Cyber-ideas II

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Los autores que con su reflexión hacen un aporte a la necesaria tarea de ir diseñando la manera en que nuestro mundo  evoluciona con las nuevas tecnologías, tendrán aquí un soporte de difusión.

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Dos grandes teóricos, el norteamericano Vinton Cerf y el francés Michel Serres, coinciden en que nos hallamos ante un gran cambio.

Democratizar el aprendizaje, facilitar los intercambios comerciales, darle al hombre de final de siglo la posibilidad de trascender su soledad, generar grupos de discusión sobre las cuestiones más variadas… son algunos de los cambios que pueden derivarse de la generalización de Internet. ¿Se trata de transformaciones profundas o meramente epidérmicas? El teórico francés Michel Serres y el estadounidense Vinton Cerf, uno de los grandes impulsores de la Red, discuten sobre el futuro que anuncian las nuevas tecnologías.

Pregunta. ¿Es Internet un fenómeno comparable a la invención del alfabeto o de la imprenta?

Michel Serres. Podemos equivocarnos en nuestra valoración, porque las buenas respuestas se dan siempre mucho después de la revolución en cuestión. Pero creo que estamos viviendo una transformación sólo comparable a la de los antiguos inventos de soportes nuevos, como la escritura y la imprenta. Internet tiene la facultad de invertir la dirección de los flujos de información que, hasta hace poco, salían desde el centro hacia una periferia silenciosa. Hoy, la demanda habla tanto como la oferta, o aún más. Los demás medios de comunicación como el libro, la radio, la televisión, el teléfono y el fax no invierten los flujos en la misma medida.

Vinton Cerf. Yo no equipararía Internet a la invención del alfabeto, pero se trata de una etapa importante, habida cuenta de la capacidad de adaptación y de evolución de la Red, a diferencia de la mayoría del resto de los soportes (televisión, radio, teléfono, papel), cuyas posibilidades parecen más limitadas. Internet es una nueva forma de comunicación que reúne buen número de las características de los soportes anteriores. Los soportes lógicos están en el centro de la concepción de Internet, lo cual permite una evolución creativa de los servicios. Los soportes lógicos son muy flexibles y permiten a muchas personas vivir experiencias en paralelo. Sólo esta capacidad hace que la Red sea un fenómeno digno de llamar la atención.

P. Vinton Cerf, Ud. ha sido uno de los creadores de Internet. ¿Cree que algunas de las utopías iniciales han sobrevivido hasta hoy?

V. C. Todavía hay mucha gente que ofrece contenidos por el mero placer de saber que la información puede resultar útil a otras personas, y la mayor parte de los creadores del principio están aún implicados en la evolución de Internet. Otros entran en la Red por motivos comerciales, mientras que para otros el motivo principal es hacer el mal. Los aspectos técnicos han evolucionado, más o menos, de la forma que la mayoría de nosotros esperábamos. Sabíamos que el correo electrónico tenía un valor considerable, al permitir que la gente permanezca en contacto. Los trabajos de Doug Engelbart sobre el sistema on line (NLS) en SRI International no hicieron más que anunciar el principio de la WWW. Se trataba de un sistema centralizado, lleno de ficheros unidos por hiperconexiones, que fue muy útil para toda la comunidad de Internet.

M.S. Es normal que un proyecto empiece siempre como una utopía y que su realización traiga consigo los inconvenientes habituales de los atascos, del fraude, etcétera. Vemos que en los primeros tiempos del teléfono, las cuestiones que se planteaban al respecto eran exactamente las mismas. Tendremos que esperar a una tercera fase para poder distinguir ventajas e inconvenientes. Soy de los que mantienen la esperanza de un cambio social gracias a las nuevas tecnologías.

P. ¿Cambiará Internet la forma de aprender de la gente?

M.S. Por ahora, en la enseñanza, las nuevas tecnologías no han hecho más que aumentar la velocidad de acceso a la información, la relación directa entre los alumnos y algunos intercambios culturales y lingüísticos. Todavía no han transformado verdaderamente los sistemas de enseñanza: ni la Universidad de Stanford ni la de la Sorbona han cambiado por ahora. No cabe duda de que tardarán en cambiar y que coexistirán lo tradicional y lo moderno. Hay que tener en cuenta la inercia de los sistemas antiguos y las costumbres corporativistas, sobre todo cuando cuentan con una larga tradición, y la de la enseñanza es la más larga, pues se remonta a los griegos, a la invención de la escritura, ¡a más de dos mil quinientos años! Debemos esperar aún para que se produzcan cambios más importantes y estructurales. Creo que los países pobres se darán más prisa que los países ricos, debido a la inercia que supone la misma riqueza.

V.C. También ha abierto nuevas vías para la difusión de las clases (pasarelas entre las teleconferencias con acceso compartido hasta las páginas web o los espacios en blanco compartidos). Se ha convertido en una herramienta esencial para muchos estudiantes en sus trabajos de investigación. Se tendrán más posibilidades de explorar contenidos de manera no tradicional. Se podrán dar conferencias por correo electrónico y tanto el vídeo como el audio estarán disponibles a la carta. La transmisión múltiple empieza a ser eficaz y el vídeo no le anda a la zaga. Estas posibilidades no van en detrimento de los métodos pedagógicos tradicionales, sino que por el contrario, los abren a un enriquecimiento de las técnicas de la enseñanza.

P. Michel Serres, Ud. ha dicho que Internet representa la segunda etapa de la democratización del aprendizaje. ¿Qué quiere decir?

M.S. Aún no hemos democratizado verdaderamente la enseñanza, porque nos encontramos ciertas barreras para su distribución: espaciales o geográficas, financieras, sociales, lingüísticas, psicológicas, etcétera. Muchas personas están aún lejos de las fuentes de formación y no cuentan con los medios para superar esas barreras. Por supuesto que las nuevas tecnologías no las eliminarán por completo. Pero, por primera vez en la historia, el saber va hacia la gente en lugar de que la gente vaya hacia el saber. Los mensajes están tomando una dirección completamente opuesta: cada vez en mayor medida, irán del que recibe la enseñanza al que la imparte. Este cambio de dirección suprime muchas barreras entre el que no sabe y las fuentes del saber. Ninguna institución ha tenido verdaderamente en cuenta este fenómeno. De ahí la esperanza de un segundo paso hacia esta democratización.

P. ¿Cuál será el papel de los profesores tradicionales?

V.C. Seguirán elaborando los programas de las asignaturas y harán su labor de enseñanza usando métodos diferentes, orientando a los alumnos que tengan necesidad de ayuda.

M.S. A veces se contrapone lo presencial, más tradicional, a lo virtual, actual, alegando que no hay nada que se pueda equiparar a la presencia del profesor ante el alumno. Es cierto que hay quien cuenta con la experiencia de haber destacado en alguna asignatura por haber tenido la suerte de tener un profesor de gran valía, pero olvidamos que se nos ha dado muy mal alguna otra por haber tenido la desgracia de haber sido iniciados por un mal maestro. Creo que, desde ese punto de vista, todos los sistemas son equivalentes. Todos tienen ventajas e inconvenientes: ninguno es gratuito. La ventaja de los nuevos métodos es su bajo coste. Debemos intentar adaptar los diversos mensajes a los diversos canales. Poco a poco, aprendemos que un canal es más ventajoso que otro para una disciplina determinada: la química requiere esquemas, la geografía, mapas, etcétera. Una vez que se haya realizado esta labor, intentaremos combinar los elementos.

P. Todas las revoluciones dentro del campo de la comunicación cambiaron la manera de entender la ciencia. ¿Qué pasará con Internet?

V.C. Ha cambiado la forma en que llevamos a cabo nuestras investigaciones y difundimos los resultados. La mayoría ya están disponibles en Internet antes de que aparezcan en las revistas convencionales. Compartimos bases de datos científicos para acelerar nuestra capacidad de utilizar los conocimientos científicos (la física del plasma, la astronomía, la genética son algunos ejemplos).

M.S. Muchas ciencias están cambiando desde que disponen de gran memoria y velocidad de transmisión: la astrofísica, la geofísica, la química, la bioquímica, etcétera. Hoy en día la ciencia cambia: hay una mayor individualización, una mayor singularización, se concreta más, y también es más virtual. Se aproxima a los casos reales. El precio que hay que pagar es la abundancia de datos y la dificultad, proporcionalmente mayor, de orientarse en este océano. Esto inquieta mucho a los científicos de hoy. ¡Yo intento consolar a mis compañeros enseñándoles textos del siglo XVII que reflejaban la misma inquietud ante el crecimiento de las bibliotecas!

P. ¿Es este conocimiento ilimitado positivo? ¿No podría llevarnos a un tipo de aprendizaje más superficial?

M.S. En los primeros tiempos del teléfono, las líneas servían para fines inconfesables. En los comienzos de la escritura, había tantas cosas falsas, inútiles y molestas como verdaderas. Todos los canales son, al mismo tiempo, los mejores y los peores. ¡Se decía lo mismo de la lengua oral, por servir de vehículo tanto al odio como al amor!

V.C. Debe de haber muchísima información basura en Internet, pero no hay por qué consumirla. Yo sigo encontrando grandes cantidades de información en Internet y cada vez me sorprende más lo que hay. La cantidad de conocimientos de toda la humanidad es extraordinaria.

P. ¿Leen Uds. novelas, obras teatrales u otro tipo de textos literarios en su ordenador?

M.S. Para mí, todavía hay diferencia entre escribir y leer. Desde hace más de diez años sólo escribo con el ordenador y a menudo leo por medio de la pantalla, pero aún siento mucho placer leyendo libros, porque me los puedo llevar a la playa o en la mochila, cuando voy a la montaña, y puedo subrayar todas las palabras y frases que quiero. ¿Y qué me dice de leer en la cama? En general, en la historia de los cambios, no se ha visto nunca que un soporte nuevo haya eliminado a los anteriores: seguimos hablando, escribiendo y, como todos tenemos una impresora en casa, ahora imprimimos más que nunca.

P. En el futuro, ¿leerá la gente directamente en la pantalla?

M.S. Eso dependerá, en parte, de la evolución de las tecnologías. Es verdad que nos adaptamos igual de bien al ordenador que a un libro y que la relación que se tiene con él es igual de personal y de cálida. Pero, por otra parte, la pregunta está mal planteada: no había ni novelas ni obras teatrales antes de la escritura ni de la imprenta. Esto quiere decir que dichos géneros se inventaron para esos nuevos canales: a cada soporte le corresponden sus tipos de obras. ¿Preguntaría por el color de las velas de los barcos de vapor o dónde está el combustible de los ordenadores? Estamos en vísperas de la creación de nuevos géneros literarios adaptados a los nuevos canales.

V.C. Cuando los ordenadores portátiles sean tan prácticos como los libros, tanto en formato como en peso. Con un ordenador se puede cambiar de caracteres, conectarse paralelamente a Internet para encontrar informaciones y meter muchísimos libros en un sólo ordenador portátil, siempre que disponga de la memoria necesaria.

P.¿La visión sobre Internet es diferente en Estados Unidos y Europa?

M.S. En las diferencias de opinión sobre este tema, no se da la distinción entre europeos y norteamericanos, sino entre distintos tipos de creadores y de usuarios: científicos, comerciantes, el gran público y, dentro de ellos, entre tradicionalistas y exaltados, entre conservadores y profetas, entre escépticos e iluminados, etcétera.

V.C. La visión europea coincidirá con la norteamericana en el momento en que Internet esté tan presente en Europa como en Estados Unidos. El único aspecto en el que pueden persistir las divergencias es en el tratamiento de material protegido por derechos de autor o de material personal, pues, en ese aspecto, los europeos son más proclives que los norteamericanos a aceptar la intervención del gobierno.

P. ¿Adónde nos lleva Internet ? ¿Hacia qué tipo de sociedad?

M.S. Por primera vez en la historia, tenemos una dirección que no corresponde a ningún lugar concreto. Las sociedades antiguas estaban compuestas por individuos que tenían relación con un lugar. El vínculo social dependía de las distancias. Vamos hacia una sociedad que puede cambiar su vínculo social y liberarse de sus limitaciones, ya que Internet es un espacio para compartir de forma libre y gratuita, que permite educar en el civismo y la responsabilidad.

V.C. Internet va a crear una sociedad que estará más conectada gracias al correo electrónico y a las aplicaciones de la WWW. Se van a crear muchas aldeas globales en torno a intereses comunes, no la aldea global como la imaginaba McLuhan, sino una confederación de aldeas, y algunos seremos miembros de más de una de ellas.

 

 

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