El terminal de Red.
Enrique Martín Subías

Cuando aún resuenan los ecos de la sonora introducción de Windows 95 por
parte de Microsoft -parece que fue ayer- nos encontramos una situación del mercado de la
informática personal totalmente diferente a la que había entonces. ¿Qué ha sucedido en
menos de un año para que se haya producido un cambio tan radical en la situación? ¿Qué
ha hecho que el tierno empollón de Seattle se encierre en su cuarto a oír
nostálgicamente a los Rollings, y a pensar en cómo evitar que su multimillonaria empresa
se convierta en una vieja gloria?
Un fenómeno tecnológico-social ha irrumpido en escena cambiando las reglas del juego
de un plumazo. La rápida difusión del uso de la red Internet en todo el mundo ha
obligado a todos los fabricantes de informática a revisar sus planteamientos: hay que
prepararse para la próxima generación de la informática: el Ordenador de Red, o Network
Computer (NC).
Todo ha sucedido muy rápido, demasiado, y tal vez convenga ahora utilizar la
"moviola" para verlo más claro. Empecemos por el principio.
Terminal tonto, terminal listo
Los que llevamos en el mundillo de la informática desde hace más de una década, hemos
visto ya muchos profetas tecnológicos que nos pretendían anunciar como iba a ser el
futuro, defendiendo teorías de lo más variado. Y sin embargo, los cambios tecnológicos
acaecidos no han sido gran cosa. La variación fundamenteal se ha producido en el
abaratamiento de los componentes del ordenador, lo que ha propiciado disponer de máquinas
potentes para un uso personal.
Precisamente este abaratamiento ha conducido el cambio entre dos generaciones de la
informática: del "terminal tonto", consistente en un monitor que no sabe más
que reproducir por pantalla lo que el ordenador central le envia, al "terminal
listo", que llamamos ordenador personal, y que tiene la capacidad autónoma de hacer
lo que le pedimos porque tiene su propia inteligencia (procesador) y su propia capacidad
de almacenamiento (memoria y disco).
Desde un punto de vista de la informática de empresa, hemos pasado de la informática
centralizada a la informática cliente/servidor. En esta última, la información reside
en un lugar de la Red, que llamamos "host" o servidor, y se procesa y representa
en el ordenador personal.
¿Vuelta al terminal de red?
Y entonces llegó la Internet. Sin que nadie la hubiera llamado, esa es la verdad. Llegó
solita, sin que ningún magnate de las tecnologías la hubiera sacado de uno de sus
laboratorios. Llegó exclusivamente porque las personas que la utilizaban se daban cuenta
de que aquello funcionaba, era tremendamente práctico y no necesitaban a ningún genio
del márketing para difundir su uso por todo el mundo.
En respuesta a eso, los fabricantes crearon el concepto del Network Computer, el
ordenador perfecto para hacer lo que la gente quiere: utilizar la Internet. Pero además,
el NC puede hacer mucho más, gracias a aplicaciones especiales que pueden viajar por la
Red y ser ejecutadas en el ordenador. Todo lo que hoy podemos hacer con un PC podrá
hacerse con este teórico NC, con la gran ventaja de ser mucho más fácil de utilizar, y
mucho más barato.
Pero entonces, ¿no se parece esto al concepto del terminal pasivo de la informática
centralizada? ¿Qué hay realmente de nuevo en el concepto del Ordenador de Red ? Mucho.
Aunque el concepto es algo similar, las tecnologías desarrolladas por Internet han
afianzado un modelo de comunicaciones aceptado por todos, lo que nos lleva a la clave del
asunto: independencia del hardware, un lenguaje común para todos los fabricantes.
continúa
