la seguridad social, la vivienda, los deportes y la recreación. A la par, organizó un sistema de distribución igualitaria de los bienes de consumo esenciales, que garantizaría la supervivencia en los años difícilesque se avecinaban.
Entre polémicas y errores
De la turbulencia de aquellos primeros años habla también la rica
polémica que en 1963 y 1964 sostuvieron el ministro de Industrias, Ernesto Che Guevara, y
el presidente del Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), Carlos Rafael
Rodríguez, y en la que participaron otros funcionarios y economistas.
El eje del debate, de singular validez en este siglo XXI, eran los métodos de dirección
y gestión económica en el socialismo, los estímulos materiales y morales y la vigencia
de la ley del valor en el socialismo, entre otros asuntos, a partir de dos sistemas que
compartían la escena empresarial en Cuba: el sistema presupuestario de financiamiento y
el cálculo económico (en el primero, defendido por el Che y aplicado principalmente en
la industria,los fondos de las empresas eran centralizados por el Estado, que los asignaba
según el plan; el segundo favorecía el autofinanciamiento de las empresas con sus
propios ingresos y se aplicaba en el comercio exterior y parcialmente en la agricultura).
De sus estudios de marxismo, el Che aportó a aquel debate, entre otras
ideas, la alerta sobre los riesgos de emplear los instrumentos mellados del capitalismo en
la construcción del socialismo -alerta retomada por Fidel en los años 80- y advertencias
tempranas sobre debilidades de la economía política en el socialismo -grietas, por
cierto, que influirían en el derrumbe de la Unión Soviética casi tres décadas
después.
La polémica, sin embargo, se adormeció y permaneció casi olvidada hasta fecha reciente.
Fidel reconocería (Reflexión publicada en enero de 2008),que a aquellos temas "no
les dábamos mucha importancia, entonces ocupados en la lucha contra el bloqueo
norteamericano, los planes de agresión y la crisis nuclear de octubre de 1962, un
problema real de supervivencia".
Los dos sistemas de dirección que motivaron el debate fenecieron con
el paso de los años. En la severa crítica a los errores de idealismo que lastraron la
economía a finales de los años 60, el Informe Central del Primer Congreso del PCC
observó que "no existía un sistema único de dirección para toda la economía y en
estas circunstancias tomamos la decisión menos correcta, que fue inventar un nuevo
procedimiento" que se apartaba tanto del cálculo económico como del sistema de
financiamiento presupuestario.
Con el nuevo sistema de registro económico se erradicaron categorías y formas
mercantiles necesarias al socialismo; y la economía entró en una etapa de voluntarismo,
acentuado entre 1967 y 1970, que suprimió los mecanismos de contabilidad y los cobros y
pagos entre las unidades del sector estatal, descuidó los costos, sobredimensionó las
metas productivas y condujo en 1970 a la frustrada zafra de los 10 millones, esfuerzo
sobrehumano que concluyó con un récord histórico de ocho millones 537 mil toneladas de
azúcar, pero a costa del desvío de fuerzas de trabajo desde otros sectores de la
economía.
El "oleoducto siberiano"
El lento e irregular ritmo de crecimiento económico de los años 60
-con decrecimientos en 1966, 1968 y 1969- se aceleró en los 70, de la mano de un
reordenamiento y planificación más realista de las fuerzas, la integración cubana en
1972 al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) de los países socialistas y el aumento
de las inversiones en la industria. La economía alcanzó un promedio de crecimiento anual
del 7,9 por ciento en este decenio -de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de
Estadísticas (ONE).
Cuba, encerrada hasta 1959 entre los barrotes de la monoproducción azucarera, consiguió
extender las velas para transitar hacia una diversificación de la economía en la segunda
década de la Revolución.
Varios sectores acreditaron sólidos avances en esa etapa. Algunos duplicaron o triplicaron sus producciones, como el níquel, la generación eléctrica, la refinación de petróleo y el cemento. Otros, que prácticamente no existían en 1959, asomaron entre las alternativas industriales cubanas, con producciones en algunos casos 10 veces superiores: el acero, herbicidas y fertilizantes, envases de vidrios, papel y cartón, y producciones mecánicas, como el ensamblaje de ómnibus Girón, combinadas cañeras y maquinaria agrícola. A su vez, las producciones de tejidos y calzados, y la industria ligera en general, crecieron favorecidas por la racionalización y mecanización de la miríada de chinchales artesanales que tenía antes el país.
Saltos igual de significativos dieron producciones agropecuarias como los cítricos, los huevos y la carne de cerdo, y la disponibilidad de tractores y sistemas de riego. Mientras, la flota mercante alcanzó una capacidad casi 10 veces superior a la que tenía en 1958, la pesca multiplicó sus capturas gracias a la incorporación de buques arrastreros modernos y los constructores hicieron a lo largo de la Isla una cantidad de carreteras y caminos que duplicaba todo lo construido en la etapa capitalista. El abanico de opciones de empleo se abrió en Cuba por la expansión, además,de servicios de salud y educación, entre otros, y los centros de investigación científica. El desempleo prácticamente desapareció y aumentó sensiblemente el número de ingenieros y técnicos, cuya carencia había constituido una de las consecuencias más duras del éxodo del escaso personal técnico con que contaba la Isla a inicios de la Revolución.
El sostén de todas esas inversiones -que continuarían en los años 80 aunque, no siempre con paso regular- seguía siendo la industria azucarera. A inicios de los años 60, el Gobierno revolucionario cubano había esbozado una estrategia de sustitución de importaciones y diversificación de la producción agropecuaria para reducir la dependencia del azúcar. Pero las ventajas de los vínculos comerciales con la URSS y el resto del bloque socialista reforzaron a la producción azucarera como fuente casi única de divisas.
Aunque internamente el paisaje de la economía era menos aburrido, Cuba seguía siendo un país monoexportador, en línea con la división del trabajo acordada en el CAME. El azúcar aportaba más del 70 por ciento de los ingresos cubanos en divisas. En el mercado soviético tenía un comprador estable y precios preferenciales, más altos que los ofrecidos en un mercado mundial, donde las naciones ricas vendían caro sus bienes y servicios y adquirían barato las materias primas del Tercer Mundo. El CAME, a su vez, ofrecía a Cuba un suministro protegido de petróleo, alimentos, materias primas y tecnologías.
El metafórico oleoducto siberiano (llegó a 13 millones de toneladas de petróleo soviético por año) y una relación comercial distante de la rapiña mundial, enmascaraban los altos consumos energéticos de la tecnología soviética y la propensión al gigantismo que inoculó a las inversiones industriales en la Isla. La espada de Damocles oculta en tan rígida y cerrada dependencia se haría sentir sobre la economía cubana al desatarse la crisis económica enfrentada durante el Período Especial.
Peligrosas patadas de penco
Cuba entró en los años 80 a cuestas de un corcel aparentemente brioso, el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE). Sobre esa montura, retornó la contabilidad y la planificación centralizada, con los planes quinquenales en función rectora de la economía. Pero también acercó a la Isla al modelo de gestión económica del campo socialista europeo: la autogestión como base del financiamiento de las empresas, las relaciones monetario-mercantiles como mecanismo regulador casi absoluto entre los sujetos económicos, la adopción de nuevos incentivos laborales, sobre todo de carácter material, y una reforma salarial en 1982, que afianzó el pago de acuerdo con los resultados del trabajo. En esa etapa, los ingresos personales crecieron y floreció el consumo a una escala sin antecedentes, apuntalado por el mercado paralelo y el mercado libre campesino y el buen paso de un comercio protegido por los nexos con la URSS.
Sin embargo, la economía comenzó a trastrabillar a mediados de la
década. Las costuras empresariales se aflojaron bajo las nuevas reglas y por las roturas
escaparon recursos de la nación. Varios sectores económicos se estancaron o perdieron el
impulso con que entraron en los 80.
Irritado ante la inesperada amenaza, Fidel tachó al SDPE como "penco cojo, con
muchas mataduras", acusó a los "mercachifleros" que intentaban jugar al
capitalismo y, a partir de 1986, lideró un proceso de rectificación de errores y
tendencias negativas, para retomar las riendas de la economía.
Entre los vicios denunciados por los trabajadores en las reuniones de empresas había "todo tipo de chapucerías y mediocridades que eran -dijo Fidel- la negación de las ideas del Che": el trabajo voluntario convertido en formalismo, plantillas infladas, normas laborales anacrónicas que podían ser vencidas dos y tres veces en una jornada, exceso de burocratismo,rentabilidad lograda mediante trampas empresariales como la venta de medios básicos o materias primas destinadas a la producción de la empresa vendedora, descontrol en asignación de premios y primas, prioridad al cumplimiento del plan en valores y no en surtido, demoras hasta el infinito para la terminación de obras porque la etapa final de la construcción valía menos...
Las empresas no tuvieron tiempo para aquilatar los beneficios de la
rectificación. Al país le sorprendió otro proceso, más traumático: el desmoronamiento
del campo socialista europeo a fines de los 80 y la brusca interrupción del intercambio
con los países del CAME en 1990.
Cuba quedó colgada de la brocha al perder de golpe casi la totalidad de su comercio
exterior. La capacidad importadora se deprimió en un 85 por ciento. La mayor parte de la
industria se paralizó, la agricultura y la ganadería perdieron abastecimientos que les
resultaban imprescindibles, las tiendas quedaron desnudas, y la recesión se extendió a
lo largo de cuatro años.
De 1990 a 1993, la economía se hundió un 33 por ciento, trauma con potencial para
desmantelar gobiernos y sistemas en cualquier país.
Al inicio de la contracción y ante la evidente imposibilidad de planificar una salida
inmediata, la dirección del país adoptó una estrategia inusual: pospuso las
aspiraciones al desarrollo y pidió al pueblo resistir, para proteger las conquistas
sociales de la Revolución y cuidar la soberanía nacional.
Gran crisis, gran cambio
Como buen depredador, Estados Unidos saltó en ese momento y asestó un cruel zarpazo a la debilitada Cuba. En octubre de 1992, el presidente George Bush (padre) firmó la Ley Torricelli, para cercenar los vínculos de la Isla con subsidiarias yanquis en terceros países. Tres años y medio después, en marzo de 1996, el siguiente inquilino de la Casa Blanca, William Clinton, en otro ejercicio de extraterritorialidad, aprobó la Ley Helms-Burton para bloquear el acceso a la inversión extranjera y a las fuentes de financiamiento que tesoneramente había encontrado Cuba.
A pesar de las puñaladas de Washington, de las maletas preparadas en Miami, del desastroso final de los aliados ideológicos y comerciales de la Revolución, de inoportunos huracanes y sequías y de abundantes pronósticos adversos, Cuba ha resistido una crisis económica que se equipara, por su impacto, con la Gran Depresión de los años 30 y con la pérdida a inicios de los 60 del hasta entonces socio comercial externo casi absoluto de la Isla, Estados Unidos. Pero la del Período Especial, a mi juicio, ha sido más dramático que cualquier otra anterior. No solo hablan las cifras del PIB, el silencio de fábricas y puertos o la inopia del comercio. La mejor evidencia de la profundidad de esta conmoción es que, en la década del 90, Cuba tuvo que abandonar, por primera vez en 200 años, la que había sido columna única y casi mágica de su economía, la producción de azúcar: eje de guerras nacionales, llave de pactos con potencias, garante de créditos comerciales externos, pan de la política, de la cultura, de la historia, sostén de la nacionalidad.
Para sobrevivir primero y encontrar luego nuevas sendas de crecimiento, Cuba adoptó medidas que transformaron notablemente los escenarios de la economía interna. Aunque el Gobierno midió mucho cada paso -y hasta los demoró y enfrentó a consultas populares-, actuó con audacia no pocas veces. Como estrategia, se propuso amortiguar el efecto de la crisis, y de los ajustes, sobre el pueblo. Con subsidios y garantías de empleo, logró algún alivio, incluso a costa de un insostenible incremento de liquidez que depreció a la moneda nacional. El peso cubano llegó a la astronómica cotización de 140 pesos por un dólar en 1993 (de 8 x 1 en 1989) y el déficit presupuestario llegó al 30 por ciento del PIB en 1994.
Con unas medidas el Estado reoxigenó el deprimido comercio minorista -apertura de nuevos mercados-, con otras consiguió equilibrios fiscales y modificó conceptos laborales y tributarios. En política monetaria sorprendió a muchos observadores al legalizar en 1993 la circulación de dólares e introdujo el peso cubano convertible, el CUC. Favoreció así la recepción de remesas, que han llegado a estimarse en más de 800 millones de dólares, pero a la vez creó una dualidad monetaria que constituye hoy uno de los obstáculos más escarpados para reordenar la economía.
Cambió leyes, buscó nuevas vías de financiamiento, abrió espacio a
actores económicos que tenían poca relevancia: inversores extranjeros, empresas mixtas,
trabajadores por cuenta propia.Y modificó radicalmente la estructura productiva de la
nación.
En los primeros años de la crisis, el país se aferró a una balsa de náufrago hecha con
cañas de azúcar, pero las zafras se marchitaron aceleradamente.Enfrentada a bajos
precios internacionales y producciones incosteables, Cuba se vio obligada finalmente a
cerrar la mayor parte de sus centrales en el 2001.
Otros sectores llenaron el vacío, frenaron la recesión y abonaron un crecimiento
económico a partir del año 1994. El turismo asumió el papel de locomotora de la
economía y el primer lugar en la aportación de divisas desde ese año. La industria del
níquel tomó el trono de las exportaciones en 2006 y 2007. En el 2006, el azúcar apenas
dio un 2,4 por ciento de los ingresos en divisas del país.
Cuba desarrolló, a la par, opciones que imprimieron un nuevo sello a
la economía. Millonarias inversiones, realizadas previsoramente desde los años 80, en
laboratorios de biotecnología y plantas productoras de fármacos comenzaron a rendir
frutos. Entrado el siglo XXI, las exportaciones de medicamentos y equipos médicos
avanzados superaron a los ingresos de renglones tradicionales como el tabaco y el azúcar.
A partir del 2005 esta transformación recibiría otra inyección: la exportación de
servicios de alto valor agregado, liderados por la medicina, ocuparían los primeros
lugares en la aportación de divisas y daría un fuerte impulso al crecimiento del PIB.
Además de diversificar su estructura exportadora, Cuba transita de economía productora
de unas pocas materias primas de escaso valor agregado a economía generadora de productos
y servicios de mayor refinamiento y valor tecnológico.
Las grandes crisis generan grandes cambios. Los servicios -médicos y
de turismo, entre otros- están transformando el escenario insular: sientan las bases para
una economía del conocimiento.
La principal carta de triunfo es el capital humano formado persistentemente a lo largo de
50 años, la vocación de la Revolución para abonar neuronas. A pesar de las crisis, las
trampas de la intranquila economía, el robo de cerebros desde naciones del Norte, el
bloqueo imperialista y las carencias durante el Período Especial, los cubanos han
levantado un edificio muy diferente al heredado cuando la Revolución tomó el poder.
Mucho ha cambiado aquel "alto grado de subdesarrollo de las fuerzas productivas"
y "falta de cuadros técnicos y administrativos" de que hablara Fidel en el
Primer Congreso del Partido, aunque aún persistan la dependencia del comercio exterior,
el bloqueo y otros lastres internos.
El desafío, ahora, es hacer del trabajo la llave para desatar las fuerzas ocultas en el
alma y las neuronas de ese capital humano.