Los textos que presento corresponden a momentos diferentes de mi cuestionamiento personal. Sobre la imbricación existente, por un lado, entre mi vida política y mi inscripción social y por el otro, sobre la articulación entre dicha inscripción y mi práctica clínica, ella misma política. Entre la vida política y la vida íntima, existen numerosas mediaciones y todas ellas forman las instituciones, entre otras : la familia, la religión, el deporte, la cultura o los partidos políticos; las publicaciones, la vida comunitaria de los psicoanalistas, donde se sitúan las sociedades, asociaciones, escuelas o grupos analíticos ( y lo que ellos proponen o exigen), los grupos de trabajo, de reflexión y de investigación de los analistas, las supervisiones o controles de curas, ellos mismos inscritos o no en las instituciones son algunos entre tantos otros. Lo que llamamos "yo", el sujeto mismo, tiende a organizarse como institución personal. sin institucionalizarse nunca totalmente y esquivando siempre las instituciones en una relación paradójica y conflictiva, la intimidad es política : eso es lo que constituye la ética.