THE VAMPIRE LOVERS

HAMMER

1970

Gran Bretaña

89 minutos

 

THE VAMPIRE LOVERS

 

 

Director :

Roy Ward Baker

Interpretes :

Ingrid Pit

Peter Cushing

Madeline Smith

Kate O'mara

Pippa Steel

John Forbes-Robertson

Dawn Addams

Ferdy Mayne

George Cole

Douglas Wilmer

Dawn Addams

Guión :

Harry Fine
Tudor Gates
Michael Style

Fotografía :

Moray Grant

Música:

Harry Robertson

 

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Los años 60, la década gloriosa de la Hammer, había llegado a su fin; la última película estrenada en 1969 había sido EL CEREBRO DE FRANKENSTEIN, una obra maestra, la última de la productora que merecería tal calificación; y THE VAMPIRE LOVERS anunciaba de forma diáfana qué caminos iban a transitar las producciones de los 70. Una de las características del ciclo sobre Drácula había sido el destacar los aspectos claramente sexuales de la relación vampiro/víctima. Esto lo había llevado a cabo de forma magistral Terence Fisher en sus tres acercamientos al tema. Siempre hubo sexualidad y erotismo en las películas Hammer, pero a partir de los 70 se añadiría algo más: desnudos.

Por ello se buscó un referente apropiado para que la exhibición de epidermis femenina tuviera una justificación literaria de prestigio: la obra elegida fue CARMILLA, de Sheridan Le Fanu, que ya había inspirado a Dreyer (VAMPYR) y al insufrible Roger Vadim (ET MOURIR DE PLAISIR).

vamplov0.jpg (9851 bytes) Al comienzo de la película, antes de los títulos de crédito, vemos como el barón Hartog destruye a una familia de vampiros, los Karnstein, pero una tumba escapa a su afán destructor, la de Carmilla.
Pasan los años y Carmilla vuelve a aparecer en sociedad bajo el nombre de Marcilla, la hija de una misteriosa condesa, quien, con excusas, consigue que el general Spielsdorf acoja a la muchacha en su casa. vamplov0.jpg (9851 bytes)
El general tiene una hija, Laura y, cuando ésta muere de anemia, Carmilla desaparece. Unos días más tarde, en la casa de Roger Morton, Carmilla seducirá a la hija y a su institutriz. El mayordomo avisa al doctor, quien diagnostica que se trata de un caso de vampirismo, pero los dos hombres mueren a manos (a dientes) de Carmilla.

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Morton, el barón Hartog, el general Spielsdorf y Carl, el novio de Emma, la hija de Morton, acometerán la destrucción de la vampira: su cuerpo es desenterrado, se le clava una estaca y es decapitado.

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Un misterioso jinete de negro (John Forbes Robertson, el Drácula de KUNG- FU Y LOS SIETE VAMPIROS DE ORO) observa, como ya ha hecho varias veces en el filme, desde la distancia; después se aleja del lugar. vamplov0.jpg (9851 bytes)
THE VAMPIRE LOVERS es la película que marca el inicio de la decadencia de la Hammer, causada por varias razones: la necesidad de buscar novedades en las tramas de unas películas que tenían como protagonistas a unos personajes bastante agotados, la reducción drástica de presupuestos en clara relación con el descenso de recaudaciones y el hecho de que otros países europeos (Alemania, Italia, España, a menudo en coproducción) empezaron a producir en masa producciones baratas, pero rendibles, del género. Estas películas tenían presupuestos ridículos, pero conseguían buenas recaudaciones porque tenían más sangre y, sobre todo, más sexo que las de la Hammer; así pues la productora inglesa no quiso quedarse atrás.
dracula8.jpg (2325 bytes) La actriz Ingrid Pitt (Natasha Petrovna) fue contratada para el rol principal de este filme al poseer dos cualidades básicas para ello: una belleza misteriosa y unas rotundidades corporales ciertamente destacables. Junto a ella, dos jovencintas de rostro adolescente, pero de pectorales maduros, completaban el elenco femenino.

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Realmente, vista con los ojos de un espectador de hoy, las escenas de desnudos son escasas (no más de dos o tres) y bastante ingenuas. Un par de exhibiciones de pectorales, el trasero de Ingrid Pitt saliendo de la bañera y el vello púbico de la vampira visible tras los camisones sutiles y transparentes que viste. Eso es todo. (Por cierto, en una escena en la que Ingrid Pitt se levanta de un sillón podemos observar bajo la tenue tela que la actriz luce unas sucintas braguitas propias de la fecha de producción de la película y no del siglo XIX, en el que se supone que transcurre la acción. La Hammer en su decadencia cometía descuidos propios de las películas de Jesús Franco)
Dejando de lado el tema de los desnudos, hemos de  constatar que Carmilla es un vampiro bastante alejado de la figura de Drácula: pasea a la luz del día (eso sí, por la sombra), come y bebe como cualquier persona, no necesita acudir diariamente a la tumba y posee la capacidad de desintegrarse. vamplov9.jpg (7131 bytes)
vamplov10.jpg (15667 bytes) Muchas de estas características ya estaban en la historia de Le Fanu, otras fueron añadidas por los tres guinistas que adaptaron la obra. Pero lo peor quizá sea que las prisas en el rodaje y la reducción de presupuesto se nota en la película; como dijo Christopher Lee: "Los valores de producción se estaban deteriorando -las historias se estaban deteriorando- y no tenías que ser un genio para saber la razón: se te daba un tiempo y se te daba un dinero, y eso era todo. Ni un penique más ni un día más." Como ejemplo de todo ello, y sorprendentemente en la Hammer hasta la fecha (después sería algo común), se hizo un gran uso de escenarios reales: las propiedades del general Spielsdorf eran un campo de golf y el Wallhall College en Aldenham se convirtió en la residencia de Roger Morton.
Todo esto tampoco desentonaba demasiado, pero lo más pobre son los interiores y, sobre todo, el cementerio donde están enterrados los Karnstein, cuyas escasas dimensiones se intentaron ocultar, como en tantas películas españolas e italianas de la época, con cantidades ingentes de niebla artificial.
Pero, con todo ello, la película es apreciable; resulta muy pobre -en todos los sentidos- si la comparamos con  los grandes logros de Fisher en los trece años anteriores, pero se halla a gran distancia de las posteriores producciones de la Hammer que, a lo largo de la década que se iniciaba, la llevarían a la quiebra dejando una sensación de vacío, casi de orfandad, en todos aquéllos que creemos que el fantástico es un género tan digno como los demás y que puede aportar al cine, y en verdad lo ha hecho en varias ocasiones, obras maestras, dignas de ser apreciadas por espectadores sin prejuicios. vamplov6.jpg (20846 bytes)

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