LAKE OF DRACULA

TOHO

1971

JAPÓN

82 minutos

CHI O SUU ME

LAKE   OF  DRACULA

 

 

Director :

Michio Yamamoto

Interpretes :

Mori Kishida

Midori Fujita

Osahide Takahari

Sanae Emi

Kaku Takashima

Guión :

Ei Ogawa

Katsu Takeura

Fotografía :

Rokuro Nishigaki

 

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El fantástico japonés, como es lógico, ha solido explotar una serie de temas autóctonos más que desarrollar los mitos tradicionales del folclore europeo. Todos hemos admirado películas como KURONEKO y ONIBABA, de Kaneto Shindo, o la bellísima (aunque quizá demasiado esteticista) KWAIDAN, de Masaki Kobayashi, por no hablar de esa joya imperecedera, una de las obras maestras del cine, que es UGETSU MONOGATARI, de Kenji Mizoguchi; junto a ellas encontramos las películas ambientadas en épocas remotas que narran aventuras de samurais enfrentados a todo tipo de seres fabulosos, como NIPPON TANJO (TRES TESOROS) o las tres películas dedicadas a la gigantesca deidad de piedra llamada Majin.

Frente a todo este tipo de cine, aparece una cinta como LAKE OF DRACULA, que adapta un mito foráneo respetando sus claves identificadoras y sus elementos icónicos (el traje de etiqueta del vampiro, por ejempo). La anécdota del filme no aporta ninguna novedad sustancial, pero es necesario destacar el cuidado y detallismo de la produción. El Drácula que aquí aparece posee una tez terriblemente pálida y unos ojos rojizos que evocan la distinguida figura de Christopher Lee. lago.jpg (57023 bytes)
Al comienzo de la película vemos el atardecer en una playa (la imagen que reproduce el cartel del filme) en la que una niña, Akiko, siguiendo a su perro, descubre una extraña mansión en cuyo interior encuentra a un vampiro. La escena concluye aquí y damos un salto hacia el futuro. Akiko es ya una mujer adulta que vive con su hermana en una casa a orillas de un lago y que tiene un novio que trabaja como médico en la ciudad. El encuentro que vimos al comienzo de la cinta siempre fue considerado como un sueño por los padres de la muchacha, y, de hecho, Akiko ha acabado también por creer que nunca ocurrió en realidad. Pero comienzan a suceder cosas extrañas: de un ataúd surge un ser que muerde al propietario de un negocio de alquiler de barcas de pesca, aparece también una mujer vampiro, el rostro de la hermana de Akiko se vuelve cada vez más pálido, incluso la propia Akiko es atacada -sin éxito- por el dueño de las barcas de alquiler, que ahora tiene un lamentable aspecto de zombi, y llega a ser amenazada por el jefe de los vampiros. En un principio nuestra heroina tiene sus dudas, pero cuando en el hospital de su novio suceden cosas sorprendentes, ella se da cuenta de la verdad, lo que nos conducirá al enfrentamiento final

Quizá el mayor defecto del filme sea que la débil trama argumental no daba para un largometraje de duración estándar, por lo que las situaciones se alargan y repiten innecesariamente, pero el nivel de producción (y de los trucajes) es bastante elevado, aunque el final del filme (la desintegración del vampiro) recuerde en exceso las últimas escenas del DRÁCULA de Terence Fisher. El vampiro, por otra parte, es el nieto de un europeo que, hace siglos, se estableció en Japón y se casó con una japonesa; esto ha provocado que haya quien considere que se trata de un reflejo de la tradiconal xenofobia de ese país, que se niega a considerar japonés a todo aquel que lleve sangre extranjera (impura) en sus venas; pero esto me parece rizar el rizo en exceso. Más bien considero que la explicación de los orígenes europeos del vampiro justifica ese "look" característico de la iconografía tradicional de los no-muertos que ya se ha convertido en universal. De todas formas, se trata de una película que no merece el semi-olvido en el que hoy se encuentra.